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La realidad en la calle

Ramón Masats estaba ayer en la calle cuando le concedieron el Premio Nacional de Fotografía. Se define como un fotógrafo realista, con una ironía crítica, que prefiere la calle al estudio, aunque acaba de hacer un calendario con retratos de chicos con síndrome de Down y con el actor José Coronado. Se alegra del premio por el reconocimiento a una generación (Maspons, Miserach, Pérez Siquier) que en los años cincuenta y sesenta revolucionó el reportaje con sentido de documento. El jurado (Falces, Canogar, Olivares, Méndez-Leite, Fernández y Pérez Siquier) destaca su vigencia. Las imágenes de Masats aparecieron en blanco y negro hasta 1965 y volvieron en color a partir de 1982, tras una etapa dedicada al cine (Tipical Spanish) y la televisión. "No soy nada nostálgico y valoro lo mismo el blanco y negro que el color. Muchas veces la gente se ampara en el blanco y negro, que se valora más por la nostalgia, pero el color es más difícil de hacer". Identifica su trabajo con "la profesionalidad" y la intuición. "Me gustan mucho los tópicos, pero hay que coger el tópico y darle la vuelta. No busco el esteticismo en sí, los aspectos formales forman parte de la imagen. Soy muy intuitivo, pero hay que estar preparado para saber lo que va a pasar". El autor de Toro, con texto de Joaquín Vidal, afirma que "Cartier-Bresson no podría hoy existir por los pleitos de los abogados".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de noviembre de 2004