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Reportaje:

80 superdotados en las aulas

La mitad de estos estudiantes realiza un ciclo especial en el que abordan dos cursos en uno solo

Los expertos han constatado que 80 alumnos con alta capacidad intelectual cursan estudios dentro del sistema educativo vasco. Se trata de estudiantes supervisados por el Departamento de Educación, que les presta una atención específica, pero siempre dentro del ámbito de la escuela, sin enviarles a centros especiales. A la mitad de estos 80 alumnos se les ha flexibilizado el currículo, de manera que realizan ciclos en los que abordan dos cursos en uno solo. El resto de ellos sigue otro tipo de programas, como la ampliación de los contenidos que cursan el resto de sus compañeros, con el objetivo de estimular su rendimiento.

Belén Uriarte y Pedro Vigo trabajan como asesores de la consejería para atender las necesidades educativas especiales, que incluyen desde los alumnos que presentan algún tipo de discapacidad hasta los que muestran altas posibilidades intelectual. Este último colectivo se subdivide a su vez en alumnos con talento simple o complejo. "Un talento simple", explica Uriarte, "es aquel que muestra una elevada aptitud en un ámbito concreto, por ejemplo las matemáticas o las música, mientras que el resto de aptitudes se halla dentro de la normalidad". En cambio, el talento complejo combina varios recursos intelectuales: lenguaje, razonamiento lógico y una buena gestión de la memoria. A este tipo de niños es a los que popularmente se conoce como superdotados.

"El hecho de saberse especiales a veces lleva a estos alumnos a intentar pasar desapercibidos"

Normalmente, son los números uno en el colegio, pero fuera del ámbito escolar les suelen faltar "habilidades sociales", indica Uriarte. Sin embargo, un superdotado siempre se adapta mejor al contexto que un talento, que es más rígido y en el mundo laboral se muestra menos creativo. "Los talentos pueden requerir más atención porque los superdotados tienen buena capacidad de adaptación a su medio y son conscientes de que no conviene destacar", según esta especialista.

Para que los expertos se pongan en marcha y analicen cada caso es preciso que el profesorado les haga una petición previa de diagnóstico. Vigo señala que las respuestas que ofrecen son variadas, dependiendo de los casos al tratarse de un colectivo tan heterogéneo. El común denominador de esas respuestas es que todas se realizan desde la propia escuela con un planteamiento integrador. "Hablamos de niños que están en un proceso de socialización y tienen necesidades al margen de las académicas. No somos partidarios de separarles de los demás chavales, si bien se pueden emplear diferentes recursos metodológicos para mantener su atención", apunta este especialista.

¿Un superdotado puede fracasar en la escuela? "Para tener éxito en el colegio", resalta Uriarte, "se necesita, además de una buena dotación intelectual, unos hábitos de trabajo y capacidad de adaptación al contexto escolar y social en el que le toque vivir". Otra de las preocupaciones de los especialistas es el posible aburrimiento de los superdotados en clase. Vigo distingue dos tipos: "Existe el aburrimiento adaptativo, que le ayuda a acomodarse a las situaciones con distinta motivación, y el aburrimiento más peligroso producto de repetir aprendizajes ya adquiridos".

La superdotación no conlleva más problemas afectivos o de relación que los que pueda tener la población en general, apunta Uriarte, quien también señala que se encuentran más casos de niños superdotados que de niñas. "Hasta ahora parece más fácil la detección de niños con altas capacidades que de niñas, no porque haya menos, sino porque éstas son más estrategas y se adaptan más al contexto para pasar desapercibidas y así evitarse problemas".

En este fenómeno todavía parece subyacer cierta "impregnación cultural" que pone mayores expectativas de éxito escolar y profesional en los alumnos que en las alumnas. Por ejemplo, en los premios extraordinarios de Bachillerato suelen barrer las chicas, aunque, el nivel de descubrimiento de superdotadas sea inferior al de los estudiantes, afirma Belén Uriarte.

Una de las asignaturas pendientes de los sistemas educativos es descubrir a tiempo a los alumnos superdotados para aplicarles el tratamiento adecuado y evitar que se aburren y terminen perdiéndose por el camino. "El hecho de saberse especiales a veces lleva a estos alumnos a intentar pasar desapercibidos. Los profesores deben estar atentos y el sistema proporcionar las medidas. La flexibilidad que ofrece este tipo de alumnos favorece la utilización de diversos recursos", afirma Vigo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de noviembre de 2004