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LA ENFERMEDAD DE ARAFAT

Los palestinos buscan un "consenso nacional" para llenar el vacío de poder

Las organizaciones radicales apoyan una transición ordenada y sin enfrentamientos internos

Palestina camina inexorablemente hacia un gran "consenso nacional" que permita enfrentarse a la transición -provocada por la desaparición del presidente Yasir Arafat- con confianza, tranquilidad, sin luchas intestinas ni enfrentamientos. Una primera iniciativa en este sentido impulsada desde Cisjordania por los dos hombres fuertes del nuevo régimen, Ahmed Qurei y Mahmud Abbas, coincidió ayer con un proyecto similar engendrado por todos los grupos palestinos de Gaza, que han decidido poner punto y aparte a sus rivalidades y crear una dirección colegiada.

La cúpula dirigente palestina, constituida por el primer ministro Ahmed Qurei y el secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) Mahmoud Abbas, empezó hace una semana en Ramala a impulsar la constitución de un gran "consenso nacional" que permita establecer las normas de funcionamiento mínimo de las instituciones palestinas, lo que incluye la Autoridad Nacional Palestina, el Parlamento, la OLP, el Consejo Nacional de Seguridad y el partido gubernamental Al Fatah.

Numerosos líderes políticos, que se encontraban desde hace meses aparcados, como el ex ministro de Comunicación Yasir Abed Rabbo o el financiero y hombre de confianza de Arafat, Mohamed Rashid, o el ex portavoz y dirigente del Frente Popular para la Liberación de Palestina Riad Malki, se han ido sumando en Cisjordania al proyecto. Coincidió éste con la formación en Gaza de una iniciativa similar constituida por los 13 grupos islamistas y nacionales afincados en la franja. Las organizaciones, entre las que se encuentra Hamás, Yihad Islámica, Al Fatah y las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, eligieron para suscribir el acuerdo de principio un lugar emblemático de Gaza: la sede del Parlamento. Los representantes de Cisjordania y Gaza tratarán de coordinarse hoy. Las dos iniciativas serán examinadas en una reunión conjunta que los representantes de los diferentes colectivos celebrarán con el primer ministro, Ahmed Qurei, quien tiene previsto trasladarse a Gaza.

Es una decisión histórica. "Hemos tratado de formar una dirección unificada en la que estemos todos representados. Somos una única nación que busca su libertad y lucha por su país", aseguraban ayer los portavoces de la organización radical Yihad Islámica, al finalizar la sesión.

El pacto nacional contempla como prioridades, una vez se anuncie el fallecimiento de Arafat, la formación de un Gobierno transitorio, a la cabeza del cual se colocarían Ahmed Qurei y Mahmud Abbas. El primero se haría cargo de la representación exterior y de la diplomacia, el segundo de los asuntos internos. El mandato interino de los dos dirigentes se prolongaría por un periodo de seis a 12 meses, al final del cual se celebrarían elecciones presidenciales y legislativas, según se asegura en círculos políticos de Ramala.

El pacto para un gran "consenso nacional" aún no se ha cerrado, ya que aún permanecen fuera un gran número de organizaciones y colectivos, entre los que se encuentran los diferentes clanes de Al Fatah, que en los cuatro últimos años, se han desgajado y desmarcado de la disciplina general y han venido constituyendo en cada ciudad o región grupos autónomos. Pero el reto mas difícil será el de englobar también en este proyecto a los diferentes cuerpos de seguridad, incluidos sus jefes, entre los que se encuentra Musa Arafat, de la Seguridad Militar; Mohamed al Hindi, de los servicios secretos; el coronel Mohamed Dahlan, jefe in pectore de la Seguridad Preventiva en Gaza, o su homónimo en Cisjordania, el general Jibril Rajub.

"El mundo nos está mirando. Hemos pasado con éxito una primera semana y demostrado que nos podemos organizar y coordinar pacíficamente. Ahora se trata de continuar con el proceso" aseguró desde Ramala, Riad Malki, ex dirigente del grupo marxista-nacionalista árabe, Frente para la Liberación de Palestina, reconvertido en los últimos años en independiente, animador de los foros democráticos, firme detractor de los ataques suicidas y defensor de la Intifada pacífica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de noviembre de 2004