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PREMIOS PRÍNCIPE DE ASTURIAS 2004

Una Europa más ciudadana

Para mí es un gran honor estar hoy aquí con ustedes para recibir, en nombre de la Comisión Europea, este premio tan prestigioso. Y me satisface en especial que se reconozca, por medio de Erasmus, nuestra contribución a una Europa más ciudadana.

El jurado ha considerado que el programa Erasmus es "uno de los proyectos de cooperación internacional más importantes de la historia de la humanidad", y yo quiero agradecérselo en nombre de la Comisión y de los estudiantes Erasmus. Esas palabras, que destacan nuestro éxito, también remiten a nuestra responsabilidad.

En primer lugar, Erasmus hace posible que nuestros estudiantes tomen conciencia de sus propias raíces. En segundo lugar, les permite descubrir -a menudo por primera vez- una ciudadanía basada en las raíces de los otros, raíces comunes a todos los europeos, respetando la diversidad histórica, cultural y lingüística. Y lo que es más importante: Erasmus posibilita esta experiencia no por la vía de un saber libresco, sino por medio del contacto directo, del intercambio, de la alegría compartida de la vida estudiantil.

El programa contribuye a abrir nuevas fronteras al conocimiento

Erasmus es una magnífica escuela de tolerancia, de respeto a la diversidad

Desde el lanzamiento del programa en 1987, han vivido esta experiencia más de un millón de estudiantes. Es un éxito indiscutible. Sobre todo para los propios estudiantes, que reconocen que esa aventura fue una de las más enriquecedoras de su vida. Los aspectos positivos de una experiencia Erasmus superan ampliamente los indispensables logros académicos o lingüísticos. Ante todo, es una magnífica escuela de tolerancia, de adaptación a un medio extranjero, de respeto a la diversidad de las culturas y de apertura a los demás. Son las vivencias europeas con toda su riqueza y todo su esplendor.

Desde 1987, el panorama de la enseñanza superior en Europa ha cambiado profundamente.

Sin Erasmus, no habría habido proceso de Bolonia. Sin esos centenares de miles de estudiantes Erasmus, no creo que la declaración de Bolonia hubiera podido adoptarse ni concretarse. Actualmente, 40 países europeos han asumido el compromiso de construir el espacio europeo de la enseñanza superior... ¡y está funcionando!

El movimiento genera movimiento. El "fenómeno Erasmus" evidenció la necesidad de una convergencia más amplia de los sistemas de enseñanza superior, de una mayor transparencia de los métodos y de una adecuada homologación de los títulos. Y esto generó, como consecuencia, una auténtica dinámica de cambio en el seno de las universidades y de los sistemas de enseñanza superior en Europa.

La movilidad de los estudiantes nos ha mostrado el camino. El entusiasmo y el compromiso de los profesores posibilitaron que el programa se pusiera en marcha y los responsables políticos se sumaran al movimiento. Este fenómeno es tan excepcional que merece la pena destacarlo.

Erasmus se basa en la filosofía de los padres fundadores de Europa, cuya pretensión era unir a los pueblos fomentando el sentimiento de pertenencia, poniendo en común el conocimiento y creando redes.

Erasmus es un programa pionero al que le han seguido otros programas de movilidad en la enseñanza primaria y secundaria, en la formación profesional y en la educación de adultos.

Hace poco se ha puesto en marcha el programa Erasmus Mundus. Aplica el mismo método a escala mundial con el propósito de crear redes entre nuestras universidades que incrementen su capacidad de atraer a jóvenes talentos de todos los continentes.

¡El trabajo fundamental está hecho! Los instrumentos están funcionando. Ahora tenemos que acelerar el proceso.

Si las nuevas propuestas de la Comisión se aprueban, el número de estudiantes aumentará de 125.000 a más de 300.000 al año. Nuestro objetivo es llegar a tres millones de estudiantes Erasmus en 2011.

Quisiera compartir con ustedes este objetivo, que también es una ambición: la voluntad de que la experiencia Erasmus se convierta real y definitivamente en una costumbre y que la estancia en una universidad extranjera sea algo normal para todos los estudiantes.

Es fácil establecer un vínculo entre los valores que caracterizan a los premios y a la Fundación Príncipe de Asturias, y los que fundamentan el programa Erasmus de la Comisión. En ambos casos, se trata de una acción que contribuye de forma ejemplar y significativa a trascender las fronteras nacionales, a fraternizar entre los hombres, a defender la herencia de la humanidad y a abrir nuevas fronteras al conocimiento. El premio ensalza el compromiso de la comunidad académica europea de profesores y estudiantes, cuyo entusiasmo constituye la mejor recompensa para nuestro programa. También es un homenaje a los pioneros, a los visionarios que estuvieron en el origen del programa, a los que lo defendieron y lo materializaron.

En su nombre y en nombre de los estudiantes de ayer y de hoy, les doy las gracias de todo corazón. Y deseo a los estudiantes Erasmus de mañana que esta experiencia única represente para ellos compartir y pertenecer a esa Europa que estamos imaginando y creando.

Extracto del discurso de Viviane Reding, comisaria europea de Educación y Cultura, que recogió el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional al Programa Erasmus de la Unión Europea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de octubre de 2004