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Crónica:VUELTA 2004 | Decimosexta etapa

Hamilton recibió sangre ajena en Atenas

El campeón olímpico también da positivo en la Vuelta y es el primer deportista de la historia al que se le detecta una transfusión

"Soy inocente al cien por cien. La medalla olímpica seguirá colgada en mi salón y lucharé para ello hasta que no me quede ni un centavo", dijo ayer Tyler Hamilton, ciclista estadounidense del Phonak. Un portavoz de su equipo informó que había sufrido controles antidopaje positivos tras su oro en Atenas y su victoria en la crono de la Vuelta del pasado día 11, carrera que abandonó seis días después. Hamilton se ha convertido en el primer deportista de la historia al que se le detecta el recurso a transfusiones con sangre de un donante desde que fueron prohibidas, mediados los años ochenta. "He sido acusado de inyectarme sangre de otra persona. Cualquiera que me conozca sabe que eso es completamente imposible".

"Soy inocente al cien por cien y lucharé hasta que no me quede un centavo, dice el estadounidense

Hoy mismo, Tyler Hamilton (Marblehead, Massachusetts, 1971) tenía previsto ser la estrella del rodaje en Girona de una película de divulgación científica sobre el poder de la mente para superar el dolor y permitir al cuerpo superar las fronteras de lo intolerable. Esta primavera pasada, Hamilton recibió en su casa de Girona, donde reside habitualmente, al escritor americano Daniel Coyle, quien iba a hacer de él, de Hamilton, capaz de encontrar el éxtasis en la agonía, el protagonista de un libro sobre el valor del ciclismo y de los ciclistas. Hace dos años, hace un año, Hamilton fue el ciclista más admirado del mundo por ser capaz de acabar carreras de tal dureza como son el Giro y el Tour pese a correr con una clavícula rota. Hace un mes, Hamilton vivía el día más glorioso de su vida al ganar la medalla de oro en la contrarreloj individual de los Juegos Olímpicos de Atenas. Hace 11 días, Hamilton, ciclista del Phonak, se emocionaba después de ganar la contrarreloj de la Vuelta a España en la fábrica que Ford tiene en Almusafes al recordar el aniversario del 11 de septiembre.

Ayer, después de que un portavoz del equipo Phonak informara de que había sufrido controles antidopaje positivos tras sus triunfos en Atenas y Valencia, el corredor estadounidens, que abandonó la Vuelta el viernes pasado, fue el primer deportista de la historia al que se ha detectado el recurso a transfusiones sanguíneas con sangre de otro donante desde que fueron prohibidas, mediados los años 80. Si el contraanálisis, cuyo resultado se conocerá probablemente mañana, confirma los positivos, Hamilton perdería, además de su honor, la medalla olímpica (que pasaría al ruso Ekimov), el triunfo en la Vuelta (que sería para el colombiano Peña) y podría ser sancionado con dos años de suspensión. Ningún organismo internacional, ni el Comité Olímpico Internacional (COI) ni la Unión Ciclista Internacional (UCI), confirmó oficialmente el caso.

El médico del Phonak, Iñaki Arratibel, sí confirmó que "hace tres días" recibió una notificación de la UCI informándole del positivo. "Hablé con Hamilton, que tiene médico propio, el italiano Luigi Cecchini, y me dijo que él era inocente, que no había recurrido a ninguna transfusión, que el método de detección no era seguro, que estaba en Suiza con sus abogados y que todo podía provenir de una operación quirúrgica a la que se sometió hace un par de años y para la que precisó de una transfusión", dijo Arratibel. También su director, Álvaro Pino, mantuvo su fe en el corredor, que se debió someter a una extracción de sangre la noche de su victoria en Valencia a petición de la UCI. Esa sangre fue enviada al laboratorio de Lausana, uno de los dos del mundo que poseen la técnica de detección, para su análisis.

"El método de detección es fiable y sencillo", dijo Fernando Hernández, jefe de servicio de Hematología del hospital de La Paz, de Madrid. "Se basa en la citometría de flujo y permite distinguir los antígenos de una sangre que no es la propia de la persona. La vida media de un glóbulo rojo es de unos 120 días, por lo que es imposible que permanezcan dos años sus antígenos en el organismo". El método de uso es sencillo. Para aumentar la capacidad de su sangre para transportar oxígeno, un deportista puede transfundirse hasta cuatro unidades de glóbulos rojos -más o menos un litro-, que ha conservado refrigerados a unos 4º unos días antes de la competición.

"El ciclismo es muy importante para mí, pero no hasta ese punto", añadió Hamilton en una conferencia de prensa en la sede de su equipo, en Zúrich (Suiza). "Antes que verme obligado a recurrir a ello, colgaría la bici".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de septiembre de 2004