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Un instituto de Algete expulsa a 48 alumnos por repetir dos cursos

El Ayuntamiento exige a Educación la destitución del director del centro

La dirección del instituto de enseñanza secundaria de Algete Al-Satt ha expulsado a 48 alumnos por haber repetido por segunda vez un curso. El centro tiene 780 estudiantes. Por ello, la concejal de Cultura, Yolanda Menéndez, del PSOE, ha remitido hoy una carta a la Consejería de Educación para solicitar que el director del insitituto, Alberto Díaz, "deje de ejercer las labores que desempeña por una incompetencia manifiesta a la hora de desempeñar su cargo".

El centro, según el Ayuntamiento, "ha dejado en la calle a 48 alumnos, negándose a matricularles". Una orden de la Consejería de Educación permite a los institutos expulsar a los estudiantes repetidores de más de 16 años, pero antes debe dar su aprobación el claustro de profesores y habérselo comunicado a los padres, algo que, según las familias consultadas y el Ayuntamiento, no ha sucedido.

El Consistorio destaca, además, lo elevado del número de expulsados, cuando en el otro instituto (Gustavo Adolfo Becquer), con similar número de alumnos, sólo se ha echado a nueve. Menéndez insiste en que el instituto no informó a los padres y que, sin pedirles opinión, echó a los estudiantes. La concejal asegura que, si los progenitores se niegan a la expulsión, el centro está obligado a escolarizar a los chavales hasta los 18 años.

El director del centro, Alberto Díaz, aseguró ayer que en su centro se ha aplicado "correctamente" la normativa vigente. Esto es, se ha avisado a los padres cuando "la junta de profesores ha considerado que un chaval no podría terminar su enseñanza obligatoria por la vía normal", explicó, "y siempre que el padre esté de acuerdo" no se le vuelve a matricular en el instituto, quedándole como alternativas la Garantía Social (enseñanza de algún oficio complementada con la continuación de su formación básica), las escuelas taller (muy similares a las anteriores) o la educación para adultos. Pero si los padres no están de acuerdo, los chavales deben ser matriculados hasta los 18 años en el instituto en una opción llamada diversificación curricular, según confirma el propio director. "No se quedará sin matricular aquí ninguno de estos estudiantes si así lo desean", recalcó Díaz.

Sin embargo, algunos de los progenitores con los que ha podido contactar este periódico no confirman las palabras de Díaz. José García, Susana Lamas, Juana Galán y Juan Antonio Luque, padres y madres de estos alumnos, aseguran que los profesores de sus hijos les fueron comunicando el curso pasado que no se podrían matricular en el centro el año siguiente, el 2004-2005, que ha empezado esta semana. Así, muchos de ellos ni siquiera lo han intentado y han buscado, por su cuenta, las alternativas anteriormente citadas.

El hijo de Juan Antonio Luque, de cualquier modo, realizó los exámenes de septiembre, y fue cuando el padre se desplazó al centro para interesarse por el resultado de las pruebas, momento en que le dijeron que su hijo no tenía posibilidad de matricularse y le remitieron a la Concejalía de Asuntos Sociales para buscar otras alternativas. "No me preguntaron mi opinión ni dijeron que el chico podría matricularse un año más [ahora tiene 17]", asegura.

Falta de tiempo

"Si algún padre tiene la sensación de que no se le ha atendido adecuadamente", explicó Alberto Díaz, "es porque no hemos tenido tiempo para hacer esto de la mejor manera". Se refiere a que este año han vuelto a realizarse los exámenes de septiembre y a que con "la paralización de LOCE [Ley Orgánica de Calidad de la Enseñanza], las órdenes y contraórdenes emitidas por la consejería, hemos tenido muy pocos días para atenderles [a los padres]", asegura.

Desde Educación no ponen en duda en ningún momento la labor de los profesionales que componen el gabinete de orientación del instituto, que son quienes redactan el informe, favorable o no, para que los chavales terminen su educación obligatoria dentro de los cauces normales. Aseguran, además, que es "imposible" que estos profesionales no informen a los padres de todas las posibilidades con las que cuenta su hijo. Sin embargo, la concejal de Educación, Yolanda Menéndez, aseguró taxativamente que "se deduce que el director del centro ha intentado discriminar a los alumnos según sus posibilidades académicas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de septiembre de 2004