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Editorial:

El español en Brasil

La reciente aprobación, por la Comisión de Educación y Cultura del Parlamento de Brasil del proyecto de ley que establece la obligación de ofrecer la asignatura de lengua española a todos los colegios del país que imparten la enseñanza secundaria, desbloquea un proyecto de enorme trascendencia. Dio sus primeros pasos en 1991, con Itamar Franco en la presidencia brasileña; estuvo a punto de ser aprobado en 1999, en la etapa de Fernando Henrique Cardoso, y lleva camino de llegar a buen puerto con Luiz Inácio Lula da Silva. El Parlamento prevé aprobar la ley en el pleno antes de fin de año para que el próximo curso entre en vigor y se aplique progresivamente hasta 2010.

De la magnitud del esfuerzo que supondrá la aplicación de la ley da idea un dato: las secretarías de Educación de los 26 Estados del país van a tener que convocar plazas para contratar alrededor de 200.000 profesores de español. La enseñanza secundaria, que en Brasil no es obligatoria y se imparte entre los 14 y los 17 años, la cursan nueve millones de alumnos. La oferta del idioma español será obligatoria por parte de las escuelas dentro del horario escolar, pero los alumnos no estarán obligados a cursarla. Se ha elegido esta fórmula para evitar que la obligatoriedad para los alumnos pudiera ser considerada inconstitucional.

El Parlamento y el Gobierno brasileños responden así a una demanda de la población -en la enseñanza privada, un 80% de los alumnos estudian español- y al tiempo refuerzan las posibilidades del país de ejercer el liderazgo económico y cultural en toda la zona. Brasil es la potencia emergente en América del Sur y la nación más poblada del subcontinente, pero sólo en ese país se habla portugués, mientras en la inmensa mayoría de sus vecinos la lengua oficial es el español.

Para corresponder al singular apoyo que va a brindar a la lengua castellana, el Gobierno brasileño ha pedido reciprocidad al español para que potencie el portugués. Parece justo. Tanto como aportar medios para que Lula logre el objetivo de que todos los alumnos de secundaria brasileños tengan un profesor de español y materiales para estudiarlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de septiembre de 2004