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VIOLENCIA EN IRAK

Francia se moviliza unida para salvar a los dos periodistas secuestrados en Irak

Los captores dan 24 horas más de plazo para que París anule la ley del velo

Las fuerzas vivas de Francia formaron ayer un bloque en torno al Gobierno y al presidente, Jacques Chirac, en el intento de demostrar a los secuestradores de dos periodistas franceses en Irak que se equivocan de enemigo. Numerosas personalidades se manifestaron en París para pedir la liberación de los rehenes, mientras la diplomacia francesa obtenía la solidaridad de dirigentes musulmanes como el secretario general de la Liga Árabe, Amr Mussa, y el líder palestino Yasir Arafat. Los secuestradores dieron anoche 24 horas más de plazo para que Francia anule la ley del velo, según informó la cadena Al Yazira.

En un vídeo emitido anoche por Al Yazira, los dos secuestrados pidieron a sus compatriotas que se manifiesten en contra de la ley que prohíbe el uso del velo en las escuelas públicas.

Arafat hizo un llamamiento ante los micrófonos de una emisora francesa para salvar la vida de los periodistas: "En nombre de la Autoridad Palestina y de la Organización para la Liberación de Palestina, me dirijo al pueblo iraquí hermano, a todas las organizaciones iraquíes y sobre todo a los hermanos que tienen en su poder a los periodistas franceses, para hacer todo lo que sea posible para obtener su liberación sin tardanza", clamó Arafat.

Junto al apoyo de Arafat -a quien París ha sostenido frente a las agresiones israelíes-, Francia obtuvo el llamamiento del secretario general de la Liga Árabe, el egipcio, Amr Mussa, quien recalcó las "negativas consecuencias" de este secuestro para la causa árabe entre los países occidentales. Los responsables de ese acto "deberían considerar sus peligrosos efectos en la opinión pública de Francia, que es amistosa hacia los árabes", argumentó Mussa.

Chirac ha lanzado al combate diplomático todo lo que tiene. El presidente y sus colaboradores movilizan sus redes en el mundo árabe con la esperanza de que dirigentes políticos, servicios secretos y medios de comunicación les ayuden a evitar la muerte de los rehenes, que cuestionaría la oposición de Francia a la guerra de Irak y le situaría en posición equiparable a la de Italia, uno de los países europeos que han cooperado con Estados Unidos en Irak.

La movilización incluyó una manifestación improvisada anoche en París, rica en personalidades -no faltaban el cardenal Jean-Marie Lustiger, arzobispo de París, ni Dalil Boubakeur, presidente del Consejo del Culto Musulmán- y en la que se vio a algunas familias musulmanas. Dos mujeres con velo sostenían un cartel escrito a mano "contra la toma de rehenes inocentes". Unas 3.000 personas respondieron a la convocatoria, encabezada por los presidentes de las dos Cámaras parlamentarias, y a la que también asistió el líder de la oposición socialista, François Hollande, recibido horas antes por el primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, junto con otros dirigentes políticos.

Especialistas en la zona

La febril actividad contrasta con el silencio previo. Los periodistas fueron secuestrados el 20 de agosto y la movilización nacional no comenzó hasta el 29: transcurrieron nueve días en un silencio casi total. Christian Chesnot y Georges Malbrunot, los dos periodistas secuestrados, pertenecen a la casta eufemísticamente llamada de los "independientes": amigos y colaboradores profesionales entre sí, especialistas en Oriente Próximo e instalados en la región desde hace varios años, que trabajan para medios diversos, que van desde las emisoras de Radio France Internationale (RFI) a los diarios Le Figaro y Ouest France, así como diferentes revistas.

¿Tan confiadas estaban las autoridades francesas en su posición como país que no ha ocupado Irak? Imposible responder de momento a esta pregunta, ante el cierre de solidaridades sin fisuras en el seno de la clase política. El caso es que el vídeo amenazador difundido por el Ejército Islámico en la noche del sábado sacó del letargo a las fuerzas vivas del país. No en vano ese grupo parece el mismo que se atribuyó el asesinato del periodista italiano Enzo Baldoni.

El ultimátum -que vencía anoche antes de ser retrasado 24 horas- daba a Francia dos días para anular la ley que prohíbe el velo o pañuelo islámico en la escuela pública. Tras aplazar por unas horas su viaje al mar Negro -donde está previsto que se reúna con Vladímir Putin y Gerhard Schröder-, Chirac mandó decir no al chantaje de los secuestradores: el ministro de Educación confirmó ayer que se mantiene la ley de prohibición de signos religiosos "ostensibles". El ministro francés de Exteriores, Michel Barnier, recordó en El Cairo que el islam es la segunda religión de Francia -donde se estima en cinco millones el número de musulmanes, casi el 10% de la población- y recalcó la imparcialidad de su país respecto a todas las religiones.

Falta por saber cuál puede ser la eficacia de los argumentos racionales frente al terror. El presidente de la Liga para la Defensa de los Derechos del Pueblo Iraquí, Muzhar al Duleimi, voló de París a Bagdad y dijo a Le Monde que había logrado un acuerdo de principio para que se respete la vida de los periodistas franceses. Pero nadie ha confirmado oficialmente esta noticia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de agosto de 2004