Reportaje:

China también censura los SMS

El Gobierno de Pekín extiende su control a los mensajes de teléfonos móviles y a las páginas de Internet

Cuando el año pasado las autoridades chinas negaban por activa y por pasiva la existencia de la epidemia de neumonía atípica, millones de mensajes circularon por Internet y los teléfonos móviles alertando a la gente sobre la existencia del virus y el secretismo del Gobierno. La información se les fue de las manos a los dirigentes y han decidido tomar medidas. Pekín ha hecho públicas nuevas normativas que permitirán a las compañías de telefonía filtrar y controlar los mensajes de los móviles para detectar aquellos que tengan contenido "pornográfico, fraudulento e ilícito".

Asociaciones como Periodistas Sin Fronteras aseguran, sin embargo, que el verdadero objetivo son los disidentes políticos. "Las autoridades chinas están haciendo cada vez más uso de las nuevas tecnologías para controlar la difusión de noticias e información. En los últimos meses, hemos sido testigos de un verdadero acoso a la libertad de prensa especialmente en Internet. La comunidad internacional debe reaccionar contra este endurecimiento por parte del régimen chino", dijo ayer la organización en un comunicado.

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Pekín ya bloquea miles de páginas de Internet, como las de Aministía Internacional, la BBC o aquellas relacionadas con el movimiento de inspiración budista Falun Gong. Además, miles de ciberpolicías espían el contenido de los mensajes electrónicos que circulan por el país. Y muchos disidentes, que cuelgan textos en la red contrarios al Partido Comunista han sido encarcelados acusados de subversión.

Según Periodistas Sin Fronteras, una empresa china, Venus Info Tech, ha comenzado ya a rastrear palabras clave en los denominados SMS (siglas inglesas de servicio de mensajes cortos) para identificar a usuarios "reaccionarios". "El sistema de vigilancia permitirá detectar 'rumores políticos falsos' y 'observaciones reaccionarias', entre otros", dijo la asociación citando una nota de la compañía.

Un total de 220.000 millones de SMS, el 55% del total mundial, fueron enviados el año pasado en China, según la prensa local. Y uno de cada cuatro chinos dispondrá de este tipo de teléfono para finales de este año. Un medio de comunicación demasiado potente, que las autoridades no quieren que escape a su supervisión.

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De momento, las nuevas regulaciones están siendo utilizadas solamente por China Mobile, uno de los dos operadores de móviles con que cuenta el país y que controla el 65% del mercado. La tecnología empleada para filtrar utiliza una serie de algoritmos desarrollados por la Academia China de Ciencias, que localizan palabras o combinaciones de palabras que pueden ser asociadas con los contenidos tachados de nocivos. Entre éstos, el Gobierno no ha mencionado expresamente los mensajes inaceptables desde el punto de vista político, aunque sí se ha referido a textos violentos o aquellos que puedan "dañar los intereses económicos". El sistema permite alertar a la policía y archivar los mensajes sospechosos.

Las medidas de censura sobre la telefonía móvil han sido anunciadas apenas dos semanas después de que el Ministerio de la Industria de la Información desvelara una serie de normas destinadas a regular el contenido en Internet y aumentar el control sobre las charlas en la red. Los proveedores de Internet y los propietarios de sitios web deben firmar un acuerdo en el que se comprometen a autocensurarse. Según el Gobierno, "los principios básicos de autodisciplina para la industria de Internet son el patriotismo, el cumplimiento de la ley, la imparcialidad y la formalidad". La normativa pretende asegurar que los proveedores se abstienen de difundir "información que pueda suponer una amenaza para la seguridad nacional o la estabilidad social".

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