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Ernesto Sábato publica 'España en los diarios de mi vejez' al cumplir 93 años

El escritor agradece "la devoción con que este pueblo admirable me ha tratado siempre"

Amigos, familiares y admiradores desfilan por la casa del escritor argentino Ernesto Sábato en un besamanos interminable. La fiesta del 93º cumpleaños coincide con la publicación en Argentina de su último libro, España en los diarios de mi vejez (Seix Barral), donde el autor establece una íntima complicidad con España a partir de dos viajes que realizó en 2002. "Soy recibido con todo el afecto, la devoción con que este pueblo admirable me ha tratado siempre", escribe el premio Cervantes de Literatura de 1984.

"Los diarios expresan algo de lo que siente un hombre al inminente borde de la muerte"

Siempre tan obsesionado por el tema, Sábato dice en el prólogo que los diarios expresan "algo de lo que siente un hombre al inminente borde de la muerte". En idéntico tono, una de las conferencias que pronunció en aquel viaje comienza así: "He venido a España probablemente por última vez". Eso fue en abril del 2002 y hace dos meses el escritor viajó de nuevo a España para asistir a la boda del príncipe Felipe de Borbón. El jueves, en su casona del barrio Santos Lugares, en la provincia de Buenos Aires, Sábato presentaba un aspecto muy lejano del ocaso.

El chocolate con pastelitos fritos preparados por Gladys Aguilar, la asistenta doméstica desde hace más de 30 años, es una tradición que se repite todas las fiestas de cumpleaños de Sábato. Sentada junto al escritor está su compañera inseparable desde hace 25 años, Elvira González Fraga, Elvirita, que hasta la fecha ha rechazado las reiteradas peticiones de matrimonio. En su último libro, Sábato escribe que sus amigos le insisten para que se case. "Les digo que sería mi mayor alegría, que es ella quien desde hace años no lo ha aceptado. Por un instante creo que la convencerán. Elvirita calla. Como siempre que se lo he pedido".

Nadie como ella sabe de la vida privada del escritor, pero no suelta una palabra sobre la idea del matrimonio. Siempre a su lado, tanto a la hora de escribir al dictado como de transportar los pinceles, acrílicos, óleos y cartones entelados para que el escritor pueda desarrollar su otra gran pasión: la pintura. "Ernesto pinta casi todos los días", dice Elvirita. Son cuadros oscuros, tenebrosos, en los que el negro es el tono predominante en los rostros de Dostoievski o Nietzsche, y en las naturalezas muertas. Es una pintura en la que afloran los monstruos que anidan en la cabeza del artista. Éste es el aire que se respira en un ambiente de gran austeridad, tanto en el taller que alberga gran parte de la obra pictórica de Sábato -ha expuesto en París, São Paulo y Madrid-, como en la habitación-escritorio donde pasa muchas horas del día.

Graciela Molinelli, abogada que negociaba los contratos del escritor, cuenta que a la fiesta de cumpleaños acuden un "elenco de amigos estables y no famosos que vienen desde hace años. Luego, hay un grupo de amigos más nuevos, de los últimos 10 años y, por último, los jóvenes y estudiantes que admiran y conocen bien su obra y que se renuevan año tras año". La abogada recuerda que llevó el original del libro Sobre héroes y tumbas (1961) a la desaparecida editorial Fabril. "Estuvo 13 años escribiéndolo".

Amigos de toda la vida como Marta Compagno, Ana María Novick, y otros más recientes como la crítica de arte Elena Oliveras, el músico Eduardo Falú, la pintora Silvina Benguria y el arquitecto y poeta Fermín Estrella se han desplazado hasta Santos Lugares, a una hora del centro de Buenos Aires. Las autoridades también se han dejado ver u oír. Daniel Filmus, ministro de Educación; Aníbal Ibarra, jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, y Javier González Fraga, presidente del Fondo Nacional de las Artes y hermano de Elvirita, y los embajadores de España e Italia y el anterior representante de Naciones Unidas acudieron a felicitar al escritor. El presidente Néstor Kirchner lo hizo por teléfono desde el avión que lo trasladaba a China.

Integrantes del grupo Música y Esperanza, fundado por el pianista Miguel Ángel Estrella, interpretaron temas folclóricos del norte argentino, como chacareras, sambitas, carnavalitos y un vals que levantó de la silla a Sábato.

Doctorado en Física y cursos de Filosofía por la Universidad de La Plata, Sábato dejó todo por la literatura en 1945, que compaginó con la militancia política. Polemizó con peronistas, radicales y políticos de diverso signo, y con escritores como García Márquez, sobre todo a raíz de un almuerzo en la Casa de Gobierno con el dictador Jorge Rafael Videla, durante el régimen militar, al que asistieron Sábato y Borges, entre otras personalidades, quienes le expresaron su inquietud por la situación de los desaparecidos. Con el restablecimiento de la democracia, el entonces presidente Raúl Alfonsín le nombró presidente de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), que emitió el informe Nunca Más, conocido como Informe Sábato.

A raíz de la última grave crisis política y económica de finales de 2001, el escritor creó una fundación que lleva su nombre para proveer de alimentos y asistencia médica a niños entre 7 y 14 años y promover su relación con la lectura, la música, el teatro y las artes plásticas. José Saramago, Mercedes Sosa, Núria Espert, Augusto Roa Bastos, Claudio Magris y Fanny Rubio se cuentan entre los miembros de honor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de junio de 2004