EL NUEVO GOBIERNO | El primer Consejo de Ministros

El primer Consejo de Zapatero convoca elecciones europeas y destituye a Cardenal

El Ejecutivo anuncia un plan de austeridad y suprime cinco secretarías de Estado y 33 asesorías

El primer Consejo de Ministros del Gobierno socialista decidió enviar un informe preceptivo al Consejo General del Poder Judicial para destituir al fiscal general del Estado, Jesús Cardenal. Lo anunció la vicepresidente primera del Gobierno y portavoz, María Teresa Fernández de la Vega, tras la reunión. El Consejo, que tuvo carácter extraordinario, decidió la convocatoria de las elecciones europeas para el 13 de junio y aprobó el organigrama de la nueva Administración, que eliminará cinco secretarías de Estado y 33 asesorías respecto al Ejecutivo del PP con un objetivo de austeridad.

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El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, marcó su impronta en los acuerdos del primer Consejo de Ministros con la decisión de destituir a Cardenal, imponer un plan de austeridad en la Administración y convocar las elecciones europeas. La decisión de destituir al fiscal general del Estado en la primera sesión del Consejo tiene carácter emblemático. Zapatero, en su etapa de oposición hizo de la ejecutoria de Cardenal un símbolo de "partidismo" a favor del Gobierno del PP y había anunciado reiteradamente que si ganaba las elecciones lo relevaría inmediatamente. Ayer lo anunció la vicepresidenta primera y ministra de la Presidencia, María Teresa Fernández de la Vega, que acumula a esos cargos el de portavoz del Gobierno.

La vicepresidenta subrayó que no informaba del nombre del sustituto de Cardenal debido a que lo único que se decidió ayer fue su destitución al frente de la Fiscalía del Estado. El cese y el nombramiento de un fiscal general requieren un informe previo del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), por lo que Cardenal seguirá al frente de la Fiscalía hasta que se emita ese informe. El sustituto de Cardenal será nombrado en el Consejo de Ministros del próximo viernes. Fuentes fiscales criticaron a Cardenal "por no haber puesto su cargo a disposición del nuevo Gobierno" como hicieron algunos de sus predecesores.

La decisión de establecer como norma la austeridad en la Administración también está en los planes de Zapatero y ayer marcó un avance con la reducción de cinco secretarías de Estado -de 22 a 17- y de 33 asesorías de ministerios en el organigrama y la oleada de nombramientos que aprobó el Consejo de Ministros. También, y con criterio de austeridad, decidió mantener la denominación de los ministerios de Fomento -pretendía llamarlo de Infraestructuras- y de Interior -que había anunciado que se denominaría de Seguridad- a fin de evitar un aumento del gasto.

El criterio de austeridad en la Administración es una de las normas de funcionamiento impuestas al nuevo Gobierno socialista por su presidente que, en su etapa de oposición como portavoz de la Comisión de Administraciones Públicas del Congreso, dio una fuerte batalla al Ejecutivo del PP en este terreno.

La misma portavoz trató de marcar una línea de compromiso ético en su primera comparecencia tras el Consejo de Ministros. Inició la rueda de prensa con una declaración de principios. "Seré una portavoz honesta siempre. Efectiva siempre que pueda y estoica cuando las críticas lleguen y estoy segura que algún día llegarán".

Su declaración de principios se puso enseguida a prueba, de la que salió con éxito, cuando, en el curso de la conferencia de prensa, le pidieron una valoración de las críticas del PP a la decisión del Gobierno socialista de replegar las tropas españolas enviadas a Irak. "Desde esta mesa se informa del Consejo de Ministros y desde aquí nunca se descalificará a ningún partido, nunca", insistió.

Con ello respondía al compromiso electoral del PSOE de dar un rango institucional al Consejo de Ministros. Un compromiso que adoptó el PSOE, en la oposición, ante los reiterados ataques que los socialistas recibían de los portavoces de los Gobiernos populares tras las reuniones de los Consejos de Ministros, sobre todo en la última etapa, en la que ejerció de portavoz Eduardo Zaplana.

Fernández de la Vega comunicó, por último, la convocatoria de las elecciones al Parlamento Europeo para el 13 de junio, que implicó que el primer Consejo de Ministros fuera extraordinario ya que era el último día hábil para dicha convocatoria.

Rodríguez Zapatero ha tenido especial interés en que fuera el Gobierno del PSOE quien convocara las elecciones europeas y días atrás pidió a su representante en el traspaso de poderes con el Ejecutivo del PP, Jesús Caldera, que lo exigiera ya que inicialmente tenía previsto realizarla el Gobierno popular en funciones. La portavoz del Gabinete socialista explicó ayer las razones de Rodríguez Zapatero: "Esta decisión es un símbolo que, de manera más o menos casual, refleja que el Gobierno de España es profundamente europeísta".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 20 de abril de 2004.

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