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CAMBIO POLÍTICO | El nuevo Senado

Rojo se compromete a lograr la reforma constitucional del Senado en esta legislatura

Vindel, del PP, perdió por 123 votos contra los 128 que logró el socialista de los demás grupos

"La reforma constitucional ha estado siempre en la voluntad mayoritaria de esta Cámara y ha llegado el momento de hacerla realidad". Así de tajante estuvo ayer el socialista Javier Rojo en su discurso de investidura como presidente del Senado. Rojo, que unió este importante compromiso al de la recuperación del debate anual del estado de las autonomías, logró la investidura con el voto de 128 de los 251 senadores de la Cámara alta. Rojo tuvo el apoyo de todos los grupos, excepto el PP. Le votaron los senadores del PSOE, CiU, PNV, Entesa Catalana, IU,Coalición Canaria, BNG y Par.

La elección de Rojo como presidente del Senado supone la recuperación por el PSOE de la cuarta institución del Estado tras estar gobernada ocho años por el PP. Juan Ignacio Barrero, Esperanza Aguirre y Juan José Lucas han sido presidentes del Senado en estos años de Gobierno del PP con mayoría absoluta en la Cámara alta.

El PP, al presentar a su propia candidata para presidenta del Senado, Rosa Vindel, y votar contra la investidura del socialista Rojo, que contó con el apoyo del resto de los grupos parlamentarios, rompió una tradición consolidada en la Cámara alta de pacto entre los dos principales grupos -PSOE y PP-, en los inicios de la legislatura, para la presidencia y los otros seis componentes de la Mesa del Senado. En 1996, José Ignacio Barrero, del PP, y en 2000, la también popular Esperanza Aguirre, fueron elegidos presidentes del Senado por un pacto entre el PSOE y el PP al que se incorporaron la mayoría de los restantes grupos de la Cámara.

Detrás de la ruptura de esta tradición está la decisión política del PP de no ceder, en la negociación para la composición de la Mesa de la Cámara alta celebrada la víspera, ninguno de los tres miembros que le correspondían a otros grupos para aumentar la pluralidad de la representación del Senado. Sin embargo, al ceder el PSOE a Entesa, CiU y PNV tres de los cuatro miembros que le correspondían logró el respaldo de todos los grupos parlamentarios para hacerse con la presidencia de la Cámara, ya que el PP está a cuatro escaños de la mayoría absoluta.

La consecuencia de todo ello fue que el PP presentó una candidata alternativa, Rosa Vindel, al socialista Javier Rojo. Y el resultado fue claro: Rojo obtuvo la mayoría absoluta en primera vuelta con el apoyo de 128 votos frente a los 123 que logró Vindel, sólo los del PP. La Cámara cuenta con 251 escaños. La votación de los grupos para la presidencia fue totalmente disciplinada. A Rojo y Vindel no se les escapó ningún voto de los grupos que les prometieron su apoyo. Lo mismo sucedió en la votación de las dos vicepresidencias: Isidre Molas, de Entesa, logró 128 votos, y el ex presidente del Senado, Juan José Lucas (PP) consiguió 123.

No sucedió lo mismo con las cuatro secretarías. Iñaki Anasagasti (PNV) logró 127 votos sobre los 128 previstos. Pero Jordi Casas (CiU), 124. Los cuatro que no le votaron son de ERC. En cuanto a los secretarios del PP, Damián Caneda obtuvo el pleno de su grupo, 123, y José Manuel Barquero, con 122, perdió uno.

Pese a romperse la tradición de pacto entre los principales partidos, la sesión de investidura no desbordó los límites de la cortesía parlamentaria. Justo salir elegido el socialista Rojo, su oponente, Rosa Vindel, se levantó del escaño para darle la enhorabuena. Lo mismo hizo el portavoz del PP en el Senado, Pío García Escudero.

Tampoco hubo abucheos desde los escaños del PP en la votación de Rojo o en su proclamación como presidente del Senado, lo que temían algunos senadores de la oposición al perder los populares la mayoría de la que disponían antes de la negociación entre los grupos parlamentarios. Al contrario, Rojo fue aplaudido cortésmente.

Sólo se levantaron las voces desde los escaños del PP cuando los senadores de ERC y los del PNV utilizaron la fórmula del "imperativo legal" para prestar acatamiento de la Constitución. El PNV era la primera vez que utilizaba esta fórmula en las Cortes españolas y fue una decisión alcanzada por votación mayoritaria de su grupo parlamentario al tener conocimiento de que ERC lo iba a hacer.

La utilización de esta fórmula tuvo efectos reactivos en algunos senadores del PP. Así, Pedro José Pérez Ruiz proclamó ante el ejemplar de la Constitución: "Sin imperativo de ningún tipo, con convencimiento personal, prometo". Por su parte, la senadora Carmen Guerra se santiguó tras jurar acatar la Constitución.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de abril de 2004