Pedro Corral relata las verdades enterradas de la Guerra Civil

Es una tragedia griega. "Un hecho histórico que tiene mucho que ver con Medea porque quien debía velar por la seguridad de sus hombres, como la madre griega vela por la de sus hijos, no lo hizo", asegura Pedro Corral, periodista apasionado por la historia y por las verdades enterradas, que relata en Si me quieres escribir. Gloria y castigo de la 84ª Brigada Mixta del Ejército Popular (Debate) la peripecia terrible de los hombres que fueron héroes por ganar Teruel en la Guerra Civil y que tres días después se convirtieron en villanos -46 de ellos fueron ejecutados sin juicio- por insubordinación.

Es un episodio voluntariamente olvidado por los dos bandos. "Los republicanos no lo cuentan porque fue una atrocidad y los nacionales tampoco porque de la batalla de Teruel no quisieron acordarse por ser su gran fracaso en la guerra", dice Corral. Ocurrió una mañana fría del 20 de enero. La brigada había obtenido su recompensa después de haber ocupado Teruel: una semana de descanso. Pero las cosas se volvieron a poner feas y a los tres días les ordenaron volver al frente...

Se negaron cargados de razones y el mando en plaza, saltándose a la torera todas las normas de la lógica y la ley, les impuso su castigo: fusilamiento. El mando en plaza se llamaba Nieto Carmona y curiosamente fue alcalde emprendedor en Mérida y artífice de la recuperación del teatro romano, donde impulsó una representación de Medea. "Por eso las conexiones con la tragedia griega me parecen tan fascinantes", afirma Corral.

Tuvieron que soportar las humillaciones de su bando. "Aunque el general Rojo zanjó el castigo en cuanto pudo", asegura Corral, convencido de que enseguida cundirían las deserciones en el bando republicano. También se encogían ante las vergüenzas del silencio. "Muchos no lo contaron en su vida, como Benjamín Iseli, poeta religioso y jefe de la brigada, que 50 años después, casi al morir, empezó a hablar de ello, según me contó su hija, sin que nunca antes dijera palabra".

Los que escaparon

Algunos escaparon. Aquella huida sin rumbo por los montes, entre los ecos de los disparos y los gritos de "¡Viva la República!" que a la hora de caer salían de la boca de los castigados con la injusticia sorda de la muerte, resonaban en todos los valles de Teruel. "He conseguido testimonios directos de ellos, muchos emocionantes, que han sido fundamentales para reconstruir los hechos", afirma Corral.

Como toda tragedia, también lleva su ración de paradoja sarcástica. "A Nieto Carmona le acabaron ascendiendo a coronel. Luego se fue al exilio y cuando volvió acabó trabajando en una fundición para esculturas de Juan de Ávalos, autor de El Valle de los Caídos y de Carrero Blanco", contaba ayer Corral. Lo de Enrique Líster también llama la atención: "Él se coloca al frente de sus hombres en otra insubordinación por las mismas razones y no le pasa absolutamente nada", asegura el periodista rastreador.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0002, 02 de abril de 2004.

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