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ELECCIONES EN RUSIA

Putin es reelegido presidente de Rusia con una aplastante mayoría de votos

La participación supera el 60% tras las presiones oficiales para acudir a las urnas

Los primeros resultados de las elecciones presidenciales en Rusia (las cuartas que celebra el país) confirmaban una rotunda victoria de Vladímir Putin, que obtenía el 70,1% de los votos emitidos, cuando se llevaba contado casi el 72% de las papeletas, correspondientes a las regiones orientales del país. Un 61,2% del electorado se acercó a las urnas, lo que supone una participación superior en cinco puntos a la registrada en los comicios parlamentarios de diciembre pasado, en una señal de que la coactiva campaña emprendida por el Kremlin para movilizar a los ciudadanos dio resultado.

En segundo lugar, a gran distancia de Putin, se situaba Nikolái Jaritónov, el candidato comunista, con 14,7% de los sufragios, siempre según los primeros datos. De mantenerse esta tendencia, sería una buena señal para el Partido Comunista Ruso, que en diciembre pasado obtuvo el 12,6% de los votos. Seguían Serguéi Gláziev, el economista de izquierdas que obtenía un 4,1%; la liberal Irina Hakamada, con el 3,8%; el ultranacionalista Oleg Malishkin, con 2,2%, y cerraba la lista el paisano y correligionario de Putin, Serguéi Mirónov, con 0,8%. El voto contra todos, una categoría contemplada por el procedimiento electoral, fue de 3,5%, lo que entra dentro de lo habitual, y es incluso un poco menor al del pasado diciembre.

Las autoridades rusas se emplearon a fondo para neutralizar el abstencionismo, que era la mayor amenaza real para el líder del Kremlin. Tanto, que el mismo Putin, no contento con haber hecho ya un llamamiento el sábado, consideró necesario ayer insistir sobre el tema a pie de urna y pidió a sus conciudadanos "comprender su grado de responsabilidad" y votar.

De madrugada, el mandatario ruso declaró a la prensa que la política exterior tendrá múltiples direcciones porque Rusia "es un país europeo y asiático". "El fin de nuestra política exterior no es tener ambiciones imperiales, sino asegurar las condiciones para el desarrollo de Rusia", añadió un Putin satisfecho quien sobre la mayoría obtenida en las urnas comentó: "si hubiera hecho campaña, el resultado hubiera sido aún mayor".

Putin, que es cinturón negro de judo, dijo que sus maestros de artes marciales le habían enseñado a respetar a sus rivales. "Me han honrado al luchar conmigo, todos son contrincantes dignos", dijo el presidente, que durante la campaña electoral no sólo no se dignó participar en los debates televisivos, sino que abusó olímpicamente de sus ventajas.

Los gobernadores, preocupados por su futuro político y tratando de no caer en desgracia en el Kremlin, utilizaron todos sus recursos para inducir a la población a votar. Para ello, usaron el palo y la zanahoria. En Moscú, algunas empresas obligaron a sus empleados a acudir a las urnas a lugares controlados bajo amenaza de no renovarles el contrato. Otras instituciones públicas hacían firmar a sus empleados declaraciones previas indicando la hora a la que irían a votar. En Chukotka, el gobernador, Román Abramóvich, dueño del club de fútbol inglés Chelsea, presentó al Kremlin una hoja de servicios espectacular. En su lejana provincia había votado más del 85% del electorado y el 87% de ellos lo había hecho por Putin. La vecina Yakutia, que gobierna el ex jefe de la compañía de diamantes de Rusia, regaló al Kremlin un 79% de participación. Como siempre, los resultados en Chechenia fueron surrealistas. A pesar de la guerra de guerrillas, la dificultad de transporte y el descontento social, oficialmente acudieron a los colegios electorales el 90% del censo.

Para atraer a los electores, los putinistas no escatimaron métodos. Llamaron por teléfono a la gente tanto antes de la jornada electoral como durante la misma para preguntar si iban a votar o si habían votado ya. "No recuerdo nada igual", dijo Iván, furioso por la intromisión en su vida privada. "Lo que más me choca es la resolución a no permitir que la gente haga uso de su derecho a no acudir a las urnas", señaló. Algunos partidos demócratas, como Yábloko y la mayoría de la Unión de Fuerzas de Derechas, habían exhortado a boicotear los comicios. Además, coches con altavoces recorrían las calles de Moscú pidiendo a la población ir a votar.

Incendio frente al Kremlin

La jornada electoral en Moscú terminó con un gran incendio en un monumento histórico situado en el corazón de la capital. Se trata del Manege, el famoso picadero imperial construido por el arquitecto español Agustín de Betancourt, edificio que ahora servía de sala de exposiciones de arte. Las llamas de más de 50 metros de altura que surgían del edificio envolvían al Kremlin en una aureola roja que podía verse desde numerosos puntos de Moscú. Dos bomberos murieron tratando de sofocar el siniestro.

El Manege, que se inauguró en 1817 con el fin de celebrar en él un gran desfile para celebrar la victoria sobre Napoleón, puede quedar completamente consumido por las llamas. Betancourt, que se había exiliado en Rusia en 1807 por motivos políticos, logró construir el edificio neoclásico en sólo seis meses. Los bomberos perdían anoche la batalla contra el fuego, que abarcaba prácticamente todo el edificio de 6.500 metros cuadrados. Considerado una maravilla de la técnica de construcción de su tiempo, su anchura tiene un carácter excepcional por el uso de vigas de madera de una sola pieza sin apoyos internos.

La alcaldía de Moscú quería transformar el recinto en una galería comercial. Ni qué decir tiene que el incendio facilita esos planes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de marzo de 2004

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