Tribuna:ELECCIONES 2004
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Comunidad Valenciana 2,4; Unión Europea 0,4

Desde este periódico, J. J. Pérez Benlloch me instó a realizar un análisis de la situación económica de la Comunidad Valenciana. Lo hizo a propósito de un informe hecho público por la Cámara de Comercio en el que se plantean oportunidades, retos y amenazas de futuro para los sectores económicos valencianos.

La Comunidad Valenciana lleva ocho años creciendo por encima de la media europea, y eso es un dato imposible de cuestionar desde cualquier tribuna pública, partido político o departamento universitario. Hemos vivido ocho años extraordinarios, y tenemos unos fundamentos económicos, como señalan los informes de los organismos internacionales, extraordinarios para abordar los retos de futuro. Lo único necesario es seguir haciendo bien los deberes económicos.

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En el último año el crecimiento de la economía valenciana ha sido similar al del conjunto de España, y superior en 2 puntos a la media europea (2,4 frente a 0,4). Si de un resultado de fútbol se tratara podría ser calificado casi de "goleada".

Ha sido el octavo año consecutivo que la Comunidad Valenciana crece más que la media europea y, por tanto, la renta per cápita de los valencianos se ha acercado con rapidez a la media europea. De situarnos por debajo del 75%, y tener por ello derecho a recibir fondos estructurales estamos cerca, según el estudio de FUNCAS, al 88%.

En los primeros años se nos dijo que todo era producto del ciclo económico. Según, el Partido Socialista y algunos departamentos universitarios, el Partido Popular había tenido la fortuna de gobernar en una fase alcista del ciclo económico, y la economía valenciana siempre había mantenido un comportamiento amplificador de las tendencias del ciclo. A partir del 2000, la economía internacional entró en una fase de profunda desaceleración. Desde las filas socialistas, se empezó a pronosticar una catástrofe para la Comunidad Valenciana, creyendo que se iba a seguir manteniendo el tradicional comportamiento de nuestra economía, que en esas fases entraba en procesos todavía peores que los europeos. Pero a pesar de los augurios socialistas, el lobo no ha llegado a nuestra comunidad, y hemos sorteado estos años de desaceleración económica notablemente bien, como señalaba recientemente el ex ministro socialista Solchaga.

La política económica que se ha hecho en España en los últimos años de estabilidad y flexibilidad ha creado un marco idóneo para el desarrollo de la economía valenciana, porque ha permitido crecer de manera sostenida en todas las fases del ciclo. Evidentemente, la Comunidad Valenciana no puede ser una isla en una economía globalizada, evolucionando al margen de las fluctuaciones cíclicas, pero sí que debemos mantener siempre un diferencial positivo hasta alcanzar nuestro objetivo de situarnos a la cabeza en la Europa de las regiones. Esto no siempre ha sido así, la Comunidad Valenciana hasta mitad de los 90 había ido evolucionando con avances y retrocesos sobre la media europea y, por tanto, nunca acababa de consolidar una posición positiva entre las regiones más prósperas.

El crecimiento económico, y su consolidación, ha producido un imponente efecto en el mercado de trabajo. En 1975, la población ocupada en la Comunidad Valenciana superaba ligeramente el millón doscientos mil, prácticamente la misma que en 1995. Ocho años después, el número supera el millón setecientos mil. Hoy trabajan en la Comunidad Valenciana 500.000 personas más que cuando el Partido Popular asumió la responsabilidad del Gobierno, y eso no sería explicable sin una gran transformación de nuestra estructura económica. Los análisis que se realizaban a principios de los 90 en algunos departamentos universitarios señalaban que nuestra estructura económica era incapaz de reducir la tasa de paro por debajo del 17% o 18%, y que sólo con crecimientos superiores al 3% seríamos capaces de crear empleo. Sin embargo, con los últimos datos sobre paro registrado en la Comunidad Valenciana, la tasa de paro se sitúa en un 7,45%.

Evidentemente, tenemos que seguir avanzando y buscando soluciones para afrontar los nuevos retos. Ni la economía valenciana ni la europea son iguales hoy a las de 1996. Lo que parece evidente es que las recetas que han hecho posible nuestro espectacular avance, son las que deben servir de guía para el futuro. Volver a políticas de gasto público, de déficit o de impuestos altos nos haría retroceder en el tiempo.

Por supuesto que en una economía globalizada compiten las empresas, pero no es menos cierto que para mejorar la competitividad empresarial es necesario contar con marcos de política económica que la favorezcan.

El informe de la Cámara de Comercio señala algunos puntos que deben mejorar las empresas, y pide continuidad en las líneas de apoyo a la oferta productiva que se están desarrollando en los últimos años.

La Comunidad Valenciana hoy, después de un recorrido espectacular en los últimos ocho años, tiene ante si unas oportunidades extraordinarias de futuro. Todos los analistas, excepto el Partido Socialista y algunos académicos, ex altos cargos de la Generalitat con gobiernos socialistas, han hecho previsiones enormemente positivas para los próximos años. Los alarmismos responden más a un momento preelectoral que a una realidad objetiva. Retos, tenemos. Recetas, tanto de unos como de otros ya experimentadas, también. En un caso 24% de paro en otro caso, no llega al 11%. A partir de ahí, los ciudadanos tienen la palabra.

Vicente Martínez Pujalte es portavoz de Economía del Grupo Popular en el Congreso.

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