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La poesía vuelve a la Fundación March con Antonio Colinas

Con una conferencia titulada Nuevas notas para una Poética, Antonio Colinas (La Bañeza, León, 1946) inició ayer Poética y Poesía, un nuevo ciclo de la Fundación Juan March. "El proceso de crear va unido al proceso de vivir", comentó el poeta en un encuentro previo con un grupo de periodistas. "Vida y creación están tan cerca, que se puede decir que se trata de experiencias fundidas".

Colinas volvió a subrayar que la poesía es "una vía de conocimiento" y que debe ser, necesariamente, "una palabra nueva". "No sólo un lenguaje preciso y fulgurante, que sepa comunicar a través del equilibrio entre pensamiento y sentimiento, sino también un lenguaje que no repita otros lenguajes, que sea palabra que se distinga". Además de destacar el carácter sintético y esencial de la poesía, Colinas llamó la atención sobre su capacidad de iluminar una "segunda realidad" y de no limitarse únicamente a "testimoniar sobre la realidad que ven los ojos".

Colinas habló ayer sobre su poética y mañana leerá una selección de sus poemas. Teoría y práctica, ésa es la idea del ciclo: la de indagar en las ideas que cada uno de los poetas tiene sobre su oficio y la de ofrecer sus versos leídos por ellos mismos, con la voz que los engendró. La Fundación Juan March ha recogido la intervención de Colinas (junto a una selección de poemas) en una publicación no venal, como hará con el resto de participantes en el ciclo. El próximo será Antonio Carvajal, y también intervendrán, entre otros, Carlos Marzal y Álvaro Valverde, que ayer fue el encargado de comentar, ante el grupo de periodistas, la obra de Antonio Colinas ("es un poeta que cifra en su poesía su vida", dijo, y resaltó algunos aspectos de la misma: su carácter meditativo, su íntima relación con la naturaleza o su vinculación con la tradición que procede del humanismo; destacó también la ejemplar coherencia que se da en Antonio Colinas entre el poeta y la persona).

Rumbo a Ibiza

Tal como destacaron ayer Javier Gomá, director de la Fundación, y Antonio Gallego, director de actividades culturales de la misma, la poesía vuelve a la institución después de haber estado un tiempo desatendida. "Dos años después de su creación, la Fundación Juan March ya estaba volcada en la poesía", recordó Gallego, que comentó que muchos poemarios de relieve habían sido escritos durante el siglo XX gracias a una beca de esa institución. De hecho, Colinas se fue a pasar un año a Ibiza para escribir Astrolabio con una de esas ayudas. Pero luego llegó un momento en que se prodigaron las iniciativas poéticas y la fundación prefirió ocuparse de parcelas menos atendidas.

Ahora toca recuperar esa vieja relación. "No hay una línea marcada previamente y los criterios de elección de los poetas que han de participar son deliberadamente eclécticos", dijo Gallego. "Sólo tienen que cumplir una condición: que nos gusten a todos, y somos varios los que tomamos parte en la decisión final".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de febrero de 2004