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Los críticos impulsan a 'El retorno del rey' y a Sofia Coppola en la carrera hacia los Oscar

Charlize Theron, Diane Keaton, Sean Penn y Bill Murray, galardonados en los Globos de Oro

El retorno del rey, la tercera y última entrega de El señor de los anillos, la epopeya que el neozelandés Peter Jackson tardó siete años en realizar, y Lost in translation, una comedia dirigida por Sofia Coppola, fueron los dos grandes triunfadores de la 61ª edición de los Globos de Oro, considerada como la primera prueba en el camino hacia los Oscar. Los premios otorgados el domingo por la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood también recompensaron a Charlize Theron, Diane Keaton, Tim Robbins, Sean Penn y Bill Murray. Cold moutain, que aspiraba a ocho premios, fue la gran perdedora.

El director afgano de 'Osama' dedicó su premio "al pueblo que perdió el sentido de la suerte"

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Hollywood se dejó finalmente seducir por la Tierra Media. Tras conseguir incontables candidaturas en los dos últimos años con los primeros episodios de la trilogía, Peter Jackson, que se atrevió a hacer lo que nadie había hecho hasta ahora, filmar tres películas de una tacada, recibió el reconocimiento de la profesión. "Acepto este premio como tributo a J. R. R Tolkien por su increíble libro", dijo el director neozelandés al recoger el galardón.

Con su esmoquin desarreglado, Jackson también bromeó sobre su intensa dedicación. "No me había dado cuenta de que siete años haciendo esta película me habían transformado en un hobbit; siento destacar de esta forma en la alfombra roja". Con sus cuatro globos: mejor drama, mejor director, mejor banda sonora y mejor canción, El retorno del rey parece encaminarse firmemente hacia los Oscars, cuyas nominaciones se conocerán hoy.

Lost in translation, la comedia que narra el encuentro platónico entre dos estadounidenses perdidos en Tokio y en sus vidas, fue el otro ganador de la velada. No sorprendió a nadie. La película, escrita, dirigida y producida por Sofia Coppola, la hija de Francis Ford, estaba entre las grandes favoritas. Coppola, que en 1999 ya atrajo la atención de la crítica con su primera obra, Las vírgenes suicidas, se llevó el Globo de Oro al mejor guión y a la mejor comedia.

Su protagonista, Bill Murray, premio al mejor actor, agradeció la tenacidad de su joven directora, que tardó un año en convencerle para que interpretara el papel. "Todos los actores en esta sala deben estar pensando que soy un desgraciado, porque les gustaría estar en mi lugar".

En el apartado dramático, las interpretaciones de Sean Penn y Tim Robbins en Mystic river, el último largometraje dirigido por Clint Eastwood, les valieron las recompensas a mejor actor y mejor actor secundario. Eastwood recogió el premio en nombre de su protagonista. "Hay profesionales que son tan buenos y consistentes en su trabajo que a menudo pasan desapercibidos", dijo. Robbins, el primer galardonado de la noche, suspiró de alivio: "Ahora ya puedo empezar a beber".

En una ceremonia por lo demás increíblemente formal, Charlize Theron fue, sin duda, la más emotiva al recoger el premio a la mejor actriz dramática por interpretar, gorda e irreconocible, a la asesina en serie Aileen Wuornos. "Pero si yo vengo de una granja en Suráfrica, esto es una locura". Por lo visto, mujeres tan espectaculares como Theron sólo pueden ser consideradas actrices serias si se desfiguran. Pasó con Nicole Kidman y su falsa nariz al interpretar a Virginia Woolf en Las

horas, y con Halle Berry, de madre soltera y pobre en Monster

ball, que le dio un Oscar.

La venerable Diane Keaton ganó sin sorpresas el Globo de Oro a la mejor interpretación cómica por su papel en Something's gotta give, de la directora Nancy Meyers, una aventura romántica en la que Keaton se enamora de otro veterano, Jack Nicholson.

Cold mountain, la película dirigida por Anthony Minghella (El paciente inglés), sólo obtuvo uno de los ocho globos a los que aspiraba, el de mejor actriz secundaria para Renée Zellweger. "Fue un privilegio arar contigo la granja", dijo a su coprotagonista, Nicole Kidman, que aspiraba al premio de mejor actriz. Miramax, la productora del largometraje épico, contaba con una victoria para remontar lo que ha sido uno de sus peores años.

Osama, del escritor y director afgano Siddiq Barmak, la historia de una adolescente bajo el régimen talibán, le arrebató el globo a la mejor película extranjera a la canadiense The barbarian invasions, la rusa El retorno, la alemana y gran triunfadora en el Festival de Berlín, Goodbye,

Lenin, y a la francesa Monsieur Ibrahim. "Quiero dedicar este premio a los que perdieron la esperanza en promesas incumplidas, al pueblo que perdió el sentido de la suerte y que me dio una película extraordinaria", afirmó el director.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de enero de 2004