Turín se entrega a la literatura en español

Los Grinzane Cavour premian a Savater y Vargas Llosa, y homenajean a Vázquez Montalbán

"Italia me trata desde hace mucho tiempo con gran generosidad. Estoy encantado de recibir un premio de tanto prestigio y, sobre todo, por las circunstancias en que se me entrega, porque estoy acompañado por personas por las que siento un afecto muy especial. Siento una enorme admiración por Hado Lyria. Ella demuestra que la traducción es una forma de creación. Quiero mucho a Mario Vargas Llosa y tenemos una vieja amistad. Y todo ello se produce en el homenaje de nuestro querido Manolo. A veces desde la polémica, pero siempre ha sido una referencia, una referencia necesaria. Manolo nos ha ayudado a despertar y ha sido siempre un estímulo y un acicate, por eso mis agradecimientos a todos", afirmó ayer Fernando Savater, tras recibir el Premio a la Lectura Grinzane Cavour en Turín (Italia).

Vargas Llosa: "Savater y Montalbán son dos ejemplos de creación y acción cívica"
Savater: "Manolo nos ayudaba a despertar y fue siempre un estímulo y un acicate"

"No he intentado ser Borges ni Vázquez Montalbán, elegí ser yo misma. Y hubo algo que ellos hacían peor que yo: escribir en italiano; por eso traduje sus libros", dijo Myriam Sumbolovich, que firma sus trabajos como Hado Lyria, una mujer espléndida, que habla como una ametralladora cargada de información, después de recoger el Premio a la Traducción.

Mario Vargas Llosa se añadió a la fiesta desde Lima, donde está residiendo actualmente, en conversación telefónica. "Estos premios Grinzane Cavour quieren decir que nuestra lengua está en alza. Es un premio a la lengua. Creo que los italianos entienden muy bien la literatura que se hace en español, en España y en América Latina. Son sensatos y realistas".

Vargas Llosa se manifestó también entusiasmado por la "compañía en que recibe el premio". Entusiasmado y solidario. "Siento por Fernando Savater un enorme aprecio, como escritor, como intelectual, como ciudadano solidario. Él, como también hizo Vázquez Montalbán, cada uno a su manera, se ha metido en cuerpo y alma en la lucha por sus ideas y ambos han demostrado que la creación no está reñida con la acción cívica. Yo mismo he tratado, trato, de hacer lo mismo. Ese compromiso es menos frecuente en las jóvenes generaciones, que se desentienden por pesimismo o por cierto desprecio, como si pensaran que la creación pudiera banalizarse".

Los premios Grinzane Cavour son especiales de verdad, porque, aparte de estos grandes galardones hay otros dos no menos importantes y que tienen como prioridad comprometer a los jóvenes con la lectura. Un jurado de críticos ha elegido tres novelas italianas y otras tres extranjeras y a partir de ahora serán 11 jurados escolares (italianos, pero también de Berlín, Bruselas, Salamanca, Moscú, Praga, Buenos Aires, Connecticut, Lisboa y Estocolomo) quienes decidirán cuáles son las mejores.

Las italianas seleccionadas son: Prima de la quiete, de Elena Gianinni Belotti; Ritorno in Lettonia, de Marina Jarre, y Una finestra vistalago, de Andrea Vitali. Las extranjeras: Armonía celestial, de Péter Esterhazy; Il quarto secolo, de Edouard Glissant, y Ritorno a casa, de Natasha Radojcic-Kane.

Los jóvenes lectores harán público su fallo en junio y los superganadores (italiano y extranjero) recibirán el premio en una ceremonia que se celebrará en el castillo Grinzane Cavour. Allí recogerá su premio Vargas Llosa.

A los jóvenes lectores, que ayer abarrotaron el teatro Carignano, se dirigió Myriam Sumbolovich. "Manolo Vázquez Montalbán seguirá vivo", dijo, "si vosotros lo leéis. Si vosotros no lo abandonáis seguirá siempre con vosotros".

Myriam Sumbolovich-Hado Lyria nació en Barcelona en 1940, hija de madre catalana y de padre judío sefardí nacido en Sarajevo. A los 16 años se fue a Estados Unidos con una beca y se dedicó a la pintura y a la poesía. Regresó a Barcelona en 1957, donde, en la Escuela Oficial de Periodismo, conoció a Vázquez Montalbán. Nació allí su amistad para siempre. Fue ella, con otros amigos, quien ayudó a editar un libro de poemas de Manolo mientras estaba en la cárcel. En los años ochenta se consolidó su carrera como traductora. Recordó ayer a los amigos españoles las dificultades iniciales para publicar a Vázquez Montalbán en Italia. Los mares del Sur no funcionó; mejor suerte tuvo Asesinato en el Comité Central, pero el principio del amor de los italianos por Vázquez llegó con El pianista. Sciascia, a instancias de Myriam y de otros amigos, lo leyó. Poco tiempo después lo publicó la editorial Selerio.

Ahora es adorado en Italia y alguno de sus libros, como Manifiesto desde el planeta de los simios fue publicado antes en ese país que en España. Lo mismo le ocurre a Savater: tiene un libro más en Italia que en España: "Ellos mismos lo hicieron, reunieron una serie de artículos y salió estupendo". "Me dan un premio como promotor de la lectura y pienso que casi toda mi obra tiene como objetivo estimular la lectura. Lo más fantástico es cuando alguien me dice que gracias a uno de mis libros ha descubierto a Aristóteles, a García Márquez o a Stevenson. Intento contagiar el placer de la lectura".

El momento más impresionante fue cuando Daniel Vázquez Sallés, el hijo de Manolo, compareció en el escenario flanqueado por las dos grandes editoras de Montalbán, Inge Feltrinelli y Carla Tanzi, de Frassinelli. La primera edita los carvalhos; la segunda, el resto de la obra de Manolo. Para esta editorial dirige Sumbolovich la colección Noche Oscura, que reúne traducciones del español y del catalán.

A Daniel Vázquez ya casi no le quedan palabras. Estos tres meses les han convertido a él y a su madre en algo que nunca quisieron ser, protagonistas. Ayer volvió a dar el do de pecho. "Mi padre amaba mucho a Italia", explicó. "Siempre decía que si tuviera que exiliarse elegiría este país, porque es el que mejor ha comprendido su obra. A los tres meses de su muerte, una tarde en el aeropuerto de Bangkok, siguen diciéndome que fue algo muy literario. Ya no sé distinguir entre lo literario y el vacío que siento".

Fueron muchas las palabras de amor a Manolo -"como podían permitirse llamarle quienes podían considerarse sus amigos", según ha escrito Giuliano Soria, director fundador de los premios Grinzane-, pero las más duras fueron las del chileno Luis Sepúlveda, miembro del jurado. "En España te perdonan tu actitud ética cuando estás muerto. ¡Cuántos intelectuales reprocharon su relación sentimental con la izquierda! No fue jamás una relación sentimental, fue una relación intelectual. Manolo estaba profundamente ligado a la necesidad de una ética para este siglo".

Las editoras Inge Feltrinelli (izquierda) y Carla Tanzi, junto a Daniel Vázquez Sallés, el hijo de Vázquez Montalbán.
Las editoras Inge Feltrinelli (izquierda) y Carla Tanzi, junto a Daniel Vázquez Sallés, el hijo de Vázquez Montalbán.
Savater, al recoger su premio ayer en Turín.
Savater, al recoger su premio ayer en Turín.

"Ciao, Manolo"

Manuel Vázquez Montalbán, que estudió italiano cuando estaba en prisión, sabía que en ese país se le quería mucho. Le hubiera gustado saber hasta qué punto. Hasta el punto de editar en tres semanas un libro maravilloso: Il viaggio in

Italia, subtitulado 'Omaggio del Premio Grinzane a Manuel Vázquez Montalbán'. Esta joya, imprescindible para los vazquemontalbanianos, es mérito principal de dos mujeres: Carla Tanzi, de la editorial Frassinelli, que ha publicado el libro, y la traductora Hado Lyria. Reúne textos de los amigos italianos de Manolo y del propio escritor.

"Ciao, Manolo" escribe Inge Feltrinelli. "Eras sobre todo un amigo". "Manolo, tu coherencia de intelectual moderno la has confirmado hasta el final. Viajero de la mente, viajero del mundo", añade Carla Tanzi. "Lo conocí en septiembre de 1989, en casa de Leonardo Sciascia", explica Vincenzo Consolo. Se habían reunido para hablar del Premio Racalmare, que aquel año debía recaer en Asesinato en el Comité Central. Sciascia estaba muy enfermo. Murió en noviembre de ese año. "Lamentó mucho no poder darle personalmente el premio".

Hay textos en el libro de Antonio Tabucchi, de Matteo Collura, de Angela Bianchini... un análisis espléndido de Hado Lyria sobre el viaje literario y vital de Montalbán a Italia, fragmentos de una conversación entre Andrea Camilleri y Manolo, reproducciones de sus poemas, de fragmentos de sus novelas, de las opiniones de críticos y escritores... Se abre el libro con un artículo de Daniel Vázquez Sallés, que recuerda ese fatídico momento, a las cuatro y media de la madrugada del 18 de octubre de 2003, en que una voz anónima les anunció que MVM había muerto de un infarto en Bangkok. "La embajada se pondrá en contacto con usted", dijeron a Anna Sallés.

Se cierra con una biografía, con la lista de sus libros publicados en Italia y con la de los premios que en este país recibió. Es el milagro de esta joyita de poco más de 100 páginas, magníficamente editado, que da cuenta de la vida y de la obra de un escritor muy querido en Italia.

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