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Las cancelaciones de vuelos hacia EE UU se multiplican por miedo a un atentado

British Airways anula por segundo día consecutivo un viaje de Londres a Washington

Por segunda vez en dos días, el vuelo vespertino de British Airways entre Londres y Washington fue suspendido dos horas antes de su despegue por motivos de seguridad, según un comunicado de la compañía, que atendía la recomendación del Gobierno británico. La compañía también canceló anoche el vuelo que debía partir hoy hacia Ryad por los mismos motivos. Además, un avión de Air France que volaba entre París y Nueva York fue obligado a hacer una escala de emergencia en Canadá por temores sobre la seguridad. Las cancelaciones se producen sin explicaciones claras de los Gobiernos implicados.

El FBI, que el miércoles mantuvo retenidos durante tres horas a los pasajeros que acababan de llegar a Washington procedentes de Londres, aseguró después que las inspecciones y los interrogatorios eran "rutinarios". Otras fuentes hablan de la coincidencia de varios nombres "problemáticos" en la lista de pasajeros.

Después de los interrogatorios, una de las personas que viajaban en el avión dijo en las televisiones locales que se sentía "avergonzado de ser ciudadano de Estados Unidos por la manera en la que los agentes nos han tratado". También relató que los agentes federales insistían en preguntar a una mujer de origen árabe por qué no había viajado con su marido.

British Airways tampoco explica el origen de su decisión de cancelar el mismo vuelo el jueves y el viernes, y asegura que tan sólo sigue "los consejos del Gobierno". "Se trata de una preocupación por este vuelo en particular, no por los pasajeros", señaló a la BBC un portavoz de la compañía británica, que opera tres vuelos diarios entre las dos capitales. Otro vuelo en el trayecto de vuelta a Londres fue retrasado más de tres horas en la noche del jueves mientras agentes del FBI interrogaban a miembros del pasaje y la tripulación.

Frente al silencio oficial, un experto británico en seguridad, Paul Beaver, antiguo redactor jefe de la revista Jane's, señaló a la agencia Press Association que se trataba de algo "muy poco habitual". "Todo lo que sé es que las suspensiones se deben a una amenaza real y precisa", agregó. Según otros especialistas consultados por la prensa, se trataría de informaciones de espionaje relativas a un posible ataque terrorista contra la capital de Estados Unidos, que vive en estado de alerta permanente desde hace días.

Hubo también un incidente con un vuelo de Air France entre París y Nueva York, con 260 pasajeros a bordo. El piloto recibió la orden de aterrizar en Terranova (Canadá) en vez de tomar tierra en Estados Unidos. Alguien había descubierto que la lista de maletas en la bodega del aparato incluía una más de las facturadas. Se inspeccionaron todos los equipajes y, cuatro horas después, se permitió que el vuelo prosiguiera su recorrido hacia Nueva York.

Fuentes del Pentágono han confirmado que varios vuelos de la compañía francesa han sido escoltados por patrullas militares en los últimos días. "Actualmente las bases aéreas de los países afectados se encuentran en Estado de alerta y no es inverosímil que aviones civiles sean escoltados a distancia por aparatos militares", declaró ayer a la prensa en París el secretario de Estado francés de Transportes, Dominique Bussereau.

Sin embargo, la cancelación de vuelos entre París y Los Ángeles la semana pasada se debió, según The Wall Street Journal, a un error de bulto de los servicios de espionaje de EE UU: los nombres de pasajeros que ellos consideraban sospechosos pertenecían en realidad a personas sin vinculación alguna con el terrorismo, entre ellas un niño y una anciana china.

Apoyo francés a las medidas

A pesar del fallo, el ministro del Interior francés, Nicolas Sarkozy, dio ayer todo su apoyo a la drástica medida de dejar seis vuelos en tierra, tres el día de Nochebuena y tres el de Navidad, informa la agencia France Presse. "Compartimos los análisis de los servicios estadounidenses, según los cuales vivimos un periodo de tensión que impone una vigilancia creciente", afirmó el ministro francés durante una visita al aeropuerto parisiense de Roissy-Charles de Gaulle, donde supervisó las infraestructuras de seguridad.

"Cuando un país amigo nos pide que aumentemos las medidas de seguridad por nuestra parte, no tenemos nada que reprochar. Prefiero que nos acusen de realizar demasiados controles a que nos reprochen lo contrario", agregó el ministro francés, que también apoyó la presencia de policías armados en vuelos en dirección a Estados Unidos, una medida exigida el pasado lunes por el Departamento de Seguridad Interior de Washington pero criticada por muchos expertos en seguridad aérea.

Estos incidentes, y varios más con aerolíneas mexicanas con dirección a Los Ángeles, se unen a un caos de retrasos e inspecciones en los principales aeropuertos del país desde que se elevó el nivel de alerta terrorista a comienzos de la semana pasada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de enero de 2004