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El Prado completa con 'El barbero del Papa' todas las etapas de Velázquez

El museo analizó el cuadro durante tres meses antes de decidir su compra por 23 millones

El Museo del Prado tiene desde ayer obras representativas de todas las etapas de Velázquez, al incorporar el cuadro El barbero del Papa, pintado en 1650 durante su segundo viaje a Italia, que ha sido comprado por el Estado por 23 millones de euros. La brigada del museo colgó el óleo en la sala 14, ante el presidente del Gobierno, José María Aznar, aunque no será su emplazamiento definitivo. En los últimos tres meses, el cuadro ha sido sometido a análisis técnicos (no ha necesitado ni una limpieza) y las opiniones de conservadores y expertos han sido unánimes.

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De "oportunidad única" calificó ayer el director del Prado, Miguel Zugaza, la adquisición del cuadro El barbero del Papa, al tener el museo 47 obras de las 120 producidas por el pintor, pero ninguna del segundo viaje a Italia, que realiza entre 1648 y 1651. Apoyó la compra al tratarse de "una obra maestra que está en un ideal estado de conservación", nunca vista en España, salvo en la antológica de 1990, por lo que significa una recuperación del patrimonio artístico.

El barbero del Papa ha permanecido en el museo cerca de tres meses, para análisis en el taller de restauración, con visitas de conservadores y especialistas en la obra de Velázquez, e incluso se ha colocado en las salas del pintor, en un lunes de cierre del museo. Hace un mes, durante una visita a las obras de ampliación, el presidente del Gobierno conoció el cuadro y el interés del museo en su compra. Zugaza dijo ayer que para conseguir la financiación se recibió el "apoyo vital" de Aznar. "Es un precio razonable y se demostrará en el futuro que es, además, ventajoso".

Los elogios se sucedieron ayer en las intervenciones de la ministra de Educación y Cultura, Pilar del Castillo; del presidente del patronato y del director, Eduardo Serra y Miguel Zugaza, respectivamente. Aznar dijo que había hecho "lo imposible" para que el cuadro estuviera, por fin, "en casa y en familia". "Las oportunidades hay que tomarlas cuando vienen, y hacía mucho tiempo que no salía al mercado internacional un velázquez".

Los contactos con los propietarios del cuadro, los anticuarios Wildenstein & Company, de Nueva York, se realizaron antes del pasado verano y a mediados de septiembre entró en el Prado para su estudio y decisión. El cuadro aparece en Londres en 1909 en la colección de Edmund Davis, y en 1939 se subasta en Christie's de Londres, tras figurar en el catálogo de Mayer. El cuadro se presenta hoy al público con un nuevo marco, llamado marco holandés.

Gabriele Finaldi, director adjunto de Conservación, mostró El barbero del Papa a los medios con las pruebas de radiografías, detalles del bigote, boca y ojos y comparaciones con otros cuadros pintados también en Roma, como los del papa Inocencio X y Juan de Pareja. "Se puede ver la delicadeza y la altísima calidad, con pinceladas pequeñas, cuidadosas, con transiciones de tonalidades, que transmite la confianza y seguridad del pintor". Finaldi se detiene en toques de rojos y blancos para conseguir "una presencia viva con carácter".

Javier Portús, jefe del departamento de Pintura Española, situó el cuadro en el segundo periodo romano, en el que realiza las obras "más comprometidas y complejas". La obra autógrafa de Velázquez se incorpora a las colecciones del museo, que tiene 41 cuadros procedentes de las colecciones reales y otros seis que se han incorporado, el último, Sor Jerónima de la Fuente, a través de compra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de noviembre de 2003