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Crítica:BEBER

Un madrileño sorprendente

Vinos de Madrid tiene un problema que pesa sobre su porvenir vitivinícola: la ciudad no bebe su vino. O, si se quiere, bebe todos los vinos de España menos el suyo. Cierto, tuvo Madrid su personalidad castiza y con ella su vino de taberna y gracejo. Pero incluso entonces el vino no era su vino, sino valdepeñas aclarado y tantas veces aguado. Aquí hay una gran urbe viva y exigente donde compiten rioja con ribera, priorato con somontano, toro con la mancha. Y es aquí donde Vinos de Madrid tiene que dar la batalla de la calidad para hacerse un hueco, contando tan sólo con sus propios méritos.

Ganarse la plaza de Madrid exige paciencia, buenos vinos y una ingente tarea promocional. Pero sobre todo, calidad. Ésa es la apuesta de Vinos Jeromín, la bodega madrileña más innovadora. A su excelente Manu le ha salido un sorprendente y vigoroso hermano, Greco, tinto joven a base de tempranillo y syrah, con una leve crianza en roble nuevo de 115 días. Es un prodigio de frutosidad madura, realzada por el leve toque de madera y sus pinceladas de especias. En boca resulta carnoso, consistente, con unos taninos bañados en alcohol increíblemente sabrosos y pulidos para su corta pero intensa edad.

GRECO 2002

Vino Jeromín. San José, 8. Villarejo de Salvanés (Madrid). Teléfono: 918 74 20 30.

Tipo: tinto crianza, 13,5,%.

Cepas: tempranillo y syrah.

DO: Vinos de Madrid.

Consumo: medio plazo.

Temperatura de servicio: 17º C.

Precio: 7,50 euros.

Puntuación: 8,8/10.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de noviembre de 2003