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EE UU y España fracasan en su intento de que la ONU vete la clonación terapéutica

La Asamblea, con votos de gran parte de la UE, aprueba posponer dos años el debate

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Por un sólo voto de diferencia, el comité legal de la Asamblea General prefirió apartarse de un debate tan controvertido. Incapaz de alcanzar un consenso entre las dos resoluciones sobre la mesa, una respaldada por EE UU en contra de todo tipo de clonación y otra propuesta por Bélgica, favorable a la clonación terapéutica, la ONU eligió no pronunciarse.

La moción presentada por Irán en nombre de los 57 países de la Conferencia Islámica para aplazar las discusiones durante dos años, a la espera de alcanzar un compromiso, fue aprobada por 80 votos a favor, 79 en contra y 15 abstenciones. "No es una solución satisfactoria" pero es "realista y deja abierta la posibilidad de llegar a un acuerdo en el futuro", dijo el delegado belga. Resaltó que quizás en ese plazo "las investigaciones científicas ofrezcan más elementos y arrojen más luz".

Estados Unidos hizo lo posible por convencer a la Asamblea General. En una carta enviada hace unos días a los representantes de más de 100 países, Washington pidió expresamente que no se retrasara más la cuestión. El representante estadounidense, James Cunningham, encajó la derrota con resignación. "Esto demuestra que existe un sentimiento creciente en el seno de la comunidad internacional para resolver esta cuestión. La norma internacional debería prohibir cualquier tipo de clonación".

Apoyo español

Uganda y España fueron los dos países que intervinieron en contra de la moción iraní. "Es un error aplazar la discusión de un asunto tan urgente", declaró la representante española y número dos en la misión ante la ONU, Ana Menéndez. "No podemos enviar a la comunidad internacional el mensaje de que no hemos sido capaces de reflexionar y tomar una decisión".

España en principio no tenía previsto participar en el debate, pero en el último minuto, Noruega, el único país nórdico a favor de la resolución estadounidense, prefirió retirarse para evitar mayores roces con sus vecinos. Costa Rica y Estados Unidos pidieron entonces la intervención española, que se decidió, tras consultar con Madrid, la víspera la votación. La nota que leyó Menéndez se preparó en el último minuto.

El asunto llevaba dos años discutiéndose, desde que en el 2001, Francia y Alemania propusieran a Naciones Unidas redactar una convención internacional para prohibir la clonación humana con fines reproductivos. En un comunicado conjunto, los dos países lamentaron ayer que "no se pudiera alcanzar un consenso que consideran vital". Las discusiones se complicaron y las primeras diferencias empezaron a aparecer cuando Estados Unidos presentó un proyecto que también incluía prohibir la clonación terapéutica, uno de los pilares del programa conservador del presidente estadounidense George W. Bush.

En los últimos meses, los 174 miembros del comité legal de la Asamblea se dividieron en dos bandos opuestos: por un lado EE UU y Costa Rica que con el apoyo de España, Eritrea, Uganda y otros sesenta países propusieron una resolución en contra de todo tipo de clonación y la creación de una convención que la regulara. Y por otro Bélgica, Rusia, Japón, Brasil y otra veintena de naciones, a favor de una visión menos restrictiva que autorizaba la clonación terapéutica y dejaba en manos de las legislaciones nacionales fijar los límites de la manipulación de embriones con fines médicos.

La fractura pasó por los miembros de la Unión Europea. España, Italia, Portugal e Irlanda, con el apoyo de Austria y Andorra se apuntaron al proyecto estadounidense. Francia, Alemania y el Reino Unido se unieron a la propuesta belga.

Ambos grupos sabían que, de conseguir el apoyo de la Asamblea General, no contarían luego con el respaldo necesario para redactar una convención. Ante la falta de consenso, la semana pasada, los 57 países de la Conferencia Islámica propusieron un aplazamiento de dos años. "Para las dos resoluciones, el posponer la discusión dos años es la mejor de las derrotas", indicó ayer una fuente diplomática.

La India, que también se pronunció por el aplazamiento, advirtió que una votación de propuestas divergentes "sería contraproducente" y que el mandato que recibiera el comité encargado de elaborar la convención debería tener "el mayor apoyo posible".

La ONU está ya muy fracturada. El debate sobre Irak y el recelo del gobierno estadounidense a cualquier tipo de acuerdo internacional -político, climático, económico- ha mermado la capacidad de diálogo en el seno de la veterana institución. Cuando las diferencias son demasiado profundas, el organismo internacional prefiere no pronunciarse antes de correr el riesgo de perjudicar las causas que intenta defender.

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