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ELECCIONES EN CATALUÑA

Pujol: "Todos quieren mi herencia, pero a los herederos los elige el propietario"

El presidente vaticina en París el fin del imperio estadounidense

Jordi Pujol hizo ayer su último viaje a París como presidente de la Generalitat, en una jornada académica en la que no faltaron aditamentos electorales. Tras una conferencia europeísta y ya más prosaico afirmó: "Hoy todos, Carod, Rajoy o Maragall, se disputan mi herencia, pero a los herederos los elige el propietario. O sea, que cuando me alaban a mí, en realidad están aprobando lo que ha hecho CiU y hará Artur Mas".

Pujol firmó un memorándum de entendimiento entre la Generalitat y la Unesco para promocionar el catalán y respaldar el Fòrum 2004. Asimismo, impartió una conferencia de marcado corte europeísta ante los alumnos de la Escuela Superior de Ciencias Políticas de París. Allí se presentó como un "patriota catalán" que ha luchado siempre para que, según dijo: "Mi país, Cataluña, sea reconocido como lo que es, una nación dentro de España". Más tarde, durante una conferencia de prensa, explicó: "Mi coalición de gobierno, CiU, y mi partido, Convergència, nos regimos desde 1974 por lo que creemos, somos y queremos, no por lo que dicen los demás".

No consideró especialmente negativo el periodo de los últimos cuatro años, en los que CiU ha dependido del respaldo del PP para poder sobrevivir en el Parlament. "Nunca hemos tomado decisiones contra nuestro programa. No siempre hemos podido hacer lo que queríamos, pero nunca hemos ido contra nuestras convicciones. Tras 23 años de gobierno, la opinión pública da a nuestra gestión un aprobado alto. Desde enero de 2002 no hemos podido discutir nada con el PP, que ha resucitado una vieja idea de España que a nosotros nos deja en la cuneta. Ya veremos quién dura más".

De Mariano Rajoy, a quien presentó como un "Aznar bien educado", puso de relieve que en la última reunión con empresarios catalanes les dijera que "no dieran importancia al déficit fiscal", mientras que de Mas, tras el resbalón de pretender que los deportistas catalanes se refugiasen detrás de la bandera de Andorra, subrayó: "Ha sabido rectificar, reconocer que no se había expresado con claridad y que su propuesta ha podido aparecer como un error. Otros candidatos no reconocen nunca cuándo se equivocan, niegan haber dicho lo que todos han oído".

Combate nacionalista

Ante los estudiantes, Pujol relacionó su combate nacionalista con sus convicciones europeístas, cuya materialización hoy ve en peligro por una serie de factores, desde "una demografía extremadamente débil" hasta "un proyecto de Constitución que no tiene en cuenta las regiones con poder legislativo". En ese contexto demográfico, "la inmigración no es un peligro, pero sí un problema", tanto porque los países y las culturas "pueden perder consistencia y coherencia" como porque el envejecimiento de la población "comporta el no pensar en el futuro o limitarlo a la pensión de jubilación".

El llamado "Estado de bienestar" de la UE recibió de Pujol tantos elogios como críticas. Los elogios lo convirtieron en el modelo social más atractivo del mundo, pero los reproches vinieron de la transformación de "la moral de reconstrucción" imperante en 1945, "positiva y esforzada", sucedida por la "moral de la distribución", que fue "un importante motor colectivo de una Europa que volvía a ser rica", por la actual moral, "mezcla de individualismo y constante reclamación" de gente que se ha olvidado del concepto de "bien común" y que no soporta "ni un contratiempo, ni una limitación, ni una molestia".

Pujol pidió que la UE invierta más en Educación, en Investigación y en Defensa, celebró que "el motor franco-alemán haya resurgido tras una hibernación de algunos años", consideró que la oposición a la guerra de Irak "había hecho comprender los inconvenientes de la división europea" y pronosticó el hundimiento del imperio estadounidense, "que permitirá que el multilateralismo, Europa y la ONU puedan volver a desempeñar un papel". A juicio del presidente catalán "es probable que el unilateralismo norteamericano fracase y es posible que entre la UE y Rusia se establezca una alianza estratégica de gran trascendencia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de octubre de 2003