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Tribuna:

Valla o 'muro'

El Consejo de Seguridad de la ONU discutió ayer una propuesta palestino-siria de condena a Israel por la construcción del "muro", que Israel denomina "valla de seguridad", y que actualmente estamos construyendo.

Mucho se ha dicho y escrito aquí sobre esta valla y casi todo ello negativo, basado, en parte, en falta de conocimientos y, en parte, en apreciaciones erróneas.

Pongamos en claro algunos hechos y argumentos:

- ¿Por qué Israel construye la valla? Obedece única y exclusivamente a una necesidad de defensa, su objetivo es tratar de evitar la continua infiltración de terroristas palestinos desde los territorios a Israel. En los últimos tres años, 245 suicidas perpetraron 121 atentados con víctimas mortales, con un saldo de 865 israelíes muertos y miles de heridos.

La terrorista suicida (y no "activista", ya que lo único que activó fue su mortal explosivo) que cometió el terrible atentado (20 muertos, 56 heridos) en Haifa el pasado 4 de octubre en la víspera de Yom Kipur, logró su vil cometido tras entrar en Israel por una zona en la cual no se ha construido aún la valla de defensa.

El 98% de los terroristas suicidas procede de Cisjordania, precisamente por la facilidad e impunidad con la que se entra a territorio israelí. Desde la franja de Gaza, donde existe una valla de seguridad desde hace ya años, no ha habido infiltraciones de tal naturaleza.

- ¿Valla o muro? Llamarla "muro" es erróneo pues no corresponde a la realidad. Solamente un 5% del total de la valla es de bloques de cemento. El 95% restante se basa en sistemas de vigilancia electrónicos sofisticados que sirven para prevenir infiltraciones. En realidad, estamos hablando de una valla similar a la que España construyó en Ceuta y Melilla y a la de EE UU en algunos tramos de su frontera con México. ¡Ni "muro" ni "de Berlín"!

- ¿Irreversible? ¡No!, completamente reversible. Debemos destacar el aspecto temporal de la valla, ya que nace precisamente de necesidades de defensa y no trata en forma alguna de marcar futuras fronteras entre nosotros y nuestros vecinos palestinos. Si desapareciera la causa, si se erradicara el terrorismo, sería posible prescindir de vallas y barreras. Es por lo tanto reversible y temporal.

- ¿Contestada? En Israel existe un amplio consenso, que abarca casi todo el espectro político desde la izquierda a la derecha. De hecho, el proyecto original de construir una valla surgió en el Partido Laborista (actualmente en la oposición).

Lo que se cuestiona no es la noción de la valla en sí misma, sino la de su recorrido. EE UU apoya la valla, excepción hecha de algunos tramos en los cuales propone cambiar el trazado, e Israel ha tomado en cuenta dichas reservas. La Unión Europea en cambio -así parece- se opone, en su mayoría, a la noción misma de este sistema defensivo empleado por Israel.

- ¿Provocación o excusa? El terrorismo y sus suicidas llevan cometiendo sus actos de violencia en esta "Intifada" desde hace tres años, o sea, desde mucho antes del inicio de la construcción de la valla. Por lo tanto, no debe considerarse como "provocación", sino como una excusa más por parte de la Autoridad Palestina para no cumplir con el primer capítulo de la Hoja de Ruta y combatir el terror, desmantelando la infraestructura de Hamás y Yihad Islámica.

En resumen, en la lucha sin cuartel contra el terrorismo, hemos agregado a todas las medidas emprendidas una valla defensiva, cuyo único -sí, único- propósito es impedir -o por lo menos dificultar al máximo- la infiltración impune de hombres y mujeres suicidas, de material explosivo y dañino a Israel. El Gobierno de Israel ejerce así su responsabilidad más elemental: resguardar la vida de sus ciudadanos para permitir defender el más básico de los derechos humanos, el derecho a la vida.

Si la valla efectivamente logra reducir considerablemente el terror, constituirá a final de cuentas una aportación significativa a la estabilidad, y tal vez -ojalá- al retorno a la Hoja de Ruta.

Víctor Harel es embajador de Israel en España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de octubre de 2003