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El juez deja en libertad sin cargos a los supuestos salafistas

El fiscal no asistió y el informe del FBI no ha sido ratificado

El juez de la Audiencia Nacional Guillermo Ruiz Polanco dejó ayer en libertad sin cargos a cuatro de los supuestos salafistas detenidos en Cataluña en enero pasado y a los que en el momento de la detención se les intervinieron diversas sustancias que resultaron ser inocuas. Tras pasar entre dos y cuatro meses de cárcel, el caso fue archivado tras comprobarse que las sustancias incautadas daban resultados negativos a radiactividad o ántrax y no eran más que detergente.

Pero el caso, que se había iniciado a instancias de un juez francés que luego no reclamó la extradición de los detenidos, sirvió de base a Aznar para justificar la intervención española en la guerra contra Irak. La policía no se conformó con el archivo y consideró que no se habían hecho todas las comprobaciones, por lo que remitió las muestras de las sustancias al FBI.

En julio, la policía aportó el informe del FBI en el que se precisaba que los materiales -abandonados por los detenidos en un contenedor próximo a un domicilio de Banyoles (Girona)-, de ser mezclados, podrían servir para fabricar un producto conocido como "napalm casero".

'Comando Dixan'

Con esa base, la Fiscalía solicitó la reapertura de la causa contra los supuestos salafistas, que en medios jurídicos habían pasado a denominarse irónicamente el comando Dixan, pero no pidió su detención -como correspondería a peligrosos terroristas- sino que fueran citados a declarar dos meses y medio después.

El juez citó a declarar a las cuatro personas relacionadas con las sustancias. Las comparecencias se produjeron ayer, pero, curiosamente, el fiscal Pedro Rubira, que es quien las había pedido, no acudió al juzgado. El informe del FBI, causa de la reapertura, no ha sido ratificado ante el juez y, por el momento, tiene un mero valor de denuncia.

Habitualmente los peligrosos terroristas no suelen comparecer voluntariamente al llamamiento de un juez, pero los cuatro presuntos salafistas sí lo hicieron. Y explicaron que las sustancias a las que se refiere el FBI son silicona y resina que utilizaron para sellar los baños y reparar la piscina de la casa en la que estaban trabajando, y que luego sacaron a un contenedor lo que les había sobrado.

Los 16 supuestos salafistas detenidos en enero en Cataluña se han querellado contra el presidente José María Aznar y el ministro del Interior, Ángel Acebes, por injurias y calumnias.

Mohamed Nebbar decía ayer: "Esto es una manipulación política. Como estamos en democracia, yo le digo [a Aznar] que no visite a asesinos como Gadaffi. Éste es un asesino que ha volado dos aviones de civiles. Yo y mis amigos no hemos matado ni una mosca".

El Grupo Socialista en el Congreso solicitó ayer la comparecencia de Acebes en la Cámara para que dé cuenta de los informes que al parecer vinculaban a estas personas con el terrorismo islámico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de octubre de 2003