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Lula incumple su promesa y autoriza por primera vez en Brasil el cultivo de transgénicos

Río de Janeiro

El Gobierno brasileño autorizó ayer por primera vez el cultivo de transgénicos, concretamente de soja, pese a la promesa electoral de no hacerlo. La medida ha provocado duras polémicas y manifestaciones no sólo de los grupos ecologistas sino de parte del Partido de los Trabajadores (PT), que llevó a Lula al poder. Brasil es, con cinco millones de hectáreas cultivadas, el mayor productor de soja del mundo.

La autorización es muy restrictiva. Permite plantar sólo en los estados donde los productores tienen ya semillas, como Río Grande do Sul, y prohíbe venderlas de un estado a otro. La ley vale sólo para este año, aunque los ecologistas temen que sea sólo el primer paso para liberalizar la utilización de semillas transgénicas.

El tema es especialmente delicado porque el presidente de Brasil, Luiz Inácio da Silva, Lula, se había comprometido en la campaña electoral, para atraer los votos verdes, a prohibir cultivos y el PT también había sido siempre contrario a los transgénicos. En el poder, Lula ha entendido que le será muy difícil a Brasil sostener la prohibición si quiere mantener su primer puesto mundial. Y ha cedido. Aunque con el corazón apretado. Hasta el punto de que aprovechó su viaje a EEUU, México y Cuba para pedir al vicepresidente, José Alencar, uno de los empresarios de mayor prestigio, que firmara el decreto.

Resistencias políticas

Las presiones fueron tantas, incluso por parte de la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, que Alencar pidió un día más y convocó una comisión para que le informara mejor. Desde Nueva York, Lula, extrañado, se limitó a decir: "El vicepresidente hará lo que tiene que hacer". La noche del jueves, tras afirmar con el humor que le caracteriza: "La próxima vez voy a ser yo quien se vaya de viaje", Alencar firmó. Y comentó: "Pobrecito vicepresidente, lo que le toca hacer".

La más afectada ha sido Marina Silva, a quien Lula había colocado en Medio Ambiente porque se había distinguido siempre por manifestar su oposición a los transgénicos en tanto no se estudiasen sus consecuencias. La ministra, senadora del PT, llegó a llorar al ver a Alencar firmar el decreto. Ayer activistas de Greenpeace mostraron ante el Palacio del Gobierno en Brasilia máscaras con la foto de Lula y una franja de color con la inscripción "PT, Partido de los Transgénicos".

La polémica pone de relieve el problema de Lula, porque (como indicó recientemente el ministro de Educación Cristovam Buarque en una entrevista a este periódico), el PT ha llegado al poder estando dividido en almas muy diferentes. De ahí que se vea constreñido a veces, como ahora, a defender lo contrario de lo que había sostenido. El presidente del PT, José Genoino, ha anunciado que los militantes que estén contra los transgénicos no serán castigados. Y llegó a afirmar que el PT sigue en contra. Pero realmente eso sucede sólo con una parte del PT.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de septiembre de 2003