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Tribuna:

Telecomunicaciones pendientes

Cuando en 1997 se acordó la creación de Localret, un consorcio local para el desarrollo de las redes de telecomunicaciones y las nuevas tecnologías, integrado por 784 ayuntamientos que agrupan el 99% de la población de Cataluña, el mundo local ponía de manifiesto de una forma explícita dos cosas: por un lado, la importancia cabal del desarrollo de la sociedad de la información, y más concretamente de las dos cuestiones que hacen referencia a las infraestructuras de telecomunicaciones y, por otro lado, la voluntad de los ayuntamientos catalanes de ser protagonistas activos de este proceso.

Estos años -caracterizados a grandes rasgos por el proceso de liberalización del sector y por el rápido desarrollo de las tecnologías de la información y de la comunicación- han sido muy complejos. Entre las cuestiones pendientes de resolver encontramos la relativa a las infraestructuras de telecomunicaciones y, en particular, la implantación de la banda ancha, es decir, la capacidad generalizada de conexión a las redes de comunicación de datos (Internet) con capacidad y suficiencia adecuadas.

Las redes de telecomunicaciones son un factor de reequilibrio territorial de primer orden

Es fundamental que el despliegue de estas infraestructuras llegue a todas partes, tanto para evitar la aparición de nuevas formas de fractura, como para dotar al territorio de la capacidad de conseguir mayores niveles de desarrollo social y económico. En definitiva, estas redes de telecomunicaciones son un factor de reequilibrio territorial de primer orden porque inciden de forma directa en el desarrollo del futuro de cada municipio, en el bienestar de su población y en la competitividad de las empresas que están ubicadas.

Nos encontramos en una situación en que el modelo de liberalización de las telecomunicaciones, que en su momento se adoptó siguiendo las directrices europeas, no ha sido capaz de alcanzar los objetivos de despliegue y cobertura mencionados. El desarrollo de la banda ancha no es una cuestión trivial y prueba de esto son las enormes dificultades de carácter financiero y tecnológico que han ido soportando los diferentes operadores que, exceptuando los antiguos monopolios, no han podido o no han sabido hacer frente a los objetivos que se fijaron en su momento.

En este sentido, los ayuntamientos, desde Localret, hemos trabajado durante estos años en una doble línea. Por un lado, en la que creemos que tiene que ser la política de infraestructuras de telecomunicaciones a medio y largo plazo; el estudio de la viabilidad de hacer llegar la banda ancha a todos los municipios de Cataluña es una muestra. Conviene planificar las telecomunicaciones del país con un horizonte lo bastante amplio que permita un despliegue de medios adecuado y, sobre todo, alcanzar objetivos ambiciosos. Por otro lado, en estrategia a corto plazo, la firma de diferentes convenios con la Secretaría de Telecomunicaciones de la Generalitat de Cataluña y con Telefónica de España ha tenido por objetivo resolver la cuestión de la conectividad mediante la tecnología ADSL.

En definitiva, la coordinación de estrategias a corto, medio y largo plazo es absolutamente necesaria y complementaria. Para algunos ayuntamientos, la llegada de la banda ancha al conjunto del territorio es un objetivo innegociable, como lo han sido y los son el despliegue de otras infraestructuras básicas, como las carreteras o la electricidad.

La implantación de cualquier tipo de infraestructura, sea de telecomunicaciones o no, implica un proceso de gestación difícil y complicado, por lo que es del todo imprescindible asegurar rigor y seriedad tanto en la planificación como en el desarrollo. En este sentido, son necesarios mo-delos que aseguren su sostenibilidad económica, garantía de perdurabilidad y de evolución. Por todo esto, los entes locales catalanes, y Localret en su nombre, piden una mayor intervención en la planificación, el desarrollo y la ejecución de las soluciones que se vayan adoptando, tal como recogen las resoluciones aprobadas por la Asamblea General del Consorcio.

Todas estas cuestiones toman una especial relevancia en el momento actual. La Secretaría de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información de la Generalitat de Cataluña ha anunciado recientemente la convocatoria de un concurso público para dar acceso a comunicaciones de banda ancha a todas aquellas poblaciones catalanas que no disponen todavía de conexión por cable o ADSL (casi 500 municipios). Ésta es una buena noticia ya que comporta una mayor implicación del sector público, que consideramos absolutamente necesario, en la búsqueda de soluciones a la problemática del insuficiente despliegue de la banda ancha.

Pero desde Localret no podemos dejar de manifestar sorpresa y preocupación por la forma como se ha hecho explícita esta voluntad. Creemos que el mundo local, destinatario de esta propuesta, tiene que tener voz en la elaboración y en la ejecución del proyecto, asumiendo, si es conveniente, las responsabilidades que sean necesarias en este proceso. No se pueden realizar acciones destinadas a ampliar la cobertura en telecomunicaciones al país, sin que los ayuntamientos puedan opinar, especialmente cuando sobre ellos pueden recaer compromisos que son la clave del éxito inicial del proyecto y, sobre todo, la garantía de su sostenibilidad. Desde Localret hemos trabajado desde el principio para que todo esto sea posible y lo seguiremos haciendo en nombre de los entes locales catalanes.

Jordi Pericàs es director general Localret.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de septiembre de 2003