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CAMBIOS EN EL GOBIERNO

Aznar compensa con su ajuste a Rato y Arenas

José María Aznar aprovechó la séptima y última remodelación de Gobierno que protagoniza para compensar a los pesos pesados de su partido que han sido sacrificados en el proceso de sucesión interna. Las vacantes dejadas por el candidato a la presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy -Vicepresidencia Primera, Ministerio de la Presidencia y Portavocía-, han servido para que Rodrigo Rato, su principal competidor en la sucesión, ascienda a vicepresidente primero; para que Javier Arenas ascienda a vicepresidente segundo, por la vacante que deja Rato, y a ministro de la Presidencia para compensar el sacrificio de ceder la secretaría general del PP a Rajoy. Eduardo Zaplana también asciende al unir la Portavocía a la cartera de Trabajo.

Rodrigo Rato asciende a vicepresidente primero; Javier Arenas será vicepresidente segundo y ministro de la Presidencia

Eduardo Zaplana será el nuevo portavoz del Ejecutivo; Juan Costa releva a Piqué en la cartera de Ciencia y Tecnología

Julia García Valdecasas, delegada del Gobierno en Cataluña, asume la cartera de Administraciones Públicas

La remodelación de Aznar se completa con el nombramiento de Julia García-Valdecasas, delegada del Gobierno en Cataluña, como ministra de Administraciones Públicas, en sustitución de Javier Arenas, y el ascenso de Juan Costa de secretario de Estado de Comercio a ministro de Ciencia y Tecnología, en sustitución de Josep Piqué, que abandona el cargo para presentarse como candidato del PP a las elecciones catalanas de noviembre.

El nombramiento de Costa se interpreta desde la propia Moncloa como parte del paquete compensatorio a Rato ya que el nuevo ministro es un hombre de confianza del titular de Economía, al que ha acompañado en las dos legislaturas del Gobierno del PP: primero como secretario de Estado de Hacienda y ya en la segunda como secretario de Estado de Comercio.

Pese a ser una remodelación del Gabinete obligada por la sucesión interna en el PP y a que es un Gobierno al que sólo le quedan seis meses de vida política, Aznar ha vuelto a sorprender como lo ha hecho en los otros seis cambios de Gobierno que ha pilotado. La mayor sorpresa es la irrupción de Zaplana como portavoz del Gobierno sin dejar la cartera de Trabajo.

Desde el PP hay una doble interpretación. Por un lado, Aznar, que ha ascendido a Arenas, al nombrarle vicepresidente segundo y ministro de la Presidencia, no ha querido cederle la Portavocía que también ostentaba Rajoy para dejar clara la preeminencia política del sucesor. Rajoy ha sido el único nombramiento de Aznar, en estos casi ocho años, que ha acumulado más cargos políticos: vicepresidencia primera; ministro de la Presidencia y portavoz. Francisco Álvarez-Cascos tuvo, en la primera legislatura, los dos primeros cargos, pero no el tercero. Y Juan José Lucas, en la segunda, sólo el Ministerio de la Presidencia.

Por otra parte, Zaplana ofrece un perfil "más fresco y variado" y, por ello, "diferenciado" del que ofrecen el presidente del Gobierno, José María Aznar, y el candidato, Mariano Rajoy, señalan fuentes del PP. Zaplana, que tiene fama de "vendedor eficaz" en los ámbitos del PP, no será tan reiterativo como Aznar y Rajoy y como podría serlo Arenas como portavoz del Gobierno en los mensajes sobre el País Vasco y la política territorial.

Costa es otra sorpresa, aunque su nombramiento como ministro tenga la lógica de la compensación a Rato. Contó, además del respaldo de Rato, con el de su antecesor en el cargo, Josep Piqué, quien sugirió su nombre a Aznar el viernes en La Moncloa.En el caso de García-Valdecasas, cuya lógica ha sido, para Aznar, compensar la salida de un ministro catalán por otro, su nombramiento también sorprendió ayer en los propios ámbitos del PP. García-Valdecasas tiene un perfil duro, que el martes mismo confirmaba un informe de la Comisión de Libertades y derechos del Parlamento Europeo que denunciaba las actuaciones policiales en la cumbre europea en Barcelona, cuyo responsabilidad es de la que hoy será nombrada ministra oficialmente.

Otro rasgo característico de este Gobierno es que deja totalmente las manos libres al candidato Mariano Rajoy para cuando le toque formar su Gabinete si gana las elecciones generales de marzo. Es el último Gobierno de Aznar con todas sus consecuencias, en el que ha montado su estrategia y las combinaciones correspondientes, exclusivamente, en función de sus compromisos, señalaban ayer en el PP.

Podría verse, en todo caso, un cierto interés de Aznar por resaltar la figura de Zaplana para el futuro. Pero no es menos cierto que el nuevo portavoz era otro de los hombres que estaban en la carrera por la sucesión, aunque con expectativas menores que Rato, Rajoy y Mayor, recordaban ayer fuentes populares.

Pero lo que está claro es que Rajoy tiene por delante seis meses para optar sin compromisos por su propio Ejecutivo. Ayer, el ex ministro y líder del PP vasco, Jaime Mayor, tras señalar que se ponía a disposición de Rajoy, añadía que el candidato tendrá que decidir si opta "por una renovación absoluta de su Gabinete, por media renovación o por la continuidad". Y vinculaba su propio futuro a esta decisión de Rajoy.

Aznar, en su última remodelación, ha seguido también las pautas de las anteriores, con los mismos rasgos de rapidez y discreción. Utilizó la mañana de ayer para notificar su nombramiento a los nuevos ministros y para la una de la tarde se hacía pública la lista de los nominados, inmediatamente después de notificarla al rey Juan Carlos.

Al nuevo Gobierno le restan seis meses de mandato, en los que la actividad política va a estar centrada prioritariamente en la cadena de procesos electorales: comicios madrileños, el 26 de octubre; catalanes, en noviembre; andaluces y generales, en marzo. Con ese calendario no tiene previstos nuevos proyectos legislativos. Se limitará a tramitar los ya aprobados y a gestionar la actividad gubernamental. Además, José María Aznar tiene una importante y voluminosa agenda exterior que reducirá considerablemente su presencia en España.

De los ministros que empezaron con José María Aznar su andadura hace ocho años, sólo dos sobreviven en este último Gobierno: el ministro de Economía, Rodrigo Rato, que acaba investido de vicepresidente primero, y Francisco Álvarez-Cascos, que termina su andadura como ministro de Fomento.

El último ajuste fue en marzo pasado y también con trasfondo electoral: la sustitución del ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, para presentarse a las elecciones autonómicas por Baleares del 25 de mayo pasado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de septiembre de 2003