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Entrevista:JULIA GARCÍA-VALDECASAS | Ministra de Administraciones Públicas | CAMBIOS EN EL GOBIERNO

"Ahora las autonomías deben descentralizarse hacia los municipios"

Desde que el martes a las seis de la tarde recibió una inesperada llamada de José María Aznar citándola en Madrid, está en una nube. No pegó ojo en toda la noche, viajó a Madrid como delegada del Gobierno, regresó a Barcelona como ministra in pectore de Administraciones Públicas, y volvió de noche a Madrid, donde hoy jurará el cargo. Dice Julia García-Valdecasas (Barcelona, 1944), casada y madre de tres hijos, que casi no ha tenido tiempo de reflexionar y que quiere aterrizar en el ministerio antes de hablar a fondo de política. Pero ya deja claro que se mueve como pez en el agua en la más estricta ortodoxia del PP y que no hay que esperar grandes cambios.

Pregunta. ¿Esperaba el cargo?

Respuesta. No. Estaba desarrollando el trabajo que el presidente Aznar me encargó hace siete años y medio y esperaba acabar así la legislatura.

P. ¿Qué le ha dicho Aznar?

R. Hemos tenido una conversación muy agradable y cariñosa; es una persona tremendamente afable. Lo que más agradezco es que el nombramiento representa un reconocimiento a la labor hecha hasta ahora.

P. Pero su gestión como delegada ha sido muy criticada.

R. He pasado épocas duras, momentos duros. Ser delegada del Gobierno del PP en Cataluña no es fácil. Pero estoy satisfecha de los resultados y de las relaciones con todas las instituciones.

P. La mayoría de partidos catalanes ven su nombramiento como un premio al ala más dura del PP.

R. No he tenido tiempo de escuchar estas críticas y no sé cómo podrán justificarlas. Habría que preguntarles a ellos por qué las hacen.

P. Esta misma semana un informe del Parlamento Europeo ha criticado el despliegue policial durante las eurocumbres del año pasado en Sevilla y Barcelona.

R. No conozco el informe. Pero sobre Barcelona sólo puedo decir que la prensa internacional alabó la organización de la cumbre y la puso como modelo.

P. ¿Representa usted la cuota catalana en el Gobierno, que quizá no podía permitirse quedarse sin catalanes justo antes de las elecciones en Cataluña?

R. Supongo que mi condición de catalana ha influido algo. Imagino que ha pesado.

P. Queda muy poco para que acabe la legislatura. ¿Tendrá tiempo para impulsar algún proyecto?

R. Está el trabajo hecho por los ministros anteriores. Todos han dirigido el ministerio perfectamente. Yo trabajaré en la misma línea marcada por ellos con entusiasmo, sin pensar que quedan sólo pocos meses, sin fijarme ningún plazo.

P. ¿Confía, por tanto, en seguir como ministra tras las elecciones si gana el PP?

R. Yo no he dicho esto. Simplemente, que no trabajaré a corto plazo, sino con una perspectiva a largo plazo, con la máxima intensidad.

P. ¿Cuáles serán sus prioridades?

R. El ministerio lo conozco un poco -decir mucho sería una pedantería- porque los delegados del Gobierno dependemos de Administraciones Públicas y tengo, por tanto, un conocimiento previo. Soy funcionaria y catalana, dos características que van a ayudarme.

P. ¿En qué sentido?

R. ¡Déjeme primero que aterrice en el ministerio!

P. ¿Pero usted también ve el sistema autonómico como un modelo cerrado?

R. España es un país fuertemente descentralizado. Más del 50% del Presupuesto está gestionado por las comunidades autónomas y los ayuntamientos y este aumento en el gasto es un reflejo del aumento de las competencias gestionadas por las comunidades autónomas. Ahora lo que toca es la descentralización de las comunidades autónomas hacia los ayuntamientos, y en este campo creo que avanzaremos.

P. Todos los partidos catalanes, salvo el PP, quieren reformar el Estatuto, y el plan Ibarretxe cuestiona abiertamente el actual modelo institucional.

R. La Constitución y los Estatutos fueron fruto del consenso de todos. Lo prioritario es mantener el consenso. Hay que ser muy prudente en este tema.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de septiembre de 2003