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CAMBIOS EN EL GOBIERNO

La oposición critica el uso del Gobierno para "contentar a todos" en el PP

El Ejecutivo catalán y la izquierda denuncian el perfil "centralista" de García-Valdecasas

San Lorenzo de El Escorial

Los cambios realizados por José María Aznar ayer en su Gabinete fueron atribuidos unánimemente por la oposición a la intención del presidente del Gobierno de compensar a los perdedores en la carrera por su sucesión al frente del PP. Pero fue el nombramiento de la delegada del Gobierno en Cataluña, Julia García-Valdecasas, como ministra de Administraciones Públicas, el más contestado. El Gobierno catalán resaltó su perfil centralista y los partidos de izquierda añadieron a su "antiautonomismo" su probada "intolerancia" y su "visión policial" de los problemas.

Para Jesús Caldera, del PSOE, "es un cambio de Gobierno para resolver los problemas de las familias del PP, no para resolver los problemas de los españoles". "El presidente Aznar reparte carteras ministeriales entre los que se quedaron al margen y están en estos momentos con dolor por no haber sido los sucesores", apuntó Gaspar Llamazares, de IU.

"Se intenta tener contentos a todos los que podían estar descontentos, y al señor [Josep] Piqué, que podía quedar de una manera desairada no existiendo ningún ministro catalán dentro del Gobierno, le sustituye la señora Julia García-Valdecasas, a la que a veces el PP en Cataluña no valora suficientemente", afirmó Xavier Trias, de CiU. Trias se refería al escaso peso que, a su juicio, tiene la ex delegada del Gobierno en el PP catalán y considera su nombramiento el único que no tiene relación con esa compensación a los perdedores.

El portavoz de la Generalitat catalana, Felip Puig, considera a la ex delegada "muy vinculada a la línea más centralista del PP", por lo que no confía en que cambie la política autonómica del Gobierno.

Caldera considera que García-Valdecasas tiene una visión "bastante policial de las cosas" y "rancia, centralista e intolerante" de la pluralidad de España. Iñaki Anasagasti, del PNV, comentó que no espera "absolutamente nada" de la ministra -"proviene de una familia franquista donde lo autonómico se desechó"- y la senadora de EA Inmaculada Boneta la considera "el exponente más claro del absoluto centralismo y la cerrazón".

Las más acervas críticas llegaron desde Esquerra Republicana (ERC) e Iniciativa per Catalunya (ICV), que consideran el nombramiento de García-Valdecasas una "mala noticia, ofensiva para Cataluña". El presidente de ICV, Joan Saura, recordó las ingentes peticiones de dimisión que recibió por las actuaciones policiales en Cataluña bajo su mando y afirmó que lo único positivo es que se va de la comunidad. "Se echaba en falta la presencia en el Gobierno de algún hijo o nieto del régimen" franquista, ironizó el diputado de ERC Joan Puigcercós. El portavoz del PSC, Miquel Iceta, aseguró que esta elección revela "la pérdida de influencia de los sectores del PP catalán que abogaban por un catalanismo moderado". "Es una vergüenza", dijo Jordi Miralles, de Esquerra Unida i Alternativa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de septiembre de 2003