Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La Iglesia anglicana de EE UU acepta los matrimonios entre parejas gays

El arzobispo de Canterbury convoca una cumbre para tratar el tema de la homosexualidad

La Iglesia anglicana de Estados Unidos ha dado un nuevo paso de apertura hacia la homosexualidad bendiciendo las parejas gays. Dos días después de hacer historia en la cristiandad al nombrar el primer obispo homosexual, la Convención Nacional de Obispos anglicanos de EE UU ha dado la opción a sus párrocos de que celebren "ceremonias de unión entre personas del mismo sexo". Ante la creciente amenaza de que estas decisiones provoquen un cisma, el líder espiritual de la Iglesia, arzobispo de Canterbury, ha convocado un concilio para abordar el tema.

La cláusula adoptada por el sínodo no es un requisito, sino un reconocimiento tácito de una práctica extendida en las 109 diócesis anglicanas (denominadas episcopalianas en EEUU), que desde hace más de una década han estado bendiciendo las uniones gays, sin aprobación. Los obispos, sin embargo, no han elaborado un rito específico, porque habría ahondado aún más la brecha entre progresistas y conservadores. Estos últimos calificaron ayer las decisiones de la Convención de "teología de la sexualidad".

En opinión del reverendo Michael Hopkins, presidente de Integridad, un grupo de episcopalianos homosexuales, la aprobación de las uniones gays impulsará a más sacerdotes a celebrar ese tipo de ceremonias que hasta ahora se realizaban bajo un velo de casi clandestinidad. Pero también brinda posibilidades de convertirse en una herramienta de protesta por parte de quienes se oponen. Es previsible, señalan los observadores, que muchas parejas gays tengan que desplazarse en busca de un párroco que quiera casarlas.

Mientras que la mayoría de los obispos anglicanos estadounidenses consideran las enmiendas como una "victoria", los conservadores (alrededor de un 45%) creen que para lo único que servirán es para aislar a la Iglesia norteamericana del resto de las iglesias del mundo. Ya la mayoría de las diócesis de Asia, África y Latinoamérica han anunciado que cortarán sus vínculos con la de EE UU. Los obispos conservadores de Estados Unidos se han sumado a ese movimiento convocando un concilio para octubre en Tejas donde planean debatir su escisión de la línea oficial. El plan, según el portavoz de eses sector, el reverendo Kendall Harmon, es crear su propia denominación, acorde con su interpretación de las enseñanzas de la Iglesia.

Paralelamente, el líder espiritual anglicano y primado de la Iglesia británica, el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, ha convocado también en octubre un concilio mundial en Londres. Ayer, el arzobispo Williams declaró que "las profundas inquietudes causadas por los recientes acontecimientos han llegado a un punto en el que necesitamos analizar las consecuencias". Añadió que su esperanza era preservar la unión, respetando las diferencias. Ambos concilios, el de EE UU y el del Reino Unido, se celebrarán días antes de que el nuevo obispo homosexual de New Hampshire, el reverendo Gene Robinson, tome posesión, el 2 de noviembre. El sector conservador de EE UU ha manifestado su intención de evitar que asuma el obispado.

Sin embargo, las posibilidades de que lo logren son escasas, dado que la Iglesia anglicana, a diferencia de la católica, no tiene una estructura jerárquica vertical. El mapa mundial anglicano se subdivide en 38 provincias independientes, con autonomía decisoria. En ese sentido, las decisiones del sínodo de EE UU son vinculantes para todo su territorio. La Iglesia anglicana cuenta con más de 75 millones de fieles en el mundo, de los que 2,3 millones están en EE UU.

En su solicitud para anular el nombramiento del obispo homosexual y la bendición de las uniones gays, los obispos de la oposición estadounidense apelan a la decisión aprobada en 1998 en la Conferencia Episcopal de Lambeth, en la que todos los obispos declararon unánimemente la "incompatibilidad de la homosexualidad con las Sagradas Escrituras". La conferencia de Lambeth es un sínodo mundial que se celebra cada diez años.

El flamante obispo gay, tiene 56 años, es divorciado, padre de dos hijas y está unido desde hace 13 años a Mark Andrew. Robinson ha contado en todo momento con el apoyo de sus hijas y de su ex mujer, y ha declarado que él no es "el primer obispo homosexual, sino el primero en haberlo admitido públicamente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de agosto de 2003