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LA POSGUERRA DE IRAK

Polémica en Roma al revelarse que una parte de las tropas italianas en Irak estará bajo mando polaco

La polémica que rodeó en abril pasado el envío de sus tropas a Irak ha rebrotado en Italia en vísperas de que entre en acción, el 1 de septiembre, la fuerza multinacional de 9.000 soldados guiada por un general polaco. Con estupor e indignación, en el caso de algunos líderes de la izquierda, se ha sabido ahora que una parte de los 2.800 soldados italianos que se encuentran ya en el país estarán, al igual que las tropas españolas en Irak, al mando de un militar polaco. Una noticia que ha levantado ampollas y ha obligado al Ministerio de Defensa a intervenir para aclarar la situación.

Para el mando de Estados Unidos, ansioso de relevar a sus propios marines en territorio iraquí desde el inicio de la guerra, la cosa no puede ser más irrelevante, pero la estructuración jerárquica de la fuerza multinacional en Irak se ha convertido en una espina en el costado de algunos de sus aliados. Lo que en España y Holanda ha sido recibido con cierto disgusto, en Italia ha provocado un sobresalto en el orgullo nacional que las autoridades se han apresurado a calmar.

"Los italianos no dependerán de los polacos", aseguraba ayer un titular de Il Corriere della Sera, haciéndose eco de las declaraciones de una fuente anónima del Estado Mayor de la Defensa. La misma fuente precisaba tranquilizadora que los 2.800 soldados italianos de la Misión Babilonia, al mando del general Vincenzo Lops, estarán integrados en el mando británico de Basora, porque "son ellos los que mandan en esa zona", mientras "el área de los militares de Varsovia está más al norte". Un desmentido en toda regla a las informaciones procedentes de Bagdad que colocaban a 1.130 de los soldados italianos a las órdenes del general polaco Andrzej Tyskiewcz, que controlará una amplia área entre Kerbala y Nasiriya.

Sin embargo, el mismo militar explicaba unas líneas más abajo: "Estamos en el confín con el área asignada a Polonia. Si hay hombres nuestros allí, está claro que estarán bajo el mando polaco. ¿Y qué? Las órdenes las recibirán en todo caso de nuestro Estado Mayor".

La polémica sobre el despliegue de las tropas italianas en Irak ha espoleado a la izquierda italiana, que votó en contra del envío, incluso en misión humanitaria, y ha reclamado la inmediata repatriación de los soldados. Armando Cossutta, presidente del Partido de los Comunistas Italianos, denunció la "expedición militar para operaciones de guerra que ha sido colocada de inmediato a las órdenes de oficiales extranjeros. Y encima, polacos".

Nadie se esperaba que el mando de una fuerza multinacional fuera asignado a un Ejército que representa a la nueva Europa elogiada por Donald Rumsfeld, pero que carece, al parecer, del necesario pedigrí para ser aceptada por aliados teóricamente más importantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de agosto de 2003