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Israel pone en peligro la tregua al matar a dos militantes de Hamás en Nablús

La rama militar de la organización radical palestina hace un llamamiento a la venganza

La dirección política del movimiento islamista radical Hamás acusó ayer a Israel de violar las condiciones estipuladas por la tregua, después de que fuerzas especiales israelíes mataran a dos miembros de su rama militar en las inmediaciones de Nablús. Por su parte, el Ejército aseguró que la operación tuvo como objetivo prevenir un inminente atentado suicida, acusando a Hamás de aprovecharse del alto el fuego para reorganizarse. Estos nuevos incidentes cogieron fuera de juego al primer ministro palestino, Mahmud Abbas (Abú Mazen), que se encuentra de gira por el golfo Pérsico.

El portavoz de Hamás y profesor de la Universidad Islámica de Gaza, Ismael Abu Shanab, reaccionó con frialdad ante la muerte de los dos miembros de su milicia clandestina, las Brigadas Izzadin al Kasam. Aunque no amenazó directamente con romper la tregua de tres meses declarada el pasado 29 de junio, Abu Shanab acusó a Israel de violar sus términos de referencia, y declaró que su organización está reevaluándolos en estos momentos.

A su vez, las mencionadas Brigadas emitieron un comunicado en el que prometieron vengar la muerte de sus dos compañeros, Jamis Abu Salem y Fayez Asader, cuyos nombres se encontraban en la lista de militantes buscados por los servicios de seguridad israelíes. "Llamamos a todas nuestras células de la resistencia a que respondan a estos crímenes y a que den una lección disuasoria a nuestro enemigo", señaló el comunicado.

Según la oficina del portavoz militar, la operación estuvo encaminada a arrestar, que no a matar, a los dos fugitivos. De acuerdo con esta fuente, una unidad de comandos del Ejército rodeó el edificio en el que se encontraban los militantes buscados, permitiendo que saliera el resto de personas que estaban dentro del inmueble. Cuando les pidieron que salieran con las manos en alto y se entregaran, ambos comenzaron a disparar, alcanzando a un soldado que falleció posteriormente.

Detonaciones en cadena

A partir de ahí los comandos hicieron uso de cohetes antitanque, que dispararon contra el piso desde el que venían los disparos, provocando una serie de detonaciones en cadena que, según el portavoz militar, fueron causadas por los explosivos que tenían en el interior. Mientras que uno de los dos milicianos falleció como consecuencia del impacto directo de uno de los cohetes, el otro fue sepultado por los escombros, que fueron luego removidos por excavadoras militares, que terminaron por tirar el conjunto del inmueble. En otro incidente, soldados israelíes mataron a otro palestino e hirieron a cinco en el campo de refugiados de Al Askar, en la ciudad cisjordana de Nablús, cuando reprimían una protesta por la muerte de los dos militantes de Hamás.

Así como Hamás acusó al Ejército de intentar sabotear la tregua, los militares aseguraron que los extremistas no dejan de aprovecharse de este contexto de calma para reorganizar su infraestructura y preparar nuevos atentados. El general de brigada Gadi Eizekot, a cargo de la comandancia de Cisjordania, justificó la operación alegando que disponían de informaciones que indicaban que Abu Salem y Asader estaban planeando un atentado suicida que iba a ser perpetrado de forma inminente.

En los días anteriores, el servicio de espionaje militar (Aman) había barajado la posibilidad de que las organizaciones extremistas hubieran comenzado a colocar durmientes en territorio israelí, equipados ya con explosivos, para perpetrar atentados en el caso de que el alto el fuego se terminase antes de la fecha del 29 de septiembre en que vence la tregua. Según los analistas de Aman, las organizaciones extremistas de Cisjordania también habrían comenzado a fabricar morteros y pequeños cohetes caseros, similares a los que utilizan en la franja de Gaza.

Sean ciertos o fabricados estos informes del espionaje militar israelí sobre las supuestas intenciones beligerantes de las diferentes organizaciones extremistas palestinas, si se producen más redadas similares a la de ayer, la tregua podría terminar rompiéndose antes de que alcance su fecha de caducidad. Por este motivo, fuentes de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) adelantaron ayer que el primer ministro, Abu Mazen, podría recortar la gira que realiza en estos momentos por países del golfo Pérsico, donde está intentando recabar apoyos diplomáticos y sobre todo económicos para la reconstrucción de los territorios autónomos.

Asimismo, el presidente egipcio, Hosni Mubarak, está impulsando una nueva ronda de negociaciones con vistas a extender la validez de la tregua al menos hasta finales de este año. Para ello, Mubarak habría solicitado permiso a Israel para que permitiera que el diputado del Consejo Legislativo Palestino (Parlamento interino de la ANP) Kadura Fares y el abogado Jader Shkirat -ambos próximos al secretario general de Al Fatah en Cisjordania, Maruán Barguti, encarcelado desde mayo de 2002- se desplazaran junto a la delegación egipcia a Damasco para entrevistarse con el encargado de la dirección política de Hamás en el exilio, Jaled Meshal.

Enfrentamientos en Líbano

En lo que supuso la crónica de un ataque anunciado, el Ejército israelí y la guerrilla del movimiento chií Hezbolá mantuvieron ayer su primer enfrentamiento directo desde el pasado mes de enero. Cuando a media mañana los cohetes y morteros lanzados por Hezbolá comenzaron a machacar tres de las posiciones militares israelíes situadas en el enclave de las Granjas de Sheba, el contraataque israelí no se hizo esperar. Después de que abrieran fuego las piezas de artillería varios cazabombarderos F-16 y helicópteros Apache penetraron en el espacio aéreo libanés para repeler la agresión.

El detonante del ataque de ayer pareció ser el misterioso atentado sufrido la semana pasada en el sur de Beirut por un miembro de Hezbolá, cuyo vehículo quedó hecho trizas tras la explosión de una bomba lapa. Los servicios de seguridad libaneses, que de momento han detenido a tres sospechosos pero que carecen de pruebas sobre la autoría del asesinato, responsabilizaron a los servicios secretos israelíes. El Gobierno israelí, como en anteriores ocasiones, ni confirmó ni desmintió tales acusaciones, dando orden al Ejército para que se colocara en posición de alerta para prevenir las posibles acciones de represalia.

Terminados los enfrentamientos, que no causaron víctimas en ninguno de los dos lados, aunque si daños materiales, el comandante del Ejército en la zona militar norte, Benny Katz, advirtió a Siria -que tiene varios miles de tropas estacionadas en territorio libanés- y a Líbano sobre las posibles consecuencias de una potencial escalada por parte de Hezbolá.

Por su parte, el vicesecretario general de Hezbolá, el jeque Naim Kassem, se congratuló por el momento tan oportuno en que se registró la operación. "Ha tenido lugar en el momento apropiado, y otras operaciones la seguirán cuando llegue su momento", señaló Kasem de forma desafiante.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de agosto de 2003

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