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El Banco de España enseña su cubierta

La reciente demolición del palacio de Lorite permite contemplar, por primera vez, una señera cresta que remata el edificio del Banco de España. Se trata de una cubierta abovedada y metálica, coronada por un templete acristalado sobre la esquina septentrional del gran edificio ideado por Eduardo Adaro y Severiano Sainz de la Lastra en 1884 y reformado por José Yárnoz en 1927.

El palacio recién demolido era de estilo ecléctico y de uso mixto residencial-mercantil. Cubría desde 1919 el vértice noroccidental de la gran sede bancaria, en la esquina de la calle de Alcalá con la del Marqués de Cubas, y ocultaba a la mirada del público el singular coronamiento de ésta. El arquitecto municipal José Lorite, autor del Plan General urbanístico de 1931, proyectó 12 años antes el edificio conocido por su nombre, por encargo de la banca Calamarte y con apartamentos de lujo. El contiguo Banco de España lo adquirió en 1974 para su ampliación por el esquinazo que ocupaba. Con la democracia, el Consistorio socialista impidió su derribo hasta que en 1989 fue descatalogado por la Comunidad de Madrid y quedó desprovisto de protección urbanística.

Ya en 1978, el arquitecto Rafael Moneo ganó un concurso de ideas sobre el cerramiento de la manzana del Banco de España en este ápice. Su arquitectura reinterpretará la tectónica del edificio con una nueva fachada semejante a la que vira, achaflanada, sobre la plaza de Cibeles. Las obras, presupuestadas en 19 millones de euros, comenzarán en breve.

El Banco de España posee algunos de los mejores retratos de Francisco de Goya. A 35 metros de profundidad cobija una cámara acorazada que, en emergencias, puede ser inundada con agua del cercano arroyo de la Castellana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de julio de 2003