Blair reúne a la izquierda de todo el mundo para defender su modelo de centro

Zapatero no asiste a la conferencia de reformistas por los desaires del primer ministro

El primer ministro británico, Tony Blair, lanzó ayer un mensaje centrista y reformista ante 400 líderes y pensadores de la izquierda moderada, frente a los que defendió el modelo del Nuevo Laborismo como la perfecta fórmula para combinar eficacia y justicia social. El reformismo centrista de Blair fue contestado de inmediato por el francés Laurent Fabius desde un socialismo más apegado a la tradición. El líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, no ha viajado a Londres por las desconsideraciones del primer ministro británico con los socialistas españoles.

La conferencia, que empezó ayer y acabará mañana, es continuación de las celebradas en Washington, Berlín y Estocolmo desde 1999, y reúne a líderes políticos como el ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton y los jefes de Estado o de Gobierno de Brasil, Argentina, Chile, Alemania, Nueva Zelanda, Suecia, Suráfrica y Polonia, entre otros.

La conferencia, que nació como antena de difusión de las ideas reformadoras de Bill Clinton y Tony Blair, se ha ido convirtiendo en un rival desde el centro-izquierda de las posiciones más dogmáticas, más resistentes al cambio y a la reforma, de la Internacional Socialista y el Partido de los Socialistas Europeos. Esas diferencias se vislumbraron en las tres intervenciones inaugurales de ayer: el reformismo centrista de Blair contrastó con las posiciones más ortodoxas defendidas por Fabius. El ministro alemán de Economía, Wolfgang Clement, se quedó en el centro del debate con su defensa de la campaña de reformas emprendida por el canciller Gerhard Schröder que, sin llegar al liberalismo de los Nuevos Laboristas, busca un modelo de Estado de bienestar que se inspire más en la creación de empleo que en la protección de los desempleados.

Primer acto electoral

Blair, en lo que algunos interpretaron como su primer acto electoral para las legislativas de 2005, recordó que "a los que dicen que no puede haber eficacia y justicia social al mismo tiempo les digo que nosotros lo hemos hecho". Pero advirtió de que "sólo a través de la reforma y el cambio podremos hacer justicia social en el mundo moderno". "Somos los adalides del cambio. Y por doloroso que sea, vale la pena porque un Estado de bienestar reformado es la única manera de conseguir justicia social en el siglo XXI", insistió después.

"El Nuevo Laborismo tuvo éxito porque luchamos y ganamos la batalla por ocupar el centro", aseguró, y advirtió a la izquierda contra las tentaciones del antiamericanismo y la antiglobalización. Advirtió también de que "los obstáculos están tanto fuera como dentro: lo mismo la derecha que parte de la izquierda", y proclamó que "sólo los gobiernos socialdemócratas pueden ofrecer respuestas a estos retos".

Laurent Fabius, número dos del Partido Socialista francés, acabó de inmediato con el ambiente de pragmatismo reformista al referirse nada más empezar su intervención a la guerra de Irak, el gran cisma de los socialdemócratas europeos. Defendió la tradición socialdemócrata y recalcó las diferencias que hay entre Bush y Clinton o entre Berlusconi y D'Alema, una alusión directa al gusto de Tony Blair por las alianzas heterodoxas. Defendió un programa común de los socialistas en el Parlamento Europeo para estudiar por qué fracasaron cuando había 12 gobiernos socialistas en la Unión Europea. Y advirtió que una UE dividida no tiene peso en el mundo. "Sin un Ejército y sin una política exterior, Europa no será nada en el contexto internacional", dijo, y añadió que en ese Ejército europeo tiene que haber también soldados británicos.

La decisión de Zapatero

El secretario general de los socialistas españoles, José Luis Rodríguez Zapatero, ha decidido finalmente no acudir a la conferencia. Zapatero está representado por el secretario de Libertades Públicas, Juan Fernando López Aguilar, que explicó ayer a este diario que el partido, tras analizar con cuidado la cuestión, decidió que el secretario general no viajara a Londres debido a que "el comportamiento personal de Tony Blair con el PSOE no ha sido estupendo y Zapatero ha optado por no venir".

Un portavoz del PSOE matizó que el líder socialista no ha viajado "por problemas de agenda", aunque de inmediato reconoció que en la agenda de Zapatero no hay ningún acto público en los tres días que dura la conferencia de Londres. Aunque Zapatero se reunió hace pocos meses en Downing Street con Tony Blair, las excelentes relaciones de éste con José María Aznar parecen molestar a los socialistas españoles, aparentemente más aferrados a la ortodoxia que a las terceras vías.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 11 de julio de 2003.

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