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Los secuestros y asesinatos prosiguen en Congo pese al despliegue de tropas de la UE

La guerrilla hema convive con soldados europeos y 'cascos azules' sin que nadie la desarme

A veces se escuchan disparos de mortero y ráfagas de fusil automático. Es la milicia lendu, que acecha la ciudad, pero es de noche cuando Bunia se convierte en un lugar peligroso. En una semana se han producido 48 secuestros denunciados, siete de ellos entre el sábado y el domingo. Ocho acabaron en asesinato. Cinco rehenes que lograron huir de sus captores culpan a gente armada no identificada, pero la única milicia con armas en la capital de la región congolesa de Ituri es la Unión de Patriotas Congoleños (UPC), de los hema.

Uno de los portavoces de la Fuerza de Despliegue Rápido (FDR) de la UE en Ituri, el comandante francés Xavier Pons, sostiene que su misión es "asegurar la ciudad y proteger a sus habitantes". Preguntado si esto significa que van a desarmar a la UPC, el militar se muestra esquivo y reitera el soniquete del objetivo oficial. La FDR dispone en Bunia de 500 soldados, un tercio de los 1.500 previstos. "En los próximos días anunciaremos cuándo se completará el despliegue, pero será antes de final de julio", dice Pons, que afirma que carecen de mandato para ejercer de policía y para tomar y conservar prisioneros. Ayer mismo, un portavoz de la FDR aseguraba que dos milicianos habían sido abatidos en un intercambio de disparos al oeste del aeropuerto.

En la calle principal de Bunia -que en los tiempos en los que fluía el oro de las minas de Kilo y Motodebió de ser bulliciosa- se yergue una ringlera decrépita de edificios descascarillados, restaurantes vacíos, bancos abandonados, una gasolinera sin gasolina y una agencia de viajes que promete viajes a ningún lado. Por esa calle polvorienta y bacheada se cruzan a diario patrullas de la FDR con todoterrenos artillados atestados de niños soldado de la UPC armados con Kaláshnikov, lanzagranadas y granadas de mano. Más arriba, en el cuartel general de la Misión de Naciones Unidas para Congo (MONUC), cuatro blindados blancos de los 700 cascos azules uruguayos montan la vigía. Demasiada fuerza extranjera de paz para tan poca seguridad. Un mando militar explica las dificultades que se avecinan. "Desarmar a la UPC será complicado y puede generar un enfrentamiento con la FDR, pero el único modo de pacificar este lugar es retirar todas las armas de la circulación y nadie te las entrega si se lo pides por favor. Esa gente firma un acuerdo hoy y lo incumple mañana. No son de fiar". El militar, como otros, cree que la FDR esperará a tener en la zona los 1.500 efectivos para actuar. En la carretera desde el aeropuerto al centro, la FDR ha levantado un control y cuatro posiciones defensivas con sacos terreros. Se apropiaron de la casa alquilada por Médicos Sin Fronteras pese a la protesta de éstos aduciendo que es "estratégica".

Un coronel de la FDR dice que de momento se limitan a inspeccionar el terreno. Un cuartelillo de la UPC en la zona fue evacuado el domingo, pero los todoterreno artillados cargados de soldadesca cruzan el control sin que nadie les moleste. La única zona prohibida para la milicia de la UPC es el aeropuerto, la base de la FDR. Allí residen 250 gendarmes del Gobierno de Kinshasa, el único vestigio del Estado congolés en Bunia. No dan protección ni ejercen función alguna, son otro tipo de refugiados. Si abandonan las instalaciones, la UPC los matará.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de junio de 2003