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La UE exige a Irán garantías de que su programa nuclear no tiene fines militares

Teherán deja entrever que permitirá más transparencia y más inspecciones del OIEA

La UE lanzó ayer una de sus críticas más duras desde hace dos años contra Irán y le amenazó con suspender las negociaciones para lograr un acuerdo comercial y de cooperación si Teherán no da plenas garantías de que su programa nuclear no esconde fines militares. A su vez, el Organismo Internacional de Energía Nuclear (OIEA) exigió a Irán que autorice a los inspectores internacionales a proseguir con sus pesquisas "mediante el examen ambiental -de suelo, agua y aire- de los lugares concretos" donde se sospecha que se enriquece uranio.

Estados Unidos ha expresado siempre gran aprensión hacia el acercamiento de los europeos al régimen reformista iraní, que se concretó especialmente tras los atentados del 11-S, y nunca ha ocultado su disgusto por la apertura de negociaciones de un acuerdo comercial de la UE con Irán.

Los ministros de Asuntos Exteriores, reunidos en Luxemburgo, dieron un cuidadoso ultimátum a Irán para que cumpla todos los requisitos del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).

Precisamente también ayer el OIEA expresó preocupación ante la presunta falta de colaboración iraní. Al inicio de la Junta de Gobernadores en Viena, el director general del OIEA, Mohamed el Baradei, instó a Irán a suscribir el Protocolo Adicional del TNP, que amplía el margen de control y permite realizar inspecciones sin previo aviso, a fin de poder ofrecer a la comunidad internacional "garantías fidedignas sobre la naturaleza pacífica de las actividades nucleares".

Según El Baradei, ya "se han emprendido algunas acciones de corrección en cooperación con las autoridades iraníes". Hasta ahora Irán sólo estaba dispuesto a ceder a cambio de ayuda tecnológica, pero ayer se manifestó favorable a colaborar. "No hemos decidido aún sobre la firma del Protocolo Adicional, pero lo estamos estudiando de forma positiva", declaró Jalil Musavi, portavoz de la Organización Energía Atómica iraní.

Las inspecciones regulares que el OIEA efectúa en Irán -seis en lo que va del año- no satisfacen a los expertos, que se encuentran ante obstáculos a la hora de realizar exámenes exhaustivos del programa nuclear iraní. La desconfianza se agudizó a principios de la semana pasada, cuando las autoridades iraníes prohibieron a un equipo de salvaguardia del OIEA tomar pruebas de las instalaciones de la Compañía Eléctrica de Kalaye, donde se construyeron partes de centrifugadoras aptas para enriquecimiento de uranio.

Irán debe contestar "puntual, completa y adecuadamente a todas las cuestiones relacionadas con su programa nuclear y a colaborar plenamente con la OIEA", declaró la UE.

También Rusia ha pedido a los iraníes mucha más cooperación con el OIEA. Para los europeos, el programa nuclear despierta "serias dudas". "El mejor modo para cooperar con la UE es ofrecer una completa transparencia", declaró el ministro griego Yorgos Papandreu, cuyo país ocupa hasta el 30 de junio la presidencia europea.

En los próximos días, los 35 miembros de la Junta de Gobernadores del OIEA, máxima instancia de la ONU para la regulación y vigilancia mundial del sector nuclear, estudiarán el informe del OIEA en el que consta que resulta "preocupante" la "cantidad de omisiones hechas por Irán al informar sobre ciertos materiales nucleares, su procesamiento y otras actividades". Por ejemplo, el organismo no obtuvo informaciones de las 1,8 toneladas de uranio natural importado por Irán en 1991. Tampoco se rindió cuentas a tiempo sobre la construcción, en Arak, de una planta de producción de agua pesada que podría resultar útil a la fabricación de plutonio con fines bélicos. De la creación, en la localidad de Nataz, de una pequeña instalación piloto con mil centrifugadoras para el enriquecimiento de uranio, el OIEA se enteró sólo a través de los medios de comunicación. Bajo sospecha está asimismo la fabricación de metal de uranio, según los expertos, más apto para fines bélicos que pacíficos.

La omisión de experimentos como el de enriquecimiento de material nuclear podría calificarse de violación del TNP, que obliga a Estados Unidos, China, Francia, Rusia y Reino Unido a reducir sus arsenales nucleares, y a los demás Estados, a no fabricar armas atómicas.

La UE inició las negociaciones comerciales con Irán en octubre de 2002, después de que el Reino Unido levantara reservas. El proceso abarca no sólo el capítulo comercial, que avanza rápidamente, sino también el respeto de los derechos humanos, así como todos los aspectos políticos, incluido, lógicamente, todo lo que concierne a acciones que puedan ser fuente de amenaza como el desarrollo de programas nucleares con fines militares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de junio de 2003