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Nélida Piñon defiende la memoria para conseguir leer el presente

La autora brasileña gana el Premio Internacional Menéndez Pelayo

Vital, alegre y feliz se mostró ayer Nélida Piñon (Río de Janeiro, 1937) al recibir por unanimidad el XVII Premio Internacional Menéndez Pelayo por su labor como docente e investigadora en el campo de las Humanidades. "Los premios son una dulce cura para los males. Éste acaba de sanar la gripe que padezco y he tenido un mágico despertar", aseguró ayer telefónicamente la autora desde su casa en Brasil.

El premio, dotado con 48.000 euros y la medalla de la UIMP, se entregará en julio en Santander. La ganadora de la XVII edición, presentada por la Embajada de España en Brasil, competía con otras 29 candidaturas de 13 países. Piñon es la primera mujer que obtiene este premio y el primer autor en lengua portuguesa. La escritora y académica fue la primera mujer presidenta de la Academia Brasileña de las Letras (1996-1997) y recibió el Premio Juan Rulfo en 1995.

El jurado, presidido por José Luis García Delgado, rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), destacó la labor de la escritora como docente e investigadora en el campo de las humanidades y su trabajo como escritora, porque " ha sabido profundizar en los problemas individuales del hombre y sus inquietudes y en la condición del hombre como ser social, cultural y político, que puede aspirar a una realidad mejor y más justa".

En sus escritos, Piñon ha explorado intensamente la realidad de su país y el interior del ser humano. En algunos de sus libros ha reflexionado sobre la memoria y el individuo. Acaba de terminar la novela Voces del desierto, una reflexión sobre el arte narrativo, y está pendiente de publicar un libro en el que se recogen los discursos que ha pronunciado hasta ahora y otro de ensayo.

En España se han publicado las novelas La dulce canción de Cayetana (Mondadori), La fuerza del destino (Versal), La roda del vent (Cruïlla) y La república de los sueños (Alfaguara) y la autora espera que a partir de ahora se publiquen otros de sus trabajos. "Uno siempre espera que sucedan las cosas. Soy una mujer que posee una paciencia absoluta, lo que tiene que ser será y yo trabajo para que las cosas sucedan".

La escritora habla del mercado literario y considera que éste es el que marca las reglas de los escritores "Se está trivializando la cultura. El mercado es el que está dictando las reglas de la estética y hay que estar muy atento para que se publiquen grandes libros".

Piñon habla intensamente de la memoria en sus libros y cree que ello es necesario para que el ser humano recuerde que "sin memoria no hay presente". "Sé que con demasiada facilidad el individuo trata de olvidar. Creo que a veces se producen heridas terribles que evitan que uno recuerde, pero con ello la gente no se da cuenta de que nuestra historia no ha empezado hoy, que somos herederos de la historia". "Soy consciente de que la memoria no es fidedigna porque es muy fácil, y sobre todo para los escritores, dejarse llevar, manipular el recuerdo y fabular sobre él. Lo que debemos evitar es cometer los mismos errores aun a pesar de que el individuo es peligroso, voraz y es capaz de poner en riesgo el equilibrio del planeta".

Las palabras de Nélida Piñon recorren el tiempo y su historia. "Miro mi país y cuento en mis escritos la realidad que veo. Mi cultura es una mezcla de todas las que he vivido yo y mis antepasados. Nací en el seno de una familia de origen gallego y no puedo olvidarlo jamás". Siempre ha hecho gala de sus ascendientes españoles y de las estrechas relaciones que unen a España y Brasil. "Brasil posee una cultura fascinante. Si en el siglo XIX fue capaz de dar a alguien como Machado de Assis, entonces creo que este país tiene futuro".

Cita en La Magdalena

"Es una mujer con un caudal de merecimientos", declaró José Luis García Delgado, presidente del jurado del XVII Premio Menéndez Pelayo, al comunicar el galardón de Nélida Piñon. Anunció que intentará que el premio y la medalla de honor de la UIMP se entreguen en el Palacio de La Magdalena, de Santander, a mediados de julio, en el Encuentro de Editores. El jurado estuvo formado por Raúl Morodo, ex rector de la UIMP; Gregorio Salvador, vicedirector de la Real Academia Española; Juan López Dóriga, director general del Instituto de Cooperación Iberoamericana; Jesús de Polanco, presidente de la Fundación Santillana; Eulalio Ferrer, presidente de la Fundación Cervantina; Enrique González Torres, rector de la Universidad Iberoamericana de México, y Julián Marías, ganador en 2002.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de junio de 2003

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