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La familia perdió un costoso juicio por la propiedad del texto

La edición de Poeta en Nueva York, publicado en 1940 por José Bergamín en México, salió al mercado sin la autorización expresa de la familia de Federico García Lorca. El hermano del poeta asesinado, Francisco, no vio el texto que manejó Bergamín. Los descendientes, que reclamaron infructuosamente la titularidad del documento, denuncian ahora a Christie's por "engañar" al público con la información difundida en torno a dicho original, pero la casa de subastas lo niega.

Bergamín ha vuelto a burlar a la familia Lorca. En vida publicó la gran obra del autor granadino, Poeta en Nueva York, sin el consentimiento ni copyright de los herederos. No les mostró la copia sobre la que basó la primera edición del libro, que el poeta había dejado en su despacho de Madrid en 1936, meses antes de su asesinato, y murió sin desvelar su paradero, aunque el original manuscrito lo guardara en Granada. Como consecuencia indirecta del silencio de Bergamín, la familia Lorca perdió el año pasado un costoso pleito en torno a la titularidad del documento.

La importancia del texto en venta es grande para muchos. Los propios Lorca se enzarzaron en una enconada reclamación de los derechos de propiedad de la copia del manuscrito cuando se ofreció por primera vez en subasta en noviembre de 1999. Tres años después, el Tribunal Supremo se pronunció en Londres a favor de la vendedora, la actriz mexicana Manuela Saavedra de Aldama, tras escuchar argumentos entre los que fue decisiva la relación profesional entre Bergamín y el poeta. "En esa época no se concedía valor a los manuscritos y una vez publicados se solían destruir. No se procedía a restituir la obra original", explica la abogada Almudena Arpón de Mendívil, del despacho Gómez Acebo & Pombo, que intervino en el juicio en contra de los herederos.

600.000 euros

En medios judiciales se estima que el pleito ha costado a la familia Lorca en torno a 600.000 euros. Y hay un par de ironías adicionales en la derrota de los Lorca. Saavedra posiblemente no hubiera podido responder al pleito ante la justicia española. De edad avanzada y con escasos recursos, finalmente no tuvo que hacer frente a ningún pago y fue representada en lo que se denomina pacto de cuota litis, es decir, bajo la premisa de que pagaría las tarifas del equipo de abogados únicamente tras la resolución satisfactoria del caso. Esta práctica no se da en España.

Por otra parte, la legislación española en propiedad intelectual, de 1987, reconoce la obligación del editor de entregar al autor los originales de una obra. Los Lorca defendieron su demanda bajo la ley inmediatamente anterior, de 1879, cuando a los manuscritos, salvo los teatrales, sólo se les concedía valor simbólico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de junio de 2003