El arquitecto danés Jørn Utzon recibe en Madrid el Premio Pritzker

"Es un constructor de sueños", dijo don Juan Carlos en la Academia de Bellas Artes

El arquitecto danés Jørn Utzon, de 85 años, autor de la Ópera de Sidney, recibió ayer el Premio Pritzker de Arquitectura 2003, patrocinado por la Fundación Hyatt, por aplicar a sus edificios una combinación de talento, visión y compromiso. El acto, presidido por los Reyes, se celebró en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de Madrid, con la ausencia del arquitecto, que no pudo desplazarse de su residencia habitual en Mallorca. Su hijo, Jan Utzon, recogió el galardón y trasladó las palabras de su padre sobre "el día maravilloso" del Pritzker.

Es la segunda vez que el Premio Pritzker, considerado el Nobel de la Arquitectura, se entrega en España, tras utilizar el museo Guggenheim, de Bilbao, todavía en construcción, para el galardón de 1997 a Sverre Fehn. El premio, dotado con 100.000 dólares y una medalla, distingue desde 1979 a los arquitectos en vida que han "producido consistentes y significativas contribuciones a la humanidad y al entorno construido a través del arte de la arquitectura".

En el estrado se encontraban algunos de los premiados, como Rafael Moneo, que el lunes llenó el teatro Infanta Isabel, de Madrid, con una charla sobre el proceso de la Ópera de Sidney; Frank Gehry, el autor del Guggenheim, presentado como "un gran genio de nuestra época", y Glenn Marcus, galardonado el año pasado.

Don Juan Carlos y doña Sofía presidieron el acto junto al alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano; el presidente de la Fundación Hyatt, Thomas J. Pritzker; el director de la Real Academia de Bellas Artes, Ramón González Amezúa, y el presidente del jurado del premio, lord Rothschild. En otro estrado se situaron los académicos José Luis Álvarez, Joaquín Vaquero Turcios, Alberto Schommer, Juan Ávalos, José Luis Picardo y Miguel Oriol.

Genialidad

Lord Rothschild señaló en su intervención que se ha tardado mucho tiempo en reconocer la "genialidad" de la arquitectura de Utzon, maestro de la tercera generación de la modernidad, admirado por arquitectos como Gehry, Moneo, Foster, Herzog y De Meuron, también galardonados, que han reconocido su influencia, y que su premio "había subido el liston del Pritzker". Thomas J. Pritzker se refirió a las 20 ediciones del premio que cada año se convoca entre los seleccionados de todos los países.

El Rey entregó la medalla del Pritzker a Jørn Utzon, que fue recibida por su hijo Jan Utzon, también arquitecto. En nombre de su padre, agradeció el galardón y disculpó su ausencia "por motivos ajenos a sus deseos". Socio profesional de su padre en los últimos 30 años, Jan Utzon recordó los comienzos de su padre siendo estudiante y profesional en la posguerra de una Dinamarca en crisis económica. "Ganar el concurso de la Ópera de Sidney fue un punto importante en su carrera y el mundo se le abrió de una forma inaudita".

Señaló que su padre había influido en todas las personas cercanas, sobre todo sus hijos y su mujer, a los que había transmitido su disfrute de la naturaleza, el color y la luz, "el entusiasmo por las cosas que admira". Se refirió al proyecto de la Ópera de Sidney, que rompió las experiencias positivas. No mencionó el abandono de la construcción del edificio en 1966, por los graves desacuerdos con las autoridades australianas, y su negativa a visitar la obra, aunque dijo que había aceptado la invitación para volver a Sidney y participar en el futuro del edificio. En su intervención se refirió a otros proyectos, como el Parlamento de Kuwait y sus casas en Mallorca, con el trabajo con artesanos locales. "Con la cultura de Mallorca todo se puede hacer", dijo al referirse a las nuevas ideas que llevaba a los talleres. Con palabras de su padre, "con el premio, la gente es más consciente de la importancia de la arquitectura".

Cerró el acto el Rey con una referencia a la arquitectura española por su "creatividad, ambición y diálogo con las tendencias más innovadoras y atractivas de nuestro tiempo", y el premio a Rafael Moneo. Entre los rasgos de identidad de Utzon, destacó su independencia y su voluntad de alcanzar una expresión propia. "Pocos como Utzon tienen una visión de la arquitectura tan ecuménica y tan amplia. Es un constructor de sueños convertidos en realidades", afirmó. Definió la Ópera de Sidney, que contempló personalmente, en un símbolo de la ciudad e incluso del país en que se levanta.El Rey dijo que se alegraba por encontrar el arquitecto en Baleares su lugar de residencia habitual, "mostrando un especial apego a la tierra" en las casas que construyó, la de Porto Petro, en la costa, y la actual de Sa Horta, "que celebra la integridad de aquella tierra y de su paisaje".

La organización de la Fundación Hyatt alquiló las dependencias de Bellas Artes -que cobró sólo los gastos-, y limitó los invitados a 250 y negoció la cifra de 20 académicos sin acompañante. Entre el público dominaban los arquitectos entre los invitados extranjeros, como Juan Navarro Baldeweg, Jean Nouvel, Juan Miguel Hernández León, Emilio Tuñón, Ricardo Aroca, Luis Fernández Galiano, Iñaki Ábalos, Elías Torres y Francisco Mangado, que compartieron copa con música y las flores preferidas de los Utzon, traídas en avión desde Mallorca.

Jan Utzon, con la medalla del Premio Pritzker a su padre. Debajo, la Ópera de Sidney, de Jørn Utzon.
Jan Utzon, con la medalla del Premio Pritzker a su padre. Debajo, la Ópera de Sidney, de Jørn Utzon.MIGUEL GENER / F. O.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 20 de mayo de 2003.

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