Tribuna:
Tribuna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las tribunas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

La cúpula desamparada

En ninguno de los artículos que se han escrito las pasadas semanas sobre la Cúpula de Nuestra Señora de los Desamparados se ha entrado en la cuestión técnica de fondo. En estas líneas utilizo mi experiencia como profesor para explicar esa razón de la manera más clara posible, ya que creo muy importante que todo el mundo la conozca. Recuérdese que la cúpula que se ve desde el exterior, la de arriba, se construyó hace unos 350 años y la que se ve desde el interior del templo con las pinturas de Palomino, la de abajo, unos 50 años después, en 1701.

Pues bien, todas las obras que se han querido hacer o se han hecho sobre las cúpulas se basan en cuatro conclusiones a las que llegó el Equipo dirigido por D. Ignacio Bosch y que se pueden resumir así: 1) el constructor de la cúpula de abajo, dudando que aguantara sola, la colgó de la de arriba, 2) con el tiempo la cúpula de arriba se acható y se apoyó en la de abajo, 3) ésta, a pesar de todo, la aguantó aunque a costa de deteriorarse y 4) suponiendo que venga un terremoto, la cúpula de abajo se puede caer parcial o totalmente.

Cuando la Conselleria de Cultura solicitó mi opinión sobre lo que D. Ignacio Bosch pensaba hacer en la cúpula, dediqué mi atención a estudiar las pruebas que su equipo había aportado para demostrar estos males que aquejaban a la cúpula. En el fondo, algo parecido a lo que hacen los médicos: observan al enfermo, le hacen radiografías, etc. y le prescriben o medicinas o una operación. Si se duda que uno haya acertado y se consulta a un segundo médico, lo que hace éste es empezar por mirar las radiografías, etc. Pues bien, eso es lo que yo hice. Y bien pronto pude comprobar que, el primer médico, es decir, el equipo del señor Bosch, no había aportado ninguna prueba de que al enfermo (la cúpula) le pasara nada, ni tampoco me quiso dar más datos que le pedí.

Lo primero que hay que decir es que es imposible construir una cúpula de rasillas (ladrillos delgados), colocadas como para hacer un tabique muy delgado, de manera que la cúpula quede colgada. Si no, pregúntese a algún albañil que construya a la manera tradicional a ver qué dice de colgar del techo un tabique de unos 10m de alto. Pero no se crea el lector que el Equipo de Investigadores encontró un manuscrito del año 1701 donde el constructor de la cúpula explicara como lo consiguió o que estudiaron todas las bóvedas parecidas que hay en Valencia para ver cómo estaban hechas. No. La, totalmente absurda, afirmación de que la cúpula está colgada se basa en unos cálculos hechos por ordenador que dan unas figuras muy bonitas en la pantalla pero que todos los técnicos que nos dedicamos a estudiar edificios históricos sabemos muy bien que no sirven para nada. Y como esos cálculos no explican por qué se aguanta la cúpula, pues se inventan lo de que está colgada y, sin demostrar nada, siguen con los puntos 2) y 3) y proponen unas obras costosísimas que no le hacen ninguna falta. Pero lo más sorprendente es lo del punto 4), lo del terremoto. No se crea el lector que el Equipo estudió a fondo todos los terremotos que habían ocurrido en Valencia durante los últimos 300 años y cómo le habían afectado a la cúpula, con tal de prever el remedio si venía otro. No. Lo del terremoto también lo dedujeron de los mismos cálculos por ordenador que, insisto, no sirven para nada. Y, lo más divertido, es que la cúpula ya ha sufrido el terremoto más fuerte que pueda afectar a Valencia ciudad, el de 1748 que destruyó el castillo de Montesa, ¡sin pasarle nada! Pues bien, el Equipo de Investigadores ni lo sabía.

Si no está colgada, sino que es una cúpula extraordinaria pero como todas, y si es capaz de resistir un terremoto sin que le pase nada, es decir, si es un paciente totalmente sano, como también afirman sin dudar otros expertos, ¿para qué hay que operar?

Con estas pocas líneas queda claro que a la cúpula no le pasa nada de lo que dice el equipo de D. Ignacio Bosch. Pero, por si fuera poco, he dedicado las densas 18 páginas de mi Informe a demostrarlo todavía más sin que quedara ni un resquicio de duda. Por eso los responsables de la Conselleria de Cultura no esperaron los 10 días que tardó mi Informe para así poder autorizar las obras. Ellos sabrán por qué.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

José Luis González Moreno-Navarro es arquitecto, catedrático de Universidad y experto de la Comisión sobre las obras de la Cúpula de Nuestra Señora de los Desamparados.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS