La economía de la eurozona retrocede y se sitúa en niveles de la crisis de los noventa

Bruselas teme que Europa entre en recesión si se prolonga la guerra de EE UU contra Irak

Las previsiones de primavera, que ayer difundió la Comisión Europea, arrojan un saldo sombrío. Bruselas no sólo ha revisado a la baja las cifras de crecimiento, paro o deuda pública, sino que los porcentajes se aproximan a los niveles de la grave contracción que se produjo a comienzos de la pasada década y que se tradujo en una recesión en 1993. "La situación podría ser peor", avisa la Comisión, si la guerra en Irak se prolonga más allá del verano y provoca "una evolución aún más desfavorable" sobre unas economías que se mueven "en condiciones precarias" y que son, por tanto, "más vulnerables a los impactos".

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La incertidumbre geopolítica internacional por encima de todo, pero también las escasas reformas estructurales acometidas en Europa, siguen siendo los factores globales que arrojan ese sombrío panorama. Bruselas considera "poco probable" que la eurozona experimente este año una reactivación de su economía por tres razones clave: el consumo no aumentará porque el paro crecerá por primera vez desde 1994; las constantes bajadas de las bolsas debilitan la situación financiera de las empresas, y los inestables precios del petróleo siguen ejerciendo presiones inflacionistas.

La recuperación, por tanto, tendrá que esperar al año que viene. Y todo esto está basado en una evolución del precio del barril del petróleo optimista. La Comisión espera en 2003 un precio medio del barril de 27,5 dólares (31 en el primer semestre y 25,5 previsto en el cuarto) y de 23,5 en 2004. El comercio mundial, además, se recupera muy lentamente desde que en 2001 sólo aumentó un 0,5%, "una situación que no se conocía desde 1982 y 1983". Sobre estos datos, son éstas algunas de las principales previsiones de Bruselas.

- Crecimiento decepcionante. La zona euro sólo crecerá este año alrededor del 1%, una cifra "decepcionante por tercer año consecutivo", que no se registraba desde comienzos de la pasada década, y basada en la hipótesis de "una guerra relativamente corta", como dijo ayer ante el Parlamento Europeo el comisario de Asuntos Económicos, el español Pedro Solbes. "La sombra" del conflicto militar que se desarrolla en Irak y la evolución de la economía alemana determinarán "si la zona euro entra en recesión o no", dice la Comisión.

Los indicadores previstos "pintan un oscuro panorama": el índice de confianza de los consumidores está al nivel de los años 1992 y 1993; en la industria, el porcentaje se asemeja "al observado justamente antes de la recesión que empezó en 1991", mientras la producción industrial "es comparable a la grave desaceleración de 1995 y 1996"; en servicios, la confianza se sitúa en el nivel del bajón registrado en 1995 y 1996. "Es poco probable" que se produzca una recesión, que sí puede registrarse en Alemania en el segundo semestre de este año. Sólo si el clima internacional mejora, se crea empleo y aumentan las inversiones, la zona euro podrá crecer entre un 2,3% y un 2,4% en 2004.

- Consumo y crisis bursátil. El consumo se ha contraído por los bajos incrementos salariales, el aumento del paro y la erosión del poder de compra de los ciudadanos debido a la inflación rampante. Las constantes caídas bursátiles también han contribuido a reducir los ahorros de las familias y los fondos privados de pensiones. Las bolsas europeas han bajado un 60% con respecto a la primavera de 2000 y recuerdan "a lo observado durante la crisis de 1929".

- Inversión estancada. La inversión ya se estancó el año pasado y en 2003 apenas crecerá porque las empresas vigilan de cerca sus balances y ven que el consumo no se reactiva. Las constantes bajadas en los tipos de interés deberían reducir el coste del capital e incrementar las inversiones, pero la elevada inflación lo impide. La apreciación internacional del euro frena el aumento del índice de precios, pero también dificulta las exportaciones.

- Inflación a la baja. En febrero se situó ya en el 2,4%, pero es uno de los pocos parámetros que tendrán un comportamiento positivo este año (previsto 2,1% de media), aunque será el año que viene cuando baje del objetivo fijado por el Banco Central Europeo (2%). En España, Reino Unido, Irlanda y Holanda, los precios de las casas aumentaron entre el 40% y el 50% entre 1998 y 2001.

- Aumenta el paro. Gracias a los servicios, las tasas de empleo y paro se habían visto hasta ahora poco afectadas por el frenazo económico. Este año, sin embargo, desaparecerán 100.000 empleos en la eurozona (el primer declive neto desde 1994) y la tasa de paro llegará al 8,8% (una décima más que ahora). Entre 2002 y 2004, la zona euro tendrá 1,4 millones de desempleados más y la cifra total superará los 13 millones. Alemania, con 350.000 parados más este año, será el país más afectado.

- Seis países frente al Pacto. Alemania, Francia y Portugal ya sufren el procedimiento por déficit excesivo al haber superado sus déficit públicos el límite del 3% del PIB fijado en el Pacto de Estabilidad. El año que viene, según prevé la Comisión, Italia, Francia y Portugal incumplirán el Pacto, mientras Alemania, Reino Unido y Holanda "estarán en zona de riesgo". En el peor de los escenarios, por tanto, países que representan prácticamente el 90% del PIB de la zona euro estarán por encima del límite del Pacto.

- ¿Recesión en Alemania? Alemania no crecerá en este semestre y puede entrar en porcentajes negativos en el tercer trimestre por Irak, el precio del petróleo y un euro fuerte que frena sus exportaciones. El riesgo de que Alemania entre en recesión tendrá un efecto multiplicador. Si Berlín registrara una recesión del 1%, el crecimiento de la zona euro disminuirá 0,34 puntos. Austria (-0,11 puntos), Bélgica (-0,14) y España (-0,9) serían los más afectados.

El peor escenario

Toda situación grave puede empeorar. Como para confirmar la sentencia, la Comisión Europea adelanta en su informe que lo peor, puede estar aún por llegar.

"No puede excluirse una evolución más desfavorable si la guerra [en Irak] dura más tiempo que el previsto", advierte la Comisión Euopea. Hay tres elementos "especialmente preocupantes", asegura: la frágil confianza en la economía, el deterioro de los déficit públicos y las prolongadas caídas bursátiles.

Una guerra larga y un aumento del precio del petróleo derivaría en un descenso del turismo mundial, un retroceso de las inversiones y del comercio mundial y en un deterioro de la confianza y del consumo.

"En ese caso" adelanta el Ejecutivo comunitario "este año se estancaría la economía en la zona euro y haría falta esperar hasta el año que viene para ver un eventual relanzamiento".

En el caso de España, ese relanzamiento, según el comisario Pedro Solbes exigiría, además. "hacer una modernización de todo su aparato productivo que le permita ponerse más en línea con lo que está sucediendo en otros países".

Sobre la firma

Carlos Yárnoz

Es Defensor del Lector, llegó a EL PAÍS en 1983 y ha sido jefe de Política, subdirector o corresponsal en Bruselas y París. El periodismo y Europa son sus prioridades. Como es periodista, siempre ha defendido a los lectores. Ahora, oficialmente.

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