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AL BORDE DE LA GUERRA | Los países vecinos

Jordania declara zona militar cerrada la frontera con Irak

Las autoridades tratan de contener la oleada de desplazados iraquíes

Jordania ha declarado zona militar cerrada los campos de refugiados de Irak. Con esta decisión, el Ministerio del Interior trata de mantener aislados a los desplazados, impidiendo que inunden el país y que en ningún caso lleguen a la capital Ammán, como sucediera 12 años atrás durante la primera guerra del Golfo. Por su parte, el Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR) ultima los detalles de tres nuevos campos.

Los nuevos campos pueden llegar a dar cobijo a 34.000 personas y su construcción costará más de 60 millones de dólares, de los que sólo 15 están en caja. "Todo está ya preparado. En las próximas horas empezaremos a levantar las tiendas", aseguraba ayer el español Carlos Maldonado, un técnico de ACNUR.

La operación de asistencia, excepcionalmente, ha podido ser preparada con mucho tiempo de adelanto, asegura el portavoz de ACNUR, lo que ha permitido diseñar los planes de contingencia con minuciosidad. Los largos preparativos, sin embargo, no han servido para resolver el problema de financiación, ya que sólo se han recibido 15 millones de dólares, en su mayor parte donados por EE UU, y una mínima parte por Suiza, Dinamarca y Suecia.

Estos prolegómenos han servido también para alertar a las autoridades de Ammán, escarmentadas con la catástrofe humanitaria vivida en el conflicto anterior. Entonces se vieron obligados a dar asistencia a cerca de dos millones de refugiados. Esta vez el reino hachemita ha decidido mantenerlos, bajo vigilancia del Ejército, en una zona cerrada. Los refugiados no podrán salir de allí. La prensa y las organizaciones humanitarias sólo tendrán acceso con un permiso oficial.

Los tres campos de refugiados, que se han empezado a levantar en Ruweished, a unos 50 kilómetros del puesto fronterizo de Safari, estarán administrados por la Media Luna Roja y la Organización Caritativa del Reino Hachemita, contando además con el apoyo de cientos de ONG.

Dos de los tres campos darán cobijo a los desplazados iraquíes, que permanecerán allí hasta que la guerra haya acabado, para regresar luego a sus domicilios. El tiempo máximo de espera de estos refugiados será de unos seis meses, según aseguran los expertos de la ONU. El tercero albergará a los súbditos de terceros países, en su mayoría egipcios o sudaneses, que serán enviados directamente a sus naciones de origen, a través de una flota de medio centenar de autobuses, que los llevarán desde la frontera al aeropuerto de El Alia, en Ammán.

"Es muy difícil en esta situación de espera vaticinar de qué manera se va a producir la llegada de las primeras oleadas de refugiados", asegura Maldonado. Los observadores de la ONU, sin embargo, han empezado a constatar en la frontera la presencia de los primeros desplazados, en su mayoría estudiantes universitarios jordanos en Bagdad. Es el prólogo de un largo éxodo, que podría afectar a más de 600.000 personas e implicar principalmente a cuatros países: Siria, Irán, Kuwait y Jordania.

Mientras, en Ammán ha empezado a llegar la prensa internacional. Más de 600 periodistas esperan obtener un visado para entrar en Irak. Otros tantos seguirán la guerra desde la retaguardia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de marzo de 2003