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AMENAZA DE GUERRA | La última oportunidad diplomática

Aznar acude a la cumbre de Azores para decidir si se vota o no la nueva resolución

La Unión Europea se muestra más bien pesimista sobre los resultados del encuentro

La cumbre que los líderes de Estados Unidos, Reino Unido y España celebran esta tarde en la isla de Terceira, en las Azores, servirá sobre todo para decidir si estos países someten finalmente a votación el borrador de resolución que han presentado ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Así lo aseguró ayer la ministra de Exteriores española, Ana Palacio, que señaló como otros objetivos del encuentro la consolidación del vínculo transatlántico y el relanzamiento del proceso de paz en Oriente Próximo.

Este planteamiento coincide exactamente con el que hizo la víspera la consejera de Seguridad Nacional estadounidense, Condoleezza Rice, cuando dijo que "ha llegado el momento de la verdad". Resulta evidente que, en el caso de que opten por no someter a votación la nueva resolución, George W. Bush pasará a analizar los siguientes pasos a dar con Tony Blair, José María Aznar y quizá también con el primer ministro portugués, José Manuel Durão Barroso, que actuará como anfitrión del encuentro. El portavoz de la Casa Blanca aseguró, sin embargo, que en Terceira no se pondrá en marcha la coalición internacional ni se abordarán temas militares.

Las autoridades españolas tienden a mostrarse más bien partidarias de evitar el voto en el Consejo de Seguridad, a la vista de sus resultados previsibles. Palacio reiteró ayer, en declaraciones a la agencia Efe, que, si se quiere "evitar la constatación de una quiebra profunda en el Consejo de Seguridad", hay que renunciar a la segunda resolución.

Los portavoces estadounidenses no descartan ahora esa posibilidad, aunque en un principio el propio Bush se pronunció por obligar a cada miembro del Consejo a manifestar su posición públicamente a través del voto. Blair necesita desesperadamente esta nueva resolución para impedir que sus problemas políticos domésticos se agraven.

La decisión será adoptada tras analizar la situación, según dijo ayer Palacio, que responsabilizó del punto muerto actual a Francia y Rusia, al aludir a "algunos Estados" que han anunciado que vetarán la resolución "en cualquier caso" sin esperar a disponer de un "texto definitivo".

La ministra quiso, como hicieron ayer también los portavoces de La Moncloa, dejar una impresión de flexibilidad y apertura diplomática, aunque sin renunciar al principio de que la resolución 1.441, aprobada el pasado noviembre, basta por sí misma para legitimar el ataque.

En la misma línea se movió el ministro de Defensa, Federico Trillo, que dijo: "El encuentro de Azores representa un nuevo esfuerzo por la paz y la búsqueda de un entendimiento internacional, de lograr el consenso, un instrumento que garantice la paz y la seguridad y que consiga el desarme de Sadam Husein". Trillo, que hizo esta declaración en Vuliagmeni, Grecia, en el transcurso de una reunión de ministros de Defensa de la UE, se mostró muy esquivo en sus encuentros con la prensa, y restó importancia a las discrepancias entre el secretario de Estado de Exteriores, Ramón Gil Casares, y el vicepresidente del Gobierno, Mariano Rajoy. "No se trata de ninguna desautorización, es más bien un malentendido", declaró, tras reiterar que Aznar no ha decidido aún si participará en la guerra aunque la ONU no apruebe al resolución que se tramita actualmente.

La reunión de Vuliagmeni permitió constatar que la UE tiene muy pocas esperanzas de que aún sea posible evitar la guerra, y que tampoco tiene garantías de que la cumbre de Azores vaya a servir para alejarla. "Sinceramente, no lo sé", declaró ayer en Vuliagmeni el Alto Representante, Javier Solana, cuando se le preguntó si el encuentro de hoy en la base militar de Lajes entre Bush, Blair y Aznar es un encuentro a favor de la paz o de la guerra. Solana fue informado de la celebración de la cumbre por estadounidenses y británicos, pero no por el Gobierno español.

"Nadie puede sentirse muy optimista al ver crecer negros nubarrones", afirmó en nombre de la presidencia de la Unión el ministro de Defensa griego, Yannos Papantoniu. La crisis iraquí no figuraba como punto de la agenda de la reunión informal que los titulares de Defensa de los Quince tuvieron este fin de semana en esa localidad costera, a una veintena de kilómetros al sur de Atenas. Pero dominó buena parte de la discusión y confirmó, por si hiciera falta, las divergencias prácticamente irresolubles que hay sobre el método y el calendario para lograr el desarme iraquí.

Mientras en Londres el secretario del Foreign Office, Jack Straw, confesaba que "la guerra es hoy mucho más probable", su colega del Ejército, Adam Ingram, reconocía en Grecia que se está en vísperas. El ministro alemán, Peter Struck, resaltó las divergencias del Reino Unido y España con la mayoría de países de la UE: "Alemania continúa pensando que declarar la guerra ahora es una decisión equivocada". También lo cree la francesa Michèle Alliot-Marie, que sostiene que es necesario seguir apostando por la labor de los inspectores.

"Todos estamos de acuerdo en que Sadam es un tirano, posee armas de destrucción masiva, representa un peligro y debe ser desarmado", afirmó Trillo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de marzo de 2003