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AMENAZA DE GUERRA | El desarme de Irak

Bagdad negocia con los inspectores el calendario para la eliminación de las armas prohibidas

"Es una decisión injusta, pero la hemos aceptado". Con estas palabras ratificó ayer en Bagdad un portavoz oficial iraquí el compromiso de su Gobierno de destruir los misiles Al Samud 2, tal como exige la ONU. La respuesta deja claro que el régimen iraquí trata a toda costa de evitar el ataque militar de Estados Unidos y sus aliados. La destrucción tiene que iniciarse hoy, de acuerdo con las instrucciones de Hans Blix, jefe de la comisión de desarme.

"Habrá discusiones técnicas entre Irak y Unmovic el sábado por la mañana [por hoy], tras lo cual se iniciará la destrucción", señaló el portavoz de los inspectores, Hiro Ueki. El número dos de Blix, Demetrius Perricos, se halla desde el jueves en Bagdad para supervisar las condiciones y el calendario de la destrucción de los misiles, sus componentes y las infraestructuras de apoyo.

Aunque para EE UU los misiles "sólo son la punta del iceberg", según ha señalado Bush en varias ocasiones, su destrucción se ha convertido en un asunto crucial debido a la sensación de escalada y al aumento de la presión diplomática de Washington para que el Consejo de Seguridad autorice la guerra. Blix calificó la cuestión de "prueba clave de la cooperación iraquí".

La aceptación de Bagdad se ha producido después de que se filtrara a la prensa el último informe de Hans Blix, en el que el diplomático sueco califica de "muy limitada" la respuesta de Irak a las exigencias de desarme. A pesar de la relevancia de la medida, en Irak no hubo conferencia de prensa para anunciarla, ni los medios locales se hicieron eco de la noticia que, una vez más, se producía justo al límite del plazo.

El viernes, madrugada del sábado en Irak, la representación iraquí ante la ONU hizo entrega a Blix de una carta del general Amer Saadi, asesor del presidente iraquí y máximo responsable del desarme. El texto, además de recoger la disposición iraquí a destruir los cohetes, protesta porque los inspectores han ignorado su petición de que realicen más pruebas.

Los Al Samud son misiles balísticos tierra-tierra impulsados por combustible líquido y que los expertos internacionales consultados por la ONU han considerado ilegales porque su alcance supera los límites impuestos en el alto el fuego de la guerra del Golfo (1991). Irak mantiene, sin embargo, que algunos misiles han sobrepasado los 150 kilómetros permitidos (hasta 183 kilómetros) porque fueron probados sin carga ni sistema de guiado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de marzo de 2003