El ex jefe de los servicios secretos todavía inspira temores

"Creo que el tiempo juega a favor de Montesinos. Cuanto más tiempo pase, menores posibilidades tendremos de acabar con la corrupción de la década pasada", sostiene el procurador adjunto Ronald Gamarra. Entre las maniobras dilatorias de Montesinos y la lentitud de la Justicia, el que se espera como el juicio del siglo en Perú ha tardado casi dos años en llegar.

Montesinos recusó a los tres jueces de una sala anticorrupción encargada de su proceso. En su lugar convocaron a seis magistrados del sistema judicial ordinario. "Todos se inhibieron argumentando razones de menor entidad. Ninguno ha querido asumir el rol de juzgar a Montesinos". Gamarra está convencido de que aún hay temor en sectores judiciales. A título personal, el procurador opina que Montesinos es todavía un hombre muy poderoso en Perú: "Tiene dinero, vídeos comprometedores y sabe qué funcionarios públicos le deben favores y quiénes trabajaron con él". No hay duda de que muchos jueces fallaron en algún momento a favor de los intereses de Montesinos, aunque hoy nada tengan que ver con asuntos de corrupción.

No obstante, parece más que dudoso que Montesinos mantenga capacidad alguna de controlar algún resorte de poder. Hay más paranoia, interesada muchas veces, que una amenaza real del otrora tenebroso asesor presidencial del fugitivo Fujimori. Aislado, el abogado y antiguo capitán del Ejército tiene todo el tiempo para maquinar la manera de escapar a las manos de la justicia, pero nadie, ni sus abogados, creen que la libertad esté en el fondo del túnel en el que se encuentra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0020, 20 de febrero de 2003.

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