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Las consecuencias políticas del 'Prestige' | CATÁSTROFE ECOLÓGICA

El PP de Ourense no romperá la mayoría de Fraga, pero apoya a Cuiña como sucesor

El antiguo 'delfín' se resiste a mantener un encuentro con el presidente de la Xunta

Santiago de Compostela

La crisis del PP gallego entró ayer en un periodo de tregua, después de que Manuel Fraga recibiese a los cinco diputados autonómicos de Ourense que el lunes le escribieron advirtiéndole de que estaban dispuestos a no ir al Parlamento y dejar al Gobierno en minoría. Los díscolos anunciaron que cumplirán sus compromisos al tiempo que exponían a Fraga su rechazo a la línea política de la dirección regional del partido. José Luis Baltar, presidente del PP de Ourense, dejó claro que aún apoya a Xosé Cuiña, el destituido delfín del presidente, como candidato a futuro líder regional.

"Aquí no pasó nada", sentenció Fraga tras reunirse durante una media hora con los diputados díscolos. "Nos hemos dado un abrazo unos viejos amigos, que nos queremos y nos estimamos". En la entrevista también estaban presentes Baltar y el secretario regional del partido, Jesús Palmou, cuya destitución reclamaban los parlamentarios en las cartas enviadas al jefe del Ejecutivo gallego y al presidente del Gobierno, José María Aznar, el pasado lunes. Los rebeldes apoyan a Cuiña y culpan a Palmou y a la dirección nacional del partido de forzar su salida del Gobierno de Fraga.

El gesto de Fraga pretendía desactivar el conflicto abierto por los afines a Cuiña, que amenazaba con abocar a la Xunta a una situación de inestabilidad parlamentaria y provocar un cisma en el PP gallego en medio de la crisis desatada por el desastre del Prestige. Cada uno de los parlamentarios rebeldes expuso al presidente de la Xunta sus quejas contra la dirección regional y su opinión de que ésta ha abandonado lo que llaman su "línea galleguista" para actuar al dictado del PP nacional, según señalaron fuentes próximas a los asistentes a la entrevista.

Actitud conciliadora

Los diputados, según las mismas fuentes, subrayaron que, como gesto de fidelidad a Fraga y al partido, no cumplirán su amenaza de dejar de asistir al Parlamento. De hecho, la próxima semana ya tienen previsto acudir a una reunión de la Diputación Permanente de la Cámara.

La actitud conciliadora del presidente de la Xunta, la firmeza de la dirección nacional del PP -que ha amenazado con cortar de raíz cualquier revuelta- y, sobre todo, la proximidad de las elecciones municipales, han logrado apaciguar el conflicto abierto tras la salida de Cuiña de la Xunta.

Pero el PP de Ourense dice que mantendrá sus posiciones, y fuentes próximas a su dirección apuntan que la crisis tan sólo se ha aplazado para no azuzar más la tensión a cuatro meses de los comicios locales. Falta, además, que se cumpla el último gesto pactado por dirigentes del partido para escenificar el inicio de un periodo de distensión: una entrevista entre Fraga y Cuiña, que el propio presidente anunció el pasado jueves. Según diversas fuentes del PP, el antiguo delfín es reacio por ahora acudir al encuentro, aunque sus fieles intentan convencerlo para que cambie de actitud.

Baltar mantiene intacto su apoyo a Cuiña, pese a que ni el PP nacional ni la dirección gallega respaldarían una hipotética candidatura al liderazgo regional del que fuera delfín de Fraga. Tras la reunión de ayer, Baltar recordó que él siempre ha defendido a Cuiña como el mejor aspirante para la presidencia de la Xunta.

"Contamos con Cuiña"

Cuando los periodistas le preguntaron si sigue manteniendo la misma opinión, el líder del Partido Popular de Ourense fue claro. "Por supuesto", respondió, "Cuiña debe seguir trabajando en el PP y todos nosotros contamos con él", concluyó José Luis Baltar, reafirmando su condición de más estrecho aliado del que fuera número dos del presidente de la Xunta de Galicia.

Fraga se afanó en dar por resuelto el conflicto y en negar incluso que éste se haya producido. También quiso subrayar el presidente de la Xunta de Galicia que el PP nunca abandonará su compromiso galleguista. "Para galleguistas, nosotros", aseguró Manuel Fraga. "No hay la más pequeña discusión sobre esto ni sobre otras cuestiones".

El jefe del Ejecutivo gallego, que ayer almorzó en A Coruña con el presidente del Gobierno, José María Aznar (que presidió el Consejo de Ministros en Ayuntamiento de la ciudad), envió un mensaje de optimismo a los suyos: "El Partido Popular de Galicia, de Ourense, de España y de Europa van a seguir, y mientras no se demuestre lo contrario, o aunque se demuestre, no los hay mejores".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de enero de 2003