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Reportaje:LA RUTA DEL VINO

Un bodega joven y centenaria

Marqués de Vargas nace en 1991 de la mano de una familia con cuatro generaciones dedicadas al vino

Para el profano, el nombre de esta bodega evoca inmediatamente largos años de dedicación, calados centenarios, barricas históricas. Nada más lejos de la realidad. Cuando Pelayo de la Mata y Pobes decidió poner en marcha una bodega bajo su título, en 1990, era la primera ocasión en que la familia, varias generaciones vinculada al mundo del vino, ponía en marcha una firma propia.

Marqués de Vargas aúna la centenaria vinculación vitivinicultora de esta familia con la ausencia de prejuicios y condicionantes del neófito. Así que no sorprenden las anécdotas que relatan José Bezares, responsable de la bodega, y el enólogo Javier Pérez Ruiz de Vergara, de las primeras temporadas en que pusieron en marcha su concepción del cuidado del viñedo.

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Pelayo de la Mata había decidido recuperar para su proyecto la hacienda familiar de Pradolagar, ubicada a las afueras de Logroño, en la zona conocida como "los tres marqueses", entre Murrieta y Romeral. Allí contaba con unas 65 hectáreas de viñedo, en un terreno propicio, protegido de los vientos del Oeste, que hasta ese momento habían tenido una atención meramente productiva. Cuando Javier Pérez dispuso el nuevo modelo de explotación, en busca de más calidad y menos cantidad, el antiguo encargado de la finca se llevaba las manos a la cabeza.

Hoy quizás son prácticas reconocidas y valoradas, pero hace trece años el sistema de cultivo ecológico que puso en marcha Marqués de Vargas era inédito. No sólo para los agricultores que vendían su producción, sino para los propios cosecheros que elaboraban vino con sus uvas. En algunos casos, progresivamente; en otros, de la noche a la mañana, desaparecieron abonos químicos, pesticidas, tratamientos para la vid que no fueran los clásicos sulfato de cobre y azufre, riegos abusivos. Y también se implantaron nuevas prácticas, como la poda en verde, o la descarga de uva en dos ocasiones: antes del envero, y en las semanas previas a la vendimia, con el fin de practicar una verdadera selección en la viña. Tanto es así que Marqués de Vargas no utiliza la tan alabada mesa de selección.

Todo esto es posible por la especial configuración del viñedo, inmediato a la bodega, que permite un seguimiento diario de las cepas. Son plantas con una edad media de unos 30 años entre las que domina el tempranillo, aunque también hay parte de garnacha, mazuelo, graciano y cabernet sauvignon. Esta última variedad se cultiva de modo experimental.

El cambio de modos de cultivo fue paulatino. En 1991 la producción de Marqués de Vargas fue mínima, sólo con lo mejor de la vendimia. El resto se vendió. En los años siguientes, la calidad de la uva fue mejorando al mismo tiempo que se introducían novedades en bodega como las barricas de roble ruso o una climatización de la sala de crianza a base de micropulverizadores de agua, desconocida hasta entonces en Europa.

De este modo, la bodega ha conseguido hacerse un lugar preferente en el panorama español y mundial, ayudada también por esa experiencia familiar.

Dirección: Carretera de Zaragoza, kilómetro 6. Logroño (La Rioja).Visitas: previa confirmación en el teléfono 941 261401.Viñedo: 65 hectáreas de tempranillo (75%), garnacha (5%), mazuelo (5%), graciano (5%) y otras (10%). Vende vino en bodega.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de enero de 2003