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Corea del Norte desafía de nuevo a Washington y amenaza con reanudar sus pruebas de misiles

El régimen norcoreano acusa a Estados Unidos de haber roto todos sus acuerdos bilaterales

Pyongyang sumó ayer un nuevo desafío a EE UU. Choe Jin-su, embajador de Corea del Norte en Pekín, aseguró que su Gobierno está estudiando poner fin a la moratoria de prueba de misiles que se impuso a sí mismo en 1999. El anuncio se produjo al día siguiente de declarar que abandonaba el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP). En Viena, otro diplomático afirmó que el reactor de la central de Yongbion podría estar operativo en "unas pocas semanas". Los anuncios suponen un nuevo paso en el conflicto que enfrenta a Pyongyang con Washington por su programa atómico.

"Dado que Estados Unidos ha invalidado todos los acuerdos, creemos que no podemos continuar con la moratoria más tiempo", dijo Choe en la capital china. El diplomático explicó que este paso es esencial para contrarrestar un posible ataque de Washington, a quien culpó de la falta de diálogo. "Queremos paz en la península coreana, pero la situación se está volviendo muy peligrosa. Estamos preparados para defender como sea la dignidad y soberanía del pueblo norcoreano". Corea del Norte realizó el último ensayo de misiles en 1998, cuando disparó un proyectil balístico de medio alcance que sobrevoló Japón. Al año siguiente declaró la moratoria.

Las acusaciones han llegado un día antes del viaje a Asia que inicia hoy en Seúl James Kelly, el asistente del secretario de Estado norteamericano, Colin Powell. Con la advertencia lanzada ayer, el régimen estalinista norcoreano incrementa la presión sobre Estados Unidos, que a principios de esta semana dio marcha atrás en sus advertencias y dijo que está dispuesto a conversar aunque Pyongyang no paralice previamente el programa nuclear.

Desde entonces, las declaraciones del régimen de Kim Jong-il, envueltas en el manto de retórica habitual, han ido escalando tonos. La agencia KCNA dijo ayer: "Si algún ejército intenta cercenar la soberanía y dignidad de la RDPC (República Democrática Popular de Corea), los agresores serán aniquilados sin piedad".

Las afirmaciones maximalistas son norma en el país estalinista. Pero ayer vinieron acompañadas de una multitudinaria manifestación. Según KCNA, más de un millón de personas ocuparon "las plazas y calles de la capital" para mostrar "el total apoyo" a la decisión de sus líderes de abandonar el Tratado de No Proliferación. Acudieron al grito de "odio feroz" contra Estados Unidos. "Hay que lanzar la guerra santa", pidió uno de los oficiales desde la tribuna. La radio del régimen comunista reclamó a sus ciudadanos valor para superar la crisis: "La gente debe tener tripas para transformar la derrota en victoria y la pobreza en prosperidad".

Según algunos analistas, la situación de pobreza y penuria energética y alimentaria ha llevado al país a forzar la situación para intentar que Estados Unidos y sus aliados le garanticen las ayudas y el suministro de combustible que fue suspendido el pasado diciembre, después de que reconociera que ha mantenido activo el programa nuclear, en contra de lo pactado en 1994.

La crisis se agravó cuando acto seguido decidió expulsar a los inspectores de la Agencia Internacional de la Energía y reactivar la central nuclear de Yongbion. Según esta agencia de la ONU, la planta es capaz de producir plutonio que podría ser usado en la fabricación de bombas atómicas. Se estima que el país asiático posee al menos una bomba nuclear y podría fabricar más en pocos meses. Un eminente científico norcoreano lo negó ayer. "No tenemos ningún arma atómica y no tenemos ningún deseo ni necesidad de fabricarla", dijo Thae Hyong-chol, presidente de la Academia de Ciencias Sociales. Corea del Norte asegura que Estados Unidos tiene intención de atacarle y derrocar el régimen. Washington lo incluyó el año pasado en el denominado eje del mal, junto a Irak e Irán.

Protestas en Corea del Sur

En Corea del Sur también hubo ayer protestas. Unas 30.000 personas se concentraron en Seúl para respaldar la presencia militar en el país de Estados Unidos, aliado desde el inicio de la guerra de Corea (1950-1953). Un total de 37.000 soldados norteamericanos están instalados en Corea del Sur, y su presencia cada vez es más cuestionada.

Por su parte, Moscú dijo que aún es demasiado pronto para que el Consejo de Seguridad de la ONU tome cartas en el conflicto, como han pedido Londres y París, y reclamó de nuevo una solución diplomática a la escalada de tensión entre los dos países. El ministro de Defensa ruso, Serguei Ivanov, sugirió la posibilidad de construir una central nuclear en Corea del Norte para proporcionar energía eléctrica. Pyongyang asegura que ha reactivado la central nuclear de Yongbion para paliar la escasez energética.

En Viena, sede de la Organismo Internacional de la Energía Atómica, un diplomático norcoreano aseguró que el reactor de esta central podría "arrancar en unas pocas semanas, no unos pocos meses", pero dijo que las 8.000 barras de combustible nuclear ya usado, susceptibles de ser empleadas para fabricar bombas atómicas, aún están en el tanque de almacenamiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de enero de 2003