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Aumenta en España el porcentaje de casos de sida que se diagnostican tarde

Un estudio revela malas prácticas en la publicidad que los laboratorios insertan en las revistas médicas españolas

Un 35,3% de las personas que dieron positivo en la prueba del VIH entre 1998 y 2000 desarrolló el sida menos de un mes después. Entre 1994 y 1996, antes de que se generalizara la sensación de seguridad por el uso de los cócteles de antirretrovirales, el porcentaje era de un 24,1%, según un estudio de un grupo de científicos españoles publicado en el número de diciembre de la revista AIDS. Los investigadores subrayan que más del 11% de ellos (886 personas) falleció antes de tres meses. Su conclusión es que hay que fomentar el uso de la prueba para detectar el virus.

Entre los 2.762 casos de doble diagnóstico o diagnóstico tardío de los últimos años analizados, la mayoría eran hombres mayores de 44 años que no consumían drogas. Vivían en provincias con baja incidencia de sida, y muchos eran extranjeros, según los datos de los investigadores. Ello confirma que el patrón de propagación de la infección cada vez se aleja más de lo que en un principio se llamó grupos de riesgo, afirma la presidenta del Comité Estatal de VIH/Sida, María José Fuster, una asociación que agrupa a más de 80 ONG de afectados.

Los enfermos son personas que descubren que son portadoras del VIH "casi de casualidad", señala Fuster, cuando empiezan a desarrollar infecciones poco frecuentes. Estas enfermedades son las llamadas oportunistas, porque las personas sanas no las sufren, y en cambio aparecen cuando el sistema inmunitario del paciente está ya muy debilitado por el virus.

Efecto de los cócteles

Los investigadores del grupo VACH (Aplicación de Control Hospitalario del VIH), encabezados por Ignacio Suárez-Lozano, usaron la base de datos de infectados disponible en los hospitales españoles. Dejaron aparte el año 1997 porque fue cuando se implantaron los tratamientos combinados. El efecto de los cócteles es claro, según recogen los autores del estudio. Así, entre 1996 y 1998 el número de nuevos casos de sida diagnosticados bajó un 46%, de 6.569 a 3.498 en dos años, el mayor descenso desde que se descubrió la enfermedad.

Pero esta bajada no se reflejó de la misma manera en el grupo de los que se diagnosticaron tarde. La incidencia de sida fue mucho mayor en este grupo. Tanto que los investigadores calculan que si se hubieran hecho la prueba a tiempo, habría desarrollado la enfermedad un 17% menos de ellos.

Esta situación no depende de la vía de transmisión del VIH, pero es particularmente grave entre los infectados por practicar relaciones sexuales sin protección, sean homosexuales, bisexuales o heterosexuales. De acuerdo con el estudio, de los 3.098 casos que contrajo el sida por esta vía que registró el Ministerio de Sanidad entre 1998 y 2000, más del 50% eran personas que recibieron a la vez el doble diagnóstico de portadores del VIH y enfermos de sida.

En las prisiones, en cambio, donde se oferta la prueba a todos los ingresados, el número de diagnósticos tardíos es bajo. Lo mismo ocurre entre las mujeres, que se preocupan más por su salud y a las que se ofrece la prueba durante el embarazo, y entre los consumidores de drogas, que tienen una percepción mayor del riesgo, de acuerdo con los investigadores.

Para María José Fuster, en cambio, hay una importante bolsa de mujeres en peligro. Son aquellas que han recibido el virus de sus parejas masculinas, quienes a su vez lo han adquirido mediante una relación con otra mujer. "Muchas no se enteran hasta que su pareja enferma o muere", afirma.

La conclusión del estudio es clara: debe hacerse una campaña para ofertar la prueba de detección del VIH entre todos los que han estado en situaciones de riesgo. De hecho, Sanidad llegó a un acuerdo con los Colegios de Farmacéuticos para que promovieran la prueba el verano pasado, pero su efecto no se ha podido medir todavía. Segun los datos del Ministerio de Sanidad, una cuarta parte de los 150.000 portadores del VIH no sabe que tiene el virus.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de enero de 2003